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Taiwán no quiere problemas con Pekín

El vencedor en las elecciones, Ma Ying-jeou, quiere mejorar las relaciones diplomáticas y económicas con China

ANDREA RODES

"Tíbet no es Taiwán", insistió Ma Ying-Jeou, candidato del partido de la oposición a las elecciones presidenciales de Taiwán, poco antes de proclamarse ayer ganador de las elecciones presidenciales.

La idea de que la crisis del Tíbet podía poner en peligro la victoria de Ma -cuyo partido, el Kuomintang, defiende estrechar las relaciones de la isla con China- desapareció al conocerse los resultados. Ma logró el 58% de los votos frente al 42% de Frank Hsieh, candidato del Partido Democrático Progresista (PDP), partidario de reforzar la identidad nacional y la autonomía de  Taiwán.

Los taiwaneses votaron con pragmatismo. El Kuomintang apuesta por mejorar una economía estancada y estrechar las relaciones con el continente chino, donde miles de empresarios taiwáneses tienen negocios y fábricas.

La independencia, más lejos

Queremos normalizar las relaciones comerciales con China como hemos hecho con otros países", dijo ayer el vencedor. La población está descontenta con la política del presidente actual, Chen Shui-Bian, del PDP, que deja atrás ocho años de mandato salpicados de corrupción, estancamiento económico y un clima de crispación con Pekín por sus intenciones independentistas.

La última provocación de Chen al Gobierno chino fue convocar, en el mismo día de las elecciones, un referéndum para averiguar si los taiwaneses desean que la isla sea representada bajo el nombre de "Taiwán" en las Naciones Unidas. El Kuomintang lanzó otro referéndum a favor del ingreso en el organismo internacional con su nombre oficial, "República de China".

La participación no alcanzó el 50% en ninguno de los dos referéndums y fueron declarados inválidos por el Comité Electoral.
En el caso de que hubiera salido afirmativo, Pekín lo hubiera interpretado como una declaración de independencia por parte de Taiwán, quebrantando el principio de "una sola China" y abriendo la posibilidad de un conflicto militar en el estrecho.

Incluso Estados Unidos, principal aliado económico y militar de Taiwán, criticó la decisión de Chen por ser una provocación
innecesaria.