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"La única forma de ser libre es la verdad"

Victoria Donda es diputada en Argentina e hija de desaparecidos. Criada por una familia de militares, un día descubrió quiénes eran sus auténticos padres.

FEDERICO PEÑA

Victoria dejó de ser Analía el 24 de marzo de 2004, el día en que se recuperó la Escuela Mecánica de la Armada (la ESMA, donde funcionó el mayor centro clandestino de operaciones de la dictadura militar argentina).

"Ese día decidí hacerme el ADN, porque supe que yo había nacido allí. Pero no entré. No pude".

Hija de José María Donda y de María Hilda Pérez, Victoria nació en marzo de 1977. No sabe qué día. Desde 2004 festeja su cumpleaños el 8 de octubre, fecha en la que se hizo el análisis y se convirtió en la nieta número 78 recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo.

"Por eso digo que tengo 3 años, que renací. No tengo 30", ríe. Su tío, Adolfo Donda Tigel, ex jefe de operaciones de la ESMA, preso por 62 delitos de lesa humanidad, estuvo detrás de la desaparición de sus padres y de su entrega a una familia de militares que la crió bajo el nombre de Analía.

Ahora Victoria desembarca en el Congreso argentino por petición expresa del presidente, Néstor Kirchner. Se trata de la primera nieta recuperada que ocupará un escaño como diputada nacional -por la provincia de Buenos Aires- y es una fuerte candidata a presidir la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara.

¿Qué iniciativas desarrollará desde su escaño para cicatrizar las heridas del peor periodo de la historia argentina?

Me parece que lo fundamental para cicatrizar las heridas del pasado es hacer justicia real. Esto quiere decir juzgar acá y en todo el mundo a todos los genocidas.

A riesgo de caer antipática en España, me parece que no tienen derecho a decirnos cómo tenemos que hacer justicia respecto de nuestra historia.

Me parece perfecto que el juez Baltasar Garzón enjuicie internacionalmente a genocidas, pero no lo veo haciendo lo mismo en su país. Como diputada voy a impulsar una ley para que ningún genocida o sus cómplices se puedan presentar para ocupar cargos públicos.

¿La historia de su padre y su tío es el espejo de los años de la dictadura en Argentina?

Sí, de alguna manera sí. Lamentablemente se dio que, a pesar de pertenecer a la misma familia, mi padre y mi tío tomaron caminos diferentes y opuestos, con distintas visiones de proyecto de país. Pero esto se dio no sólo en mi familia, aunque sí muestra un caso extremo.
¿Alguna vez consiguió hablar on su tío?

No.
¿Qué siente cuando escucha su nombre falso de apropiación, Analía?

No lo sé. Hay gente que me sigue llamando Analía. Yo milito desde los 17 años, entonces a los nenes a los que yo les daba clases de apoyo escolar hoy tienen 10 u 11 años y me siguen diciendo Analía. En definitiva somos la misma persona. La identidad se construye todos los días. Yo elegí llamarme Victoria en honor a mi vieja, a mi viejo, a los que me buscaron y finalmente me encontraron.

¿Qué valor cobra el escaño obtenido ahora que sabe quiénes son sus verdaderos padres?

Para mí es puramente coyuntural. Para la gente tiene un valor simbólico que excede lo que yo siento. En realidad, me recorre la misma sensación que cuando entramos al Congreso el 28 de diciembre de 2001 para echarlo a Rodríguez Sáa (presidente de Argentina durante dos días). Levanto las mismas banderas que entonces y para mí significa traer las ideas que tengo para que no volvamos a tener gobiernos que en dos días
destruyen un país.

¿Cuándo empezó a sospechar que no era la persona que sus falsos padres le inculcaron y qué la llevó a decidirse a someterse al análisis de ADN?

Yo nunca sospeché que no era la persona que era. A mí me encontraron los pibes de HIJOS y Abuelas de Plaza de Mayo, que siguieron mi caso durante mucho tiempo porque recibieron denuncias anónimas, hasta que me metieron la duda. Fue muy pero muy difícil para mí asumir eso.
¿Cuántas historias como la suya hay allí afuera?

Van 88 recuperados, faltan 400 ietos por recuperar.

¿Qué le diría a alguien que duda sobre su identidad y que teme enfrentar las consecuencias?
No hay forma de ser feliz si uno no es libre. La única forma de ser libre es sabiendo la verdad. Yo estoy llena de contradicciones, y no sé si puedo ser feliz con esta historia, pero por lo menos soy libre. El que cree que es feliz porque ignora, en realidad no quiere ver.

¿Cómo fue y es el proceso para recuperar la memoria de sus padres y construir su verdadera identidad?

A mí al principio me costó mucho querer saber quiénes eran mis viejos. Lo que yo pensaba es "yo ya sé que mis viejos son desaparecidos, que mi mamá se llamaba Cora y mi papá, José María". Pero es muy difícil querer encarar la verdad cuando sabes que tus padres están muertos. A medida que sepa más de ellos, pensaba, más los voy a extrañar, y eso es muy duro. Hasta que un día, el año pasado, en marzo, llamé a mi abuela materna, Leontina, que fundó Las Abuelas de Plaza de Mayo en 1977, y que se exilió en 1986 en Canadá después de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Mi tía me dijo que a mi abuela le habían descubierto alzhéimer y me dio mucho miedo que cuando yo me decidiera a saber la historia de mis viejos ella ya no se acordara.

¿En qué acertó el Gobierno de Néstor Kirchner con la política de derechos humanos y qué cosas faltan?

El kirchnerismo es un reflejo de las peleas de 30 años de las organizaciones de derechos humanos. Creo que hace lo correcto al querer sacar la verdad sobre los delitos cometidos hace 30 años. Me parece que un presidente que se para y pide perdón a las Madres y a los Hijos de Plaza de Mayo por haber sido parte de la generación de los años 70... a mí me hizo sentir orgullosa de ser argentina. Esto no ha pasado en ningún lugar del mundo. La derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los juicios contra los genocidas son un triunfo. Cada vez que encierran a uno soy feliz. Pero lo que pienso automáticamente es cuánto nos falta. Hay cuatro condenados, 250 procesados y hubo 30.000 desaparecidos. Nos queda
mucho trabajo.
¿Cómo es su relación con su familia adoptiva?

Perdón, no hablo de ellos.
¿Mantiene contacto con ellos?

Sí.