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Uribe acepta el canje de Betancourt con las FARC pero la familia no se fía

El Gobierno de Colombia suaviza las condiciones ante el rumor de que la rehén está muy grave

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No hay tiempo. Destruida por la enfermedad, la vida de Ingrid Betancourt depende de que el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) acerquen sus irreconciliables posiciones sin más dilación.

Ayer, en un paso sin precedentes en el Ejecutivo de Bogotá, el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, anunció que el presidente Álvaro Uribe ha ordenado suspender las condenas pendientes a rebeldes arrestados con el fin de desbloquear la situación y facilitar el canje de 42 rehenes en poder de las FARC -entre ellos la política franco-colombiana- por un número indeterminado de guerrilleros encarcelados.

Uribe trata de forzar un acuerdo a contrarreloj a tenor de la sorprendente información difundida el miércoles por el Defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, de que Betancourt fue atendida en febrero por médicos del departamento sureño del Guaviare. El pronóstico fue extremadamente desalentador.  

El anuncio de Restrepo avivó automáticamente las esperanzas de una solución a corto plazo para la rehén más famosa del mundo tras más de seis años de cautiverio en la selva amazónica. 'Basta la liberación de Betancourt para que nosotros consideremos que el acuerdo humanitario se ha realizado y empezar a aplicar la suspensión condicional de las penas', dijo el Alto Comisionado.

Este punto deberá ser matizado en los próximos días por Bogotá ya que, como ayer explicaba un analista con amplia experiencia en el conflicto colombiano a Público, 'lo que las FARC quieren es que la entrega del primer rehén coincida con la puesta en libertad del primer preso'. La reacción cautelosa de los familiares de la ex candidata presidencial confirma un cierto grado de escepticismo ante la oferta de Uribe.

El ex marido de Betancourt, Fabrice Delloye, reconoció en declaraciones a una radio francesa que aunque la postura del presidente se ha suavizado, 'su propuesta sigue teniendo condiciones que las FARC no asumirán'. Se refiere a la prohibición expresa de excarcelar a aquellos guerrilleros que no se comprometan a rechazar la 'lucha armada'.  Además, Delloye no ocultó su temor a que 'Uribe utilice este gesto para no responsabilizarse de una eventual muerte de Ingrid. Ya nos la ha jugado varias veces', aseguró.

Pero el paso más importante dado en los últimos días para acercar posturas entre guerrilla y Gobierno es el de Luis Eladio Pérez, ex parlamentario y liberado por las FARC el 27 de febrero tras casi siete años de secuestro.

La novedad de la propuesta de Pérez para lograr la liberación de los rehenes consiste en no incluir el espinoso asunto del despeje militar de Florida y Pradera que exige la guerrilla para llevar a cabo la negociación. La participación de gobiernos extranjeros -Francia, Suiza y España- y el reconocimiento del estatus de beligerancia a las FARC sería la moneda de cambio que recibiría la organización que lidera Manuel Marulanda.

De confirmarse una de las versiones que circulan en Bogotá y que ayer fue confirmada por el semanario colombiano Cambio, los presidentes que aún mantienen canales abiertos con la guerrilla -Hugo Chávez, Nicolas Sarkozy y Rafael Correa-coinciden al señalar que las FARC siguen interesadas en negociar una salida política al conflicto colombiano.

Para Luis Eladio Pérez, familiares de secuestrados, observadores internacionales de Francia, Suiza y España, y víctimas, el acuerdo humanitario es un paso inmediato e imprescindible. El venezolano Chávez y la senadora Piedad Córdoba vuelven a ganar credibilidad como mediadores en esta crisis 'ya que gozan de la confianza guerrillera', señaló Pérez tras concluir ayer con Uribe una ronda vertiginosa de encuentros en Francia y Venezuela. No obstante, subrayó, 'el Gobierno colombiano tendrá la última palabra'.

Si todo sale bien, algo difícil en este conflicto, la propuesta podría ser aceptada por todas las partes. Todo depende del resultado de la batalla que, según fuentes bien informadas, se libra dentro del gabinete de Uribe. Pero el tiempo se agota.

2002

El representante de la ONU en el conflicto colombiano, James Lemoyne, adelanta contactos con Brasil para un eventual encuentro con las FARC donde se incluye la liberación de Betancourt. La familia de la rehén acusa a Uribe de frustrar la operación.

2003

Dos delegados de la Iglesia Católica, monseñor Luis Augusto Castro y Darío Echeverri, se reúnen en dos ocasiones con  el negociador de la guerrilla, Raúl Reyes. No llegan a acuerdos.

2005

Una comisión de observadores de Francia, Suiza y España propone una zona de encuentro. Las FARC exigen el despeje militar de Pradera y Florida.

2007

En agosto, el presidente Uribe acepta la mediación de Hugo Chávez y de Piedad Córdoba. En noviembre cierra esta vía .

2008

El 10 de enero, las FARC liberan de forma unilateral a Clara Rojas y Consuelo Gónzalez. El 18 de febrero repiten la operación con otros cuatro rehenes, entre ellos Luis Eladio Pérez.