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Emergencia del coronavirus El confinamiento de la igualdad en las oposiciones gallegas

La Xunta de Galicia admite que hasta la primera semana de mayo no decidirá si anula o no la convocatoria de oposiciones para junio de este año. Sindicatos, opositores y varios colectivos exigen el aplazamiento a 2021 de una convocatoria para 3.600 plazas que no garantizan el principio de igualdad y, dicen, puede poner en riesgo la salud de los convocados.

Imagen de archivo de un menor utilizando un ordenador.
Imagen de archivo de un menor utilizando un ordenador.

LUZES-PÚBLICO/ Lois Alcayde

Luzes pudo conversar con cuatro opositoras que, además de la salud, ponen el foco en la desigualdad de género y económica en el estudio en tiempos de estado de alarma. "Es imposible estudiar en estas condiciones. Estoy cuidando a mi hijo, demanda juegos y demanda atención, vivo en un piso pequeño y eso dificulta aún mucho más las cosas. Mi plan antes de esto era estudiar por la mañana y por la noche, eso está totalmente deshecho". Isabel Suárez padeció dos crisis, la del crack de 2008 y la del coronavirus de 2020, y hoy sufre una enfermedad por la que está con tratamiento médico. En 2012 se quedó sin trabajo por culpa de un ERE y entró de aquella en las listas de Educación, donde, hasta el comienzo de la pandemia tenía esperanzas de obtener una plaza en junio.

Isabel actualmente está desempleada y vive con su pareja, pensionista. Ambos tienen a su cuidado a Manuel, un niño de 5 años que, por ahora, "lo va llevando bien, está mentalizado sobre el virus y admite la situación", dice. Ella es una de las 3.600 personas en Galicia que aún desconocen si van a ser convocadas a las oposiciones planeadas para el 20 junio de este 2020, un año en el que a nivel estatal estaban convocadas 27.789 plazas. Como Isabel están Soledad, Carolina y Marta, opositoras que coinciden en reclamar un aplazamiento inmediato de la convocatoria para 2021 en una situación de incertidumbre sanitaria y "de desigualdad total" entre los aspirantes a la plaza, señala Isabel: "pienso en no solo gente como yo, madres y padres, sino también en los que tienen gente enferma en casa o con familia trabajando en la sanidad o en los supermercados. Si al final mantienen las oposiciones en junio, ¿qué van a hacer con los grupos de riesgo? ¿Cómo nos van a garantizar unos mínimos de prevención en esas pruebas? Prefiero que sean claros y que nos digan que se van a aplazar".

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Se desconoce si en Galicia habrá grandes aulas magnas con límites de seguridad o edificios vacíos donde los opositores ocupen grandes extensiones en metros cuadrados. De momento, la Xunta de Galicia descarta cambiar la convocatoria para 2021, una decisión que ya tomaron el resto de autonomías. En una primera comunicación de la Consellería, en marzo, Educación había sostenido de aquella que solo mantendría las oposiciones en Galicia en junio en el caso de levantarse el estado de alarma el 11 de abril. Según la última carta enviada a los sindicatos por parte de la conselleira de Educación, Carmen Pomar, la Xunta estaba a la espera de la prórroga del actual estado de alarma después de 26 de abril para comunicar su decisión, situación que sindicatos como la CIG señalaron como "electoralismo", con "cambios de criterio" y "mensajes contradictorios".

En la misma comunicación, la conselleira Pomar admite que la intención de la Xunta, ahora, es mantener las oposiciones en junio en caso de que el estado de alarma finalice el 26 de abril, antes de que el presidente Pedro Sánchez anunciara la intención del Gobierno de ampliarla hasta el 9 de mayo. La intención del Gobierno gallego es tomar una decisión "en la primera semana de mayo" según su presidente, Núñez Feijóo. Esta negativa de la Xunta a posponer la convocatoria para el 2021 levantó voces discrepantes entre el colectivo opositor, el docente y entre los sindicatos, que rechazan la celebración de las oposiciones en 2020 y demandan a la conselleira de Educación, Carmen Pomar, la activación de la mesa sectorial de educación para discutir una nueva fecha.

Las cuatro opositoras con las que pudimos conversar, señalan una realidad donde no todos los confinamientos son iguales. Los factores, alertan, radican en la situación familiar, el género y el nivel económico: "El principio de igualdad tiene que estar presente en un proceso de oposiciones, cuando dedicas todo tu tiempo al cuidado de los tuyos es imposible hacerlo con el estudio. Es una situación de desigualdad que también existía antes del confinamiento, mas esa desigualdad podía ser paliada con el tejido social, con la red pública, con un mínimo de condiciones que favorecen la igualdad, eso ya no está y todo parece que se va a alargar en el tiempo, estamos a las puertas de unas oposiciones que pueden ser en junio y no tenemos tiempo. ¿Cómo puede ser que no nos tengan en cuenta?", dice Marta Rodríguez, partidaria de aplazar la convocatoria. Esta indignación la llevó a levantar el auricular y llamar a la Cadena SER, donde denunció la situación de ella y gran parte de sus compañeras.

Marta es madre de dos niñas, tiene una pareja que, al igual que ella, teletrabaja: "Vivimos en un piso no muy grande donde tenemos que permanecer las 24 horas, por lo que es difícil encontrar espacio y hueco para el teletrabajo. Es una situación muy estresante que dificulta ser flexibles, las niñas perdieron su rutina de la escuela, del conservatorio, de amistades… Es muy difícil compaginar el teletrabajo con los cuidados". Esta preocupación, la de los cuidados, es latente en las voces de estas cuatro opositoras que denuncian cómo la brecha de género se abrió aún más con el inicio del confinamiento: "Es una situación injusta. Siempre lo fue, sobre todo para las mujeres, que hacemos aún la mayoría de tareas de la casa. Es una sociedad muy machista, se infravaloran mucho los cuidados. Me parece una broma, un chiste, que aún no hayan aplazado la convocatoria", sostiene Carolina Posada.

Vive con su pareja y tiene dos hijos. Al igual que Marta, teletrabaja: "Además de trabajar, de atender la casa y los niños estoy con la incertidumbre de saber si va a haber oposiciones o no", denuncia, "tengo un grupo de WhatsApp de compañeras del trabajo y hay 4 que están en la misma situación excepto una, la única que puede estudiar porque no tiene hijos". Admite que ella, como muchas otras compañeras, tuvo que aparcar el estudio para sustituirlo por la gestión de la vida confinada, califica la posición actual de la Xunta de "campaña electoral": "Cualquiera con juicio calmaría a los opositores, aplazaría esto. La Xunta está vendiendo la moto de la consolidación de 3600 puestos de trabajo, cuando antes no se interesó para nada por la situación de los interinos o la gente de FP. Les interesa vender la imagen de que en Galicia 'las cosas van bien' y que somos una isla dentro de la pandemia, cosa que no es así. No son condiciones para hacer una oposición".

La mezcla del exceso de trabajos, estudios y cuidados genera una situación de gran estrés psicológico: "Una oposición genera un estrés brutal. Son muchas horas sin estar con tu familia, pagando academias, cuidados, es un estrés brutal. A eso le sumas lo que estamos viviendo ahora". En esto coincide la psicóloga Laura Camazón, especializada en terapia infantil: "El confinamiento es un estresor añadido a lo que hacer frente además de todo aquello que implica una situación de emergencia como esta. El estar confinado altera la rutina cotidiana a la que los niños estaban acostumbrados", explica, "encontramos en las crianzas situaciones de altibajos anímicos, desconcentración, aburrimiento, comportamientos atípicos y una mayor demanda de atención".

La experta destaca, además, la necesidad de que los padres y madres propongan actividades y cosas que hacer a las crianzas, algo que consume gran parte del día. Esta situación, la de los padres y madres opositores junto con sus hijos, es llevada a la palestra también por Marta: "Con la disciplina que requiere la preparación de las oposiciones, donde antes podías ir a la biblioteca, dejar a las niñas con los abuelos o en actividades de la escuela. Todo eso ahora no está, están en casa con un estrés psicológico importante". Expertas como Mar Rodríguez, psicóloga, destaca en este confinamiento "una falta de normalidad" que requiere "un uso mucho mayor de nuestra energía": "No estamos viviendo nuestra vida cotidiana, aunque sea temporal. El ser humano es animal de costumbres. Estamos más alerta y eso afecta el funcionamiento de los procesos cognitivos. No podemos pretender funcionar igual".

Sumado al estrés viene, por su efecto, la falta de atención: "Una función que se ve afectada casi de manera universal en el malestar psicológico es la atención y, a su vez, esta se ve implicada en casi todo el resto de procesos: memoria, capacidad reflexiva…", aclara la psