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Venezuela El chavismo pincha en la celebración de su "victoria" ante el apagón más largo de Venezuela

Miles de venezolanos han acudido a la manifestación en Caracas convocada por el PSUV en apoyo al Gobierno tras cinco días sin electricidad que han conmocionado al país.

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El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, durante su discurso. JAIRO VARGAS

No han sido muchos los chavistas que han salido a las calles de Caracas este sábado para celebrar el "gran triunfo" frente al apagón que, desde el día 7, sumió en la oscuridad total al país. Caracas parece haber recuperado su particular normalidad: hay luz en prácticamente toda la ciudad, los comercios están abiertos, el metro vuelve a funcionar y los cajeros automáticos dan dinero a quien espera la larga cola que crece en multitud de entidades bancarias. Pero muchos de los asistentes, entre ellos, algunos cargos del Gobierno, reconocen que el músculo exhibido no ha estado a la altura de otras ocasiones.

El Gobierno sigue responsabilizando a EEUU del supuesto sabotaje en la planta hidroeléctrica de Guri, la principal de país. Un "ataque cibernético" dirigido desde territorio estadounidense mediante una tecnología que, según explicó el presidente Nicolás Maduro, sólo posee "el imperio". A día de hoy, los trabajadores de la empresa eléctrica estatal Corpoelec son considerados por los líderes chavistas auténticos héroes nacionales por restablecer el suministro tras los días de oscuridad que han degenerado en disturbios y saqueos en algunas zonas de Venezuela, como en Maracaibo.

Los trabajadores de la empresa eléctrica estatal Corpoelec son considerados los  auténticos héroes nacionales por restablecer el suministro

El chavismo ha querido hacer visible en las calles de Caracas su "victoria" ante un episodio que la oposición tilda de "ineficiencia" y falta de mantenimiento producto de la corrupción del Gobierno. Este sábado, miles de personas han acudido a la llamada "Gran Marcha de las Fuerzas Revolucionarias por la Victoria", aunque de grande no ha tenido mucho, teniendo en cuenta que el grueso de los manifestantes ha llegado a la capital desde otros estados y ciudades. Quizás sea sólo agotamiento, quizás los caraqueños que apoyan a Maduro tuvieran demasiadas tareas pendientes después de más de cien horas de oscuridad. Quizás no tuvieran nada que celebrar, aunque ese espíritu no estaba presente en la marcha que ha ocupado parte de la avenida Urdaneta, cerca del palacio de Miraflores, la sede del Gobierno. Allí, ante las vallas policiales que cortaban las calles aledañas a las marchas, podía verse a vecinos cargando con cubos y botellas que llenar de agua ante la falta de suministro. Un problema que, explican algunos de ellos, es anterior al apagón.

Pese a todo, Umberto Mendoza ha decidido salir a las calles. Sostiene una pancarta de apoyo a Maduro mientras escucha a los dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Él representa a la agrupación Luz del Alba, que lleva años desarrollando un proyecto de vivienda pública para su barrio, en Guatire, en el Estado de Miranda, a pocos kilómetros de la capital. 3.000 pisos del Gobierno construidos gracias a la Gran Misión Vivienda que puso en marcha Chávez, pero las suyas están paradas, lamenta, porque la "guerra imperialista" no sólo les ha dejado sin luz. "Casi que arrancamos, hemos hecho el proyecto buscado los terrenos, las infraestructuras, los recursos… Todo lo más engorroso. Pero hay problemas con el Gobierno, tenemos que esperar a que esta cuestión política pase para empezar el proyecto. Todo está listo y el Gobierno lo ha aprobado", explica. "Solo queremos que EEUU nos deje tranquilos. La pelea de Venezuela no es chavismo contra oposición, sino el imperio en contra de nosotros", asegura este propietario de un camión de transportes. Confiesa que el apagón no fue un camino de rosas, pero la solidaridad entre vecinos lo hizo más llevadero. "Pasé los días durmiendo en la azotea, hicimos mecheros con gasoil, nos organizamos y lo hemos pasado. Seguimos luchando. Lo vamos a lograr porque Dios es venezolano", bromea.

Una familia se topa con una calle cortada por la marcha cuando va a recoger agua en Caracas.

Sabotaje era la palabra más pronunciada en la marcha, y el Gobierno se lo ha tomado en serio. Este fin de semana se están celebrando ejercicios y entrenamientos cívico militares para defender las infraestructuras y suministros básicos. "La derecha no tiene escrúpulos, por eso hay que proteger nuestra electricidad, nuestros hospitales, nuestra gasolina", ha pedido al pueblo en su su intervención desde el escenario Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y considerado número dos del chavismo. En esta ocasión, Maduro no ha aparecido en escena.

Bajo un gran cartel con la bandera Venezolana y el lema "victoria popular en defensa de la patria", Cabello ha mantenido su ya conocido discurso bélico contra EEUU y contra la oposición venezolana. Allí ha dedicado palabras al "autoproclamado", evitando llamar por su nombre Juan Guaidó, erigido líder opositor y reconocido como presidente interino por más de 50 países. "Necesitamos una oposición de verdad, seria, totalmente democrática y que aglutine de verdad. No esta oposición que no respeta al pueblo", ha clamado el militar, que también responsabiliza a Guaidó del apagón.

Después, el Cabello más enfurecido ha pasado al conciliador y ha hecho un llamamiento a "los opositores que se sienten estafados" porque "ellos son también venezolanos y tienen el mismo presidente", Nicolás Maduro. Puede que haya sido la escasa afluencia de la manifestación, pero el dirigente chavista ha pedido a los congregados que no decaigan, que no se desencanten. "A los que estáis tristes, busquen en Internet un vídeo de Hugo Chávez. Si con eso no levantan el ánimo, vayan al Cuartel de la Montaña –sepulcro del expresidente– y cuéntenle al comandante lo que les pasa, que escucharán un voz fuerte que les dirá rodilla en tierra, fusil al hombro y bayoneta calada. No os rindáis", ha exclamado Cabello casi al mismo tiempo que Guaidó, de gira por el país, recordaba que todas las posibilidades estaban encima de la mesa para derrocar al chavismo.