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Los yemeníes no se fían del plan de transición a la democracia

Protestas en las calles de Saná para exigir la salida inmediata de Alí Abdalá Saleh y oponerse a un plan de paz que otorga inmunidad al dictador

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Sólo quedan dos días antes de la firma oficial, el lunes en Riad (Arabia Saudí), de la iniciativa de paz entre el presidente de Yemen y la oposición, que pide su dimisión, y el abismo entre los portavoces prodemocracia y los manifestantes es cada vez más grande. Ayer viernes, miles de personas volvieron a salir en las calles de Saná, la capital del país árabe, para exigir la salida inmediata de Alí Abdalá Saleh y oponerse a un plan de paz que otorga inmunidad al dictador. Hubo enfrentamientos y dos personas murieron.

El plan, iniciativa de los países del Consejo de Cooperación del Golfo todos los estados de la Península Arábiga excepto Yemen, da 30 días a Saleh para dimitir y, en un plazo de dos meses, se celebrarán elecciones presidenciales. Tanto el partido del déspota, en el poder desde 1978, como el Frente Común plataforma que reúne las fuerzas de la oposición han aceptado los términos de esa transición y representantes de cada parte se encuentra desde este miércoles en Riad para acabar con una crisis abierta desde el pasado 27 de enero. Sin embargo, la iniciativa no ha calmado los ánimos de los manifestantes, que no abandonarán las calles hasta que se vaya Saleh y sea juzgado. Los analistas temen que Yemen caiga de verdad en una guerra civil, ya latente, si las fuerzas políticas no consiguen controlar las protestas.

Los enfrentamientos siguen entre pro y anti-Saleh. Tras la muerte, el jueves, de 12 personas, otras dos fallecieron ayer en choques con la Policía. Ya son casi 150 los muertos por la represión desde el inicio de las protestas. "Seguiremos con nuestra revolución y no daremos marcha atrás, incluso si hay por ello millones de mártires", lanzó ayer un clérigo. Los manifestantes pro-Saleh, por su parte, siguen ocupando varias plazas de Saná con pancartas llamando al dictador a quedarse.

Sin embargo, el temor de los que no se fían de Saleh y de la iniciativa de los países del Golfo se confirmó el jueves por la noche cuando el dictador dijo que no quería la presencia de Qatar en la firma del plan, prevista para el próximo lunes. Saleh acusa a las autoridades de Doha de "conspirar" contra Yemen y de respaldar a la oposición.

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