Entrevista a Mabel González Bustelo"En Venezuela no va a haber una transición o, si la hay, será pilotada desde el chavismo"
La analista en resolución de conflictos internacionales cree que "EEUU y la oposición buscaban romper la alianza entre el chavismo y las Fuerzas Armadas y no lo han logrado".

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La intervención de Estados Unidos en Venezuela marca un punto de inflexión en la política y el orden internacional. Donald Trump formuló en su comparecencia, en la que concurrió rodeado de sus secretarios de Guerra y de Estado, Pete Hegseth y Marco Rubio, respectivamente, un revival de la doctrina Monroe, algo así como una decantación del "América para los americanos" en el slogan trumpiano "America First".
Qué papel juega América Latina en el reparto de esferas de influencia entre grandes potencias que compiten por afianzar su poder en un mundo sin reglas. Qué implicaciones tiene la intervención norteamericana en Venezuela, no solo para el país, sino para el conjunto de una América Latina a la que quiere volver a convertir en su “patio trasero”. Qué efecto busca Trump en Estados Unidos de cara a la consolidación de su proyecto, en el que política y negocio se confunden de un modo cada vez más evidente.
De éstos asuntos hablamos con Mabel González Bustelo, periodista, consultora y analista en mediación y resolución de conflictos internacionales.
Desde que EEUU comenzó a llevar a cabo ataques y asesinatos extrajudiciales en nombre de una supuesta lucha contra el narcotráfico, del que responsabiliza al Gobierno venezolano, sabíamos que tarde o temprano ocurriría algo más. Una intervención militar selectiva y el secuestro de Nicolás Maduro no son fruto de la improvisación. ¿Esperaba una acción de estas características?
Una acción de este tipo entraba dentro del rango de escenarios que se consideraba posible. Desde el verano pasado, hemos visto por un lado un despliegue militar de EEUU sin precedentes en el Caribe, una inmensa concentración de fuerzas. Ha habido más de 30 ataques sin respaldo legal contra embarcaciones que EEUU denomina "narcolanchas", sin aportar pruebas de que transporten drogas y que han causado decenas de muertos.
Por otro lado se han usado una serie de argumentos y movimientos que construían el discurso de la amenaza, donde la Administración Trump ha ido mezclando asuntos como la migración, las drogas, y el rol de Venezuela y especialmente del Gobierno de Nicolás Maduro en todo ello. Ocasionalmente también se usó la necesidad de restaurar la democracia (en entredicho especialmente desde que el Gobierno venezolano desconoció los resultados electorales del año 2024).
Todo este crescendo de acciones y comunicación/ desinformación buscaba algo que ha sido una obsesión para Washington, y para sectores de la oposición venezolana desde hace al menos dos décadas: el quiebre militar, es decir, romper la alianza entre el chavismo y las Fuerzas Armadas. Al no lograrlo, había otras opciones sobre la mesa y una de ellas es la operación que hemos visto. Que es una intervención ilegal en un tercer país y el secuestro de un mandatario.
¿Puede la intervención norteamericana desencadenar un conflicto civil en Venezuela? De momento, la situación no lo indica, ¿pero hay razones para creer que pueda suceder?
En estos momentos la situación es muy confusa y su evolución, poco clara. De las declaraciones del presidente Trump posteriores a la intervención y de la situación en Caracas se deduce que quien ha asumido el mando del Gobierno venezolano es la vicepresidenta Delcy Rodríguez, y también se ha visto al ministro del Interior y hombre fuerte del chavismo, Diosdado Cabello. Lo que esto parece indicar es que en lo inmediato no va a haber una transición, o que ésta será pilotada desde el chavismo. El propio Trump descartó un papel para la oposición de María Corina Machado.
Ayer, el chavismo desplegó parte de sus fuerzas, incluyendo a los colectivos, en diferentes lugares y ciudades, para mantener el control.
Un escenario de conflicto civil generalizado, al estilo de Libia, creo que tiene pocas posibilidades en Venezuela. Pero hay escenarios posibles de violencia. Uno de ellos, donde el chavismo puede movilizar sectores policiales, de la guardia nacional y civiles (como los colectivos) y generar ingobernabilidad. Que este escenario se materialice dependerá de cómo evoluciona la situación política, del control efectivo que Washington quiera tener sobre el país y si las acciones militares se terminan aquí o van a continuar.
Y un escenario paralelo es cómo va a lidiar el Gobierno con el descontento interno y si va a ejercer la represión, o si va a establecer algún tipo de diálogo con algún sector de la oposición.
"Hay pocas posibilidades de un escenario de conflicto civil generalizado, al estilo de Libia, en Venezuela"
Trump no ha ocultado sus intenciones. Venezuela ya no es un Estado soberano y el objetivo es el control del petróleo y el afianzamiento del poder de EEUU en el hemisferio occidental. Y ahora, ¿qué cabe esperar? ¿Cuáles son las certezas y cuáles las dudas que tenemos en este momento sobre la mesa?
Tenemos la certeza de que Washington, tal como lo expresa la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, quiere ejercer el control absoluto sobre el continente americano, y en este marco hay que entender los muy tempranos discursos de esta Administración sobre controlar Groenlandia, y sobre Canadá y Panamá, por ejemplo. Es una vuelta muy descarnada a la doctrina Monroe, en el sentido de que América (el continente) es para los americanos (los estadounidenses).
Venezuela se eligió para intervenir porque en este contexto permite enviar múltiples mensajes al mismo tiempo. A China, en el sentido de que EEUU no está contento con la creciente influencia china en el continente a través de sus inversiones y peso económico. A otros gobiernos latinoamericanos, en el sentido de que esta Administración está dispuesta a usar la fuerza para defender lo que considera sus intereses. Y a la base social del movimiento MAGA, decirle que este gobierno los está defendiendo de las drogas y los migrantes (pese a que Venezuela tiene un papel como mucho marginal en la cuestión de las drogas y nulo en el caso del fentanilo).
Venezuela permitía enviar múltiples mensajes simultáneos, teniendo en cuenta que Nicolás Maduro no era un gobernante popular ni fácilmente defendible. Pero las acusaciones de narcotráfico, o de usar la migración como un arma de guerra contra EE UU, son acusaciones fabricadas para justificar una intervención que busca controlar el petróleo, los recursos, y enviar a otros un mensaje de poder.
Los gobernantes de EE UU creen en la competencia y el control de áreas de influencia, y no creen en las reglas ni en el derecho internacional.
"Hay una tensión entre la fuerza y las normas, y qué tipo de normas van a regular las relaciones internacionales en los próximos años y décadas"
¿Es concebible que un país de las dimensiones y con la riqueza de Venezuela se convierta en una especie de protectorado norteamericano? ¿Es, por expresarlo de algún modo, viable?
EEUU y Venezuela tienen una larga relación marcada especialmente por el petróleo, que Venezuela comenzó a suministrar a EEUU a principios del siglo XX. La nacionalización del petróleo, y especialmente las políticas adoptadas a partir del primer Gobierno de Hugo Chávez, han marcado el conflicto entre ambos países desde entonces, que siempre se ha mezclado con el conflicto interno entre los gobiernos chavistas y diferentes sectores de la oposición, y ha dificultado enormemente la resolución de ese conflicto interno.
Lo que Washington, quizá, puede conseguir, es un gobierno mucho más favorable a abrir la explotación de recursos -especialmente, pero no sólo, el petróleo- a empresas estadounidenses, un escenario que a su vez permitiría a EEUU jugar más duro en Oriente Medio, por ejemplo en relación con Irán, teniendo el petróleo de Venezuela como colchón amortiguador.
Porque hay muchas cosas que en estos momentos no sabemos: si habrá o no más acciones militares, si están considerando tener tropas sobre el terreno, si el Gobierno de EEUU se va a entender con el Gobierno chavista encabezado por Delcy Rodríguez o en unas semanas o meses va a decidir otra cosa.
