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Brexit La UE ofrece buenas palabras a May pero cierra filas para preservar el acuerdo del 'brexit'

Los 27 reiteran su compromiso político para asegurar que la solución de emergencia para la frontera con Irlanda del Norte sea temporal, pero se niegan a mover una coma del acuerdo para el 'brexit'.

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El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, saluda al de la Comisión, Jean-Claude Juncke. / EFE

Buenas palabras, compromisos políticos, aclaraciones… pero nada de documentos legalmente vinculantes que modifiquen en modo alguno el acuerdo de salida de Reino Unido de la UE al que los 27 dieron el visto bueno el pasado 25 de noviembre. Los estados miembros cierran filas en torno al texto para el brexit y Theresa May se irá de vacío de Bruselas.

“Puede haber una discusión política, pero nada jurídico es negociable”, advirtió el presidente de Francia, Emmanuel Macron, a su llegada a la cumbre. Y así lo certificaron más tarde los estados miembros. El acuerdo para el brexit “no está abierto para su renegociación”, reiteraron los líderes europeos al filo de la media noche y tras reunirse con la primera ministra británica Theresa May, que abandonó la reunión sin hacer declaraciones a la prensa.

El texto aprobado por el Consejo a 27 se limita a reiterar que el único acuerdo posible es el que está sobre la mesa; que la intención de la UE es lograr una relación lo más estrecha posible con Reino Unido en el futuro y que empezar a negociar “tan pronto como sea posible”, pasa por la ratificación del texto.

Pero Theresa May no cuenta a día de hoy con una mayoría suficiente en la Cámara de los Comunes. El mayor obstáculo parece el conocido como backstop o solución de emergencia para Irlanda del Norte. Se trata de un mecanismos para evitar el cierre de la frontera con Irlanda, que impondría ciertos controles a los productos procedentes de territorio británico en la frontera irlandesa y mantendría a Reino Unido en una suerte de unión aduanera, en caso de que al concluir el periodo de transición tras el brexit no hubiera acuerdo para la relación futura entre la UE y Reino Unido. Los británicos creen que es una trampa, una cárcel que retrasaría indefinidamente el brexit.

Theresa May venía cargada de buenas intenciones, tras reunirse con la canciller Angela Merkel y los primeros ministros de Irlanda y Países Bajos, convencida de que en la cumbre de ayer no habría “grandes avances” pero decidida a pedir “garantías legales y políticas” de que el backstop no será permanente. No las logró.

Los líderes insisten en que la solución de emergencia, el famoso backstop para la frontera de Irlanda del Norte, es eso, una solución de emergencia, y por tanto, temporal. Pero la UE se niegan a ponerle fecha límite, tal y com planteaba May. Hacerlo abriría la posibilidad de una frontera dura en caso de alcanzarla sin acuerdo sobre la relación futura, que es precisamente lo que ese mecanismo de seguridad nació para evitar.

La primera ministra británica, Theresa May, en el Consejo Europeo, en Bruselas. / EFE

Si no logran un acuerdo a tiempo el backstop tendrá que entra en vigor “temporalmente, y al menos y hasta que sea reemplazado por un acuerdo posterior que garantice que se evite una frontera dura”. Evitar una frontera dura era una línea roja tanto de Reino Unido como de la UE, con el fin de preservar el acuerdo del Viernes Santo que puso fin a las hostilidades en Irlanda del Norte. El objetivo, en definitiva, es eludir una nueva guerra en Europa, “que es para lo que el proyecto europeo se puso en marcha en cualquier caso,” insistió el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte.

La mejor forma de evitar la activación del backstop, insisten los 27, es lograr un acuerdo sobre la relación futura cuanto antes. Pero para eso, advierte el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, es importante que los británicos sepan los que quieren. “En cuanto a la relación futura, nuestros amigos Reino Unido necesitan decir lo que quieren en lugar de preguntarnos qué esperamos”, subrayó Juncker al término de la cumbre.

En un primer borrador, los 27 abrían la puerta a futuras concesiones, a más negociaciones para ampliar las garantías. Sin embargo, en Bruselas no hay apetito para más negociaciones, la sensación es que no importa el texto sobre la mesa, seguirán surgiendo dudas, críticas, obstáculos en Londres. Y la UE ya ha estirado sus líneas rojas, y las de Reino Unido, todo lo humanamente posible. Los líderes decidieron por consenso cerrar esa puerta.

Los 27 se van a dormir sabiendo que el texto que han presentado a Theresa May puede no ser suficiente para lograr el apoyo de los Comunes, y aunque no descartan considerar nuevas garantías antes de la fecha límite para el voto, el próximo mes de enero, la Comisión Europea presentará el próximo miércoles un nuevo documento sobre la preparación de cara a un escenario de no acuerdo. Por si acaso.