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El voto a Fujimori: miedo a Castillo, nostalgia de la mano dura y liberalismo

La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori ha encontrado principalmente en estos perfiles de votantes el trampolín que puede llevarle a ser la primera mujer en presidir Perú en su tercer intento. 

01/06/2021.- La candidata a la Presidencia de Perú Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, participa en un debate presidencial el domingo 30 de mayo de 2021, en Arequipa (Perú).
01/06/2021.- La candidata a la Presidencia de Perú Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, participa en un debate presidencial el domingo 30 de mayo de 2021, en Arequipa (Perú). Sebastián Castañeda POOL / EFE

Desde el gran empresario asustado por el "comunismo" y el "terrorismo", al nostálgico de la mano dura de su padre, pasando por el liberal a ultranza y el votante de derecha que le había dado la espalda y vuelve a ella resignado, así de diverso es el electorado de Keiko Fujimori. 

La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) ha encontrado principalmente en estos perfiles de votantes el trampolín que puede llevarle a ser la primera mujer en presidir Perú en su tercer intento, después de haber perdido las dos anteriores elecciones en la segunda vuelta. 

Por difícil que parezca después de haber cosechado una enorme impopularidad por el constante obstruccionismo que impulsó contra el Gobierno desde el Congreso y el pedido de más de 30 años de prisión que afronta por presunto lavado de dinero en sus campañas electorales, Fujimori ha conseguido recuperar terreno. 

Al inicio del proceso electoral tenía un "antivoto" del 72% de peruanos que afirmaba que nunca votaría por ella, algo que ha conseguido reducir a pocos días de la segunda vuelta hasta el 45%, frente al 41% de su rival, el izquierdista Pedro Castillo.

Como ya pasó en anteriores elecciones, los grandes empresarios están con Fujimori, y esta vez más todavía si cabe, impulsados por una campaña de miedo al comunismo y al terrorismo que piensan que arrasará Perú si gana Castillo, lo que se ve reflejado en millonarias campañas de propaganda contra su oponente. 

"Ya lo hemos conseguido. Vamos a salir de esta amenaza", confesó a Efe un empresario limeño que no quiso ser identificado cuando vio que las últimas encuestas reflejaban un empate técnico para ambos candidatos a falta de una semana para la votación.

Los nostálgicos 

Incluso en los peores momentos, Fujimori siempre ha tenido un sector de incondicionales, en su mayoría nostálgicos del mandato de su padre, al que consideran el mejor presidente de la historia reciente de Perú, y del que valoran su "mano dura".

Para ese "voto duro" compuesto por entre el ocho  y el diez por ciento de peruanos que vota por ella pase lo que pase, Fujimori ha prometido "demodura" (democracia con mano dura), además de liberar al patriarca de la familia, que a sus 82 años continúa cumpliendo una condena de 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y corrupción.

Entre esos votantes más fieles está Julián Ángeles, para quien "van a tener que pasar muchas décadas para que se vea el aporte de Fujimori en toda su magnitud", según manifestó a Efe. 

"Considero que él ha hecho la diferencia. Teníamos inflación a niveles astronómicos, terrorismo y un conflicto con Ecuador. Yo he vivido el terrorismo y rescato que con Fujimori se pudo pacificar eso. Lamentablemente ahora estamos en una situación que tiene los mismos visos y me aterroriza", afirmó Ángeles. 

"Así como su padre Alberto lo consiguió, yo creo que Keiko también podría hacerlo ahora. Para mí, hay una similitud con esos tiempos porque también afrontamos una grave situación económica e inseguridad. Estoy convencido de que Keiko podría revertirlo. Yo enfatizo la parte económica", agregó.

Los resignados 

No son pocos los que votarán por Fujimori a regañadientes, pues muchos que la apoyaron en las elecciones de 2016 quedaron desencantados por su comportamiento reciente, especialmente cuando controlaba el Congreso con mayoría absoluta y fue una oposición muy obstruccionista con el Gobierno. 

Estos votantes optaron por otras opciones de derecha en la primera vuelta, pero ahora se ven obligados a volver a votar por Fujimori porque, de ningún modo, piensan hacerlo por Castillo. 

Es el caso de Diego Valdés, un joven peruano que aseguró a Efe haber sido "muy crítico" con el fujimorismo pero ahora ve en él la única forma de salvarse del "comunismo". 

"A pesar de ello, reconozco la grave situación en la que nos encontramos como país y es impensable dar el voto a lo que representa Perú Libre, que no es más que comunismo. En esta situación considero oportuno y hasta necesario votar por Keiko", explicó Valdés. 

También van a votar por ella peruanos que nunca lo habían hecho antes, en su mayoría defensores de la economía de libre mercado, como el escritor Mario Vargas Llosa y su hijo Álvaro, hasta ahora acérrimos enemigos del fujimorismo desde hace 30 años, cuando el premio Nobel perdió frente a Fujimori las elecciones de 1990.

Pese a que siempre habían llamado a votar contra los Fujimori, esta vez les han dado su respaldo porque calculan que la democracia puede defenderse mejor de Keiko que de Castillo, que promete una Asamblea Constituyente y nacionalizar recursos naturales. 

"Yo quiero creer en Keiko Fujimori", afirmó la pasada semana en una entrevista a Efe Álvaro Vargas Llosa, que le da el beneficio de la duda de no quebrantar la democracia como lo hizo su padre en 1992, cuando dio un "autogolpe" de Estado, ya que es seguro que mantendrá el modelo económico liberal. 

La gran incógnita que no se resolverá hasta este 6 de junio es si todos estos apoyos serán suficientes para superar a los de Castillo, aupado principalmente por las clases populares, descontentas al ver que el sistema económico no ha resuelto las enormes brechas sociales ni los ha sacado de la pobreza. 

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