"Parece que Europa es incapaz de analizar en qué se está convirtiendo EEUU, es inquietante su parálisis"
¿Hay opciones reales de que EEUU verifique su amenaza de intervención en otros Estados de la región como Colombia y Cuba? Sabemos que se trata de un asunto que obsesiona de un modo especial a Marco Rubio, pero ¿puede permitirse el Gobierno de Trump volver a actuar de espaldas al Congreso?
Cuba es una obsesión permanente para Estados Unidos, y una obsesión personal del secretario de Estado Marco Rubio, cuyo origen y carrera se ha desarrollado en Florida. Pero la amenaza de esta Administración va más allá, ya que intenta imponer un control por todos los medios sobre el continente, usando los aranceles, las amenazas y el uso de la fuerza, entre otros.
En este sentido, la designación de grupos del narcotráfico latinoamericanos como organizaciones terroristas extranjeras (FTO) es un despropósito político y jurídico, pero sirve para abrir la puerta a usar, en América Latina, los métodos y tácticas de la “guerra contra el terrorismo” que se inauguró a partir del año 2001. En ese sentido, podría abrir la puerta a ataques selectivos limitados por ejemplo en zonas de México, una amenaza que seguramente la presidenta Claudia Sheinbaum tiene bien presente.
Las caracterizaciones del presidente colombiano Gustavo Petro como narcoterrorista van en la misma dirección: sumisión o amenazas. Y envía un mensaje a los electores colombianos, que este año deben elegir un nuevo presidente.
La Administración Trump no ha ocultado su interés en promover determinadas fuerzas políticas reaccionarias, tanto en América Latina (donde el gobierno a quien ha apoyado ha sido el de Javier Milei) como en Europa (y la sección sobre Europa de la Estrategia de Seguridad Nacional es muy clara al respecto y debería preocupar mucho a la Unión Europea).
Otra cuestión es que la situación política interna le permita a la Administración Trump seguir interviniendo militarmente o no, ya que este tema es divisivo en la coalición MAGA. Creo que lo que han hecho en Venezuela busca dar la imagen de un gobierno fuerte y capaz de usar la fuerza, sin desplegar tropas sobre el terreno en “guerras lejanas”. El resultado, al día de hoy, es una situación incierta y de evolución impredecible.
¿Tolerarán Rusia o China una acción de estas características? ¿Cabe esperar algún tipo de reacción por parte de la Unión Europea más allá de vagas condenas y comunicados?
China y Rusia sin duda están tomando nota de lo que ha ocurrido, otra cosa es qué tipo de acción concreta pueden tomar sobre el asunto de Venezuela. Pero sin duda hay cuestiones que se van a ver afectadas por esta acción, que va a tener un impacto global.
Por un lado, Rusia estará valorando que en un mundo sin reglas y basado en zonas de influencia de las grandes potencias, puede ser más sencillo conseguir el control que buscaban sobre zonas de Ucrania en una eventual negociación de paz, quizá a cambio de concesiones sobre el uso conjunto de recursos con EEUU o sectores empresariales afines a la Administración Trump. A la vez, China ve reivindicada su posición tradicional sobre Taiwán.
Ambos, pero especialmente China, van a intensificar su política de alianzas alrededor del mundo, como los BRICS+, buscando aliados en lo económico y en lo político, y que se sumen a defender que hay que reformar la gobernanza del sistema internacional y hacer que responda a los equilibrios de poder actuales, y no los del final de la II Guerra Mundial.
En suma, se trata de una tensión entre la fuerza y las normas, y qué tipo de normas van a regular las relaciones internacionales en los próximos años y décadas. Es un periodo de incertidumbre radical y muy peligroso.
En este contexto, es especialmente inquietante la parálisis de la UE, y las declaraciones de la Alta Representante sobre Venezuela son sólo un ejemplo de ello. Parece existir una incapacidad en Europa de analizar en qué se está convirtiendo EEUU, que en su Estrategia de Seguridad Nacional mira a la UE como una amenaza, y cómo actuar en consecuencia buscando su propio papel en el mundo. ¿Qué rol puede jugar la UE en un mundo sin reglas ni Derecho Internacional? ¿Qué hará la UE si Washington hace algún movimiento sobre Groenlandia, un territorio que pertenece a Dinamarca?
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