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Un viaje que despierta los fantasmas del colonialismo

La visita de Sarkozy fue una injerencia y un ejercicio de prepotencia a ojos de muchos chadianos

ISABEL COELLO

Cae la tarde en Yamena pero la actividad en el mercado es tan frenética como a primeras horas de la mañana. Tomates, móviles, especias, sandalias, alfombras, jaulas con pollos vivos, frutos secos y colchones, todo se amontona en este zoco comercial de arquitectura árabe construido por Arabia Saudí hace unos años. El barullo es fenomenal.

Adoum Mamat Soumaine dice conocer bien el valor de los hijos. Dios le ha dado once, confiesa riendo este antiguo funcionario de 60 años mientras aguarda sentado a que acaben de reparar su coche en un taller junto al mercado.

Soumaine se apresta a hablar del caso que desde hace diez días está en boca de todos los chadianos: el caso de Arca de Zoé y la reacción para algunos "desproporcionada" del presidente francés Sarkozy.

"Para mí, Sarkozy da la imagen de un colonialista, ha tenido la presión de la opinión pública y ha venido con estas maneras a buscar a sus ciudadanos. Es normal que se preocupe por sus compatriotas pero, ¿no podía dejar el asunto en manos de sus ministros?", se interroga Adoum.

Las maneras del presidente francés están en boca de muchos chadianos, no sólo por su viaje el domingo a Yamena para recoger a los siete liberados del caso Arca de Zoé, entre ellos las cuatro azafatas españolas, sino por su insistencia después de que volverá a por los demás si es necesario.

Injerencia francesa

Muchos lo ven como una injerencia y un ejercicio de prepotencia, que no ayuda precisamente a la rápida resolución del caso, ya que si los jueces deciden demostrar quién manda aquí, alargar el proceso puede ser una de sus estrategias.

"No estoy nada contento. Si un chadiano cometiera un crimen en Francia, dudo que lo hubieran liberado del mismo modo", opina Soumaine.

Admite que sin la complicidad de los chadianos la ONG Arca de Zoé nunca hubiera podido llevar a cabo su intento de sacar ilegalmente del país a 103 supuestos "huérfanos de Darfur en peligro de muerte" que resultaron ser chadianos con familiares cercanos y, por lo general, sanos.

"Hay cuatro chadianos detenidos y serán juzgados, por supuesto. Si Sarkozy se inclina por la impunidad, nosotros en Chad vamos a demostrar que podemos castigar a los culpables", dijo.

Youssouf Ouda Adoum tiene 25 años y es propietario del puesto 0886 del mercado, que vende artículos y repuestos eléctricos. "Yo no estoy enfadado y me parece bien que Sarkozy se llevara a los liberados. Me gustó la visita. Nunca había venido", opina Youssouf.

Pero el estudiante de segundo de Historia Abakar Ibrahim no está de acuerdo. "La Justicia de Chad es competente y tiene capacidad de juzgar. Queremos que el juicio sea aquí", afirma con vehemencia.

La funcionaria de aduanas Kadiya Barka, de 22 años, cree también que el juicio debería ser en Chad. "Si se los llevan, los padres de las familias pensarán que no se ha hecho justicia", opina.

El jurista Abdelkesim Brahim tiene la impresión de que "ha habido injerencia del Ejecutivo chadiano en la Justicia. Creo que por el hecho de que el caso concerniera a europeos se ha hecho una excepción. Ello demuestra que en la práctica no hay igualdad de todas las personas"

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