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Viajes Turismo en Palestina: otra manera de conocer Tierra Santa es posible 

Palestina es uno de los lugares del mundo donde más ha crecido el turismo en los últimos años. Distintas organizaciones de turismo comunitario y sostenible en Palestina luchan por hacerse un hueco en un sector aún controlado por Israel, país que considera el turismo una de sus principales fuentes económicas y un instrumento con el que mantener el statu quo y la Ocupación de Cisjordania.

Grupo de turistas recorriendo el camino de Abraham en Cisjordania./ Sara Moreno

Sara moreno

Según un informe de la Organización Mundial del Turismo de la ONU, Palestina es uno de los lugares donde más ha crecido el turismo a nivel mundial en los últimos años. “Aunque Cisjordania no es el lugar más accesible al que viajar, el esfuerzo se ve ampliamente recompensado”, confirman varias guías de turismo. Eso mismo han debido de pensar los más de tres millones de turistas extranjeros que visitaron los Territorios Ocupados durante 2018, de acuerdo con estimaciones del Ministerio de Turismo palestino.

Frente al notable crecimiento en el número de visitantes extranjeros, nuevas iniciativas relacionadas con el turismo han empezado a surgir en Palestina. Alternative Tourism Group (ATG) es una de las distintas organizaciones no gubernamentales que operan en Cisjordania según los principios del “turismo justo”. Especializada en recorridos y peregrinaciones por toda Palestina, ATG busca crear un modelo de turismo que aliente y ayude a los visitantes a conocer la cultura y las tradiciones palestinas, exponiéndolos a la realidad de la ocupación israelí; todo ello a través de auténticos encuentros humanos con la población autóctona.

Para Ayman Abu Zulof, guía e intérprete en ATG, la oportunidad de relacionarse con palestinos es imprescindible en cualquier visita a Tierra Santa: “Lo único que conocen los extranjeros de Palestina es Gaza, los campos de refugiados…Esa es la imagen que muestran los medios de comunicación de nosotros” señala. “Creo que los turistas deben tener la oportunidad de hablar con palestinos, de conocer los dos lados”, añade.

Sin embargo, pese a los esfuerzos de las distintas organizaciones y agencias de turismo de Cisjordania, el contacto con la población palestina sigue siendo poco frecuente para la mayoría de turistas que visitan esta región, debido principalmente al control que ejerce Israel sobre el sector turístico en Palestina.

El monopolio turístico israelí: herramienta de ocupación

El turismo de masas, especialmente en Tierra Santa, es un negocio muy lucrativo y de gran importancia estratégica para Israel. Además de mover más de 5.700 millones de euros y atraer alrededor de cuatro millones de personas al año, también sirve como apoyo para influir en la opinión pública mundial y controlar la narrativa de la ocupación.

“La industria del turismo es un objetivo clave de la ocupación israelí porque sirve para controlar la imagen de Israel en el mundo” explica Abu Zulof.
La mayoría de los turistas extranjeros que viajan a Tierra Santa lo hacen con tour operadoras israelíes. En las contadas ocasiones que se organizan visitas a lugares dentro de los Territorios Palestinos se trata de tours de medio día para ver la Iglesia de la Natividad en Belén o Jerusalén Este.

Basílica de la Natividad en Belén./ Sara Moreno

Fadi Kattan, chef y propietario del hotel boutique Hosh Al-Syrian, en la Ciudad Antigua de Belén, lo tiene claro: “Los turistas vienen por unas horas a Belén, visitan la Iglesia de la Natividad, luego los llevan a una tienda de recuerdos y a comer en un restaurante turístico, para después regresar a Jerusalén. Con este tipo de visitas los turistas realmente no ven la ciudad, no conocen nuestro patrimonio cultural, no caminan por las calles de Belén y, lo más importante, no tienen contacto con la población local”.

De este modo, los turistas interesados en ciudades que se encuentran en territorio palestino terminan pernoctando en hoteles dentro de Israel y gastando la mayor parte de su dinero en la economía hebrea, con un reducido beneficio para el sector turístico palestino. Incluso a veces, los visitantes internacionales no saben que están en Palestina, bien porque los mapas israelíes no identifican este territorio como separado de Israel o porque estas adicionales excursiones a los Territorios Ocupados son presentadas a los extranjeros como áreas ubicadas dentro de Israel, pero nunca Palestina.

La ocupación israelí: principal obstáculo al turismo 

Prueba de la importancia del turismo para la política y economía israelíes son las restricciones que Israel ha impuesto al desarrollo de este sector en toda Palestina. Por un lado, el gobierno israelí tiene el control civil y militar del Área C de los Territorios Palestinos, una de las zonas en las que fue dividida Cisjordania tras los Acuerdos de Oslo de 1993 y donde precisamente se encuentran la mayoría de los lugares de interés histórico, religioso y natural de Palestina.

“Israel impide a los palestinos la construcción de infraestructura turística en toda el Área C de Palestina, una zona especialmente importante por el gran patrimonio cultural y arqueológico que alberga”, afirma Zaid Azhari, coordinador de campo de Massar Ibrahim al-Khalil, una organización con sede en Belén especializada en ecoturismo.

En la entrada de cada ciudad palestina, Israel instala cárteles en los que advierte del peligro de entrar en territorio palestino./ Sara Moreno

Además, en esta parte de Cisjordania los palestinos “se enfrentan a numerosos desafíos derivados de la prohibición que pesa sobre ellos de promover y acceder a los lugares turísticos situados dentro de ella, lo que ha facilitado que grupos de colonos se encarguen de explotar el patrimonio cultural y arqueológico palestino”, denuncia Kattan.

Paralelamente, Israel controla todos los accesos a Palestina, tanto las fronteras terrestres como las marítimas y aéreas. “Nosotros no tenemos aeropuerto, por lo que el control de las fronteras lo lleva Israel. Por eso, los únicos datos que podemos conseguir relacionados con el turismo se basan en la ocupación hotelera o en el número de personas que entran en la Basílica de la Natividad en Belén”, explica Jiries Qumsiyeh, portavoz del Ministerio de Turismo palestino.

Por otra parte, solo un reducido número de guías turísticos palestinos reciben permiso para dirigir visitas guiadas en Israel. Frente a los más de 12.000 profesionales israelíes con licencia del Ministerio de Turismo de Israel, solo existen 600 guías turísticos palestinos, y de ellos únicamente 40 tienen permisos para guiar en Israel, licencias que han de renovarse periódicamente y sin garantía.
“Los israelíes saben que es un peligro que haya guías turísticos palestinos porque entonces podremos contar nuestra historia y situación”, apunta Abu Zulof.

Solo quieren a israelíes, judíos educados con la propaganda israelí que únicamente muestren su narrativa de lo que ocurre en Palestina. Permitir que los turistas hablen con los palestinos, que contarían las historias de su pasado y el continuo sufrimiento, su cultura y sus tradiciones, es inaceptable a los ojos del gobierno israelí”, argumenta.

Así mismo, Palestina es retratada en los medios de comunicación internacionales con imágenes de conflicto que hacen que los turistas potenciales crean que Cisjordania es un lugar peligroso para viajar.

“La mayoría de los extranjeros tienen serias preocupaciones de seguridad antes de visitar Palestina”, manifiesta Alexander Jones, vicepresidente de Green Olive Tours, compañía especializada en tours alternativos por toda Palestina e Israel. “Existe una imagen fuerte y predominante de Palestina como peligrosa y de los palestinos como violentos, lo cual es muy difícil de sacudir, incluso entre los turistas que se han inscrito en nuestros tours”, añade.

Voluntarios internacionales participando en la cosecha de la oliva en Cisjordania./ATG

No obstante, como asegura Raed Saadeh, propietario del Jerusalem Hotel y cofundador de varias asociaciones de turismo por toda Cisjordania: “Estadísticamente hablando, Palestina es muy segura. Los palestinos se benefician del turismo y son muy hospitalarios con los visitantes”.

“La mayoría de las ciudades palestinas son en realidad pueblos muy grandes donde todo el mundo se conoce y donde existe un tejido social muy fuerte”, asegura Kattan. “Tal vez exista una percepción del destino como insegura debido a la Ocupación, pero incluso en lo que respecta al conflicto en sí, no recuerdo que un turista haya tenido nunca ningún problema de seguridad”, insiste.

Turismo comunitario: una nueva realidad en Palestina

A pesar de las adversidades, el turismo en Cisjordania sigue creciendo y, en los últimos años, distintas iniciativas relacionadas con un turismo sostenible y comunitario se han ido extendiendo por toda Palestina.

“Lo primero que queremos hacer en Alternative Tourism Group es educar a la gente sobre nuestra causa y ayudar a la comunidad local. De este modo, intentamos incluir en nuestros programas zonas que quizá no son tan conocidas por los turistas”, explica Abu Zulof. “Por ejemplo, tenemos un programa de estancia con familias locales que pusimos en marcha con la idea de ayudar a familias con recursos limitados y, a su vez, para que los turistas tengan una experiencia auténtica en Palestina”, abunda.

En opinión del empresario Raed Saadeh, el objetivo debería ser impulsar un tipo de turismo comunitario, alejado del turismo de masas que busque “fomentar el equilibrio ambiental y las estructuras sociales, al mismo tiempo que involucre a la comunidad permitiendo que ésta se beneficie del intercambio cultural y de la generación de ingresos y empleo”.

Entrada al hotel boutique Hosh al-Syrian, en la Ciudad Antigua de Belén./ Fadi Kattan

Por el contrario, para Kattan, más que centrarse en el turismo comunitario, el desafío se encuentra en impulsar todas las formas de turismo que existan: “Debemos ser muy conscientes de que hoy en día el turismo tiene un millón de formas y, por tanto, no deberíamos limitarnos a un solo tipo de turismo. Tenemos que desarrollar el turismo gastronómico, el agroturismo, el turismo espiritual, de aventuras, etc.”, subraya.

Desde el punto de vista del viajero, Palestina tiene mucho que ofrecer. Debido a su ubicación estratégica en la costa del Mediterráneo Oriental y su proximidad a los tres continentes de África, Asia y Europa, por la región han pasado diferentes pueblos y civilizaciones que han dejado numerosas atracciones y artefactos culturales. Asimismo, como cuna de las tres grandes religiones monoteístas en este territorio se encuentran muchos de los lugares sagrados para musulmanes, cristianos y judíos.

Tampoco hay que pasar por alto su rico y variado patrimonio natural, donde zonas montañosas y desérticas se combinan con el fértil valle del Jordán, el Mar Muerto o las terrazas de olivos tan características del paisaje palestino.
Palestina puede ofrecer de todo, excepto turismo de playa, ya que ahora no tenemos acceso a la costa y, en Gaza, Israel no permite que las personas accedan como turistas”, explica Kattan. “Tenemos un destino extremadamente rico y diverso, donde se puede encontrar patrimonio cultural de todas las civilizaciones que han pasado por aquí, lugares sagrados para las tres grandes religiones, una comida exquisita y un paisaje variado y diverso”, continúa. “Además, somos un pueblo muy hospitalario. Ya sea en Nablus o en el centro de la ciudad de Hebrón, en Yenín o en Jerusalén, la gente es amable y acogedora” afirma.

El turismo como potencial motor económico

Con su gran capacidad para generar mucha afluencia de capital, el turismo en Cisjordania podría ser uno de los motores económicos de la economía palestina y contribuir enormemente a la recuperación económica y al desarrollo de este territorio.

“El turismo en Palestina es como el oro negro: es uno de los principales sectores económicos de Palestina y sería el más importante si estuviéramos en una situación normal”, asegura Azhari.

Según algunos estudios, el PIB de los territorios palestinos podría duplicarse de no existir las restricciones comerciales y de movimiento que sufren sus habitantes y empresas. Hoy día, la contribución directa del sector turístico al PIB y al empleo palestino es aproximadamente del 4% y 2%, respectivamente, mientras que en el resto de economías de la región el turismo contribuye entre el 6% y el 37% al PIB, y entre el 8% y el 19% al empleo.

Además, el turismo puede desempeñar un papel importante no solo como actividad económica, sino también como herramienta para alterar la imagen negativa de Palestina y retratar la situación que vive su población. A través de esta actividad, los palestinos pueden afirmar su identidad, salvaguardar su cultura y, sobre todo, entrar en contacto con visitantes de todo el mundo que, a largo plazo, pueden tener un profundo impacto en la posición de la comunidad internacional con respecto a la lucha palestina por la liberación.

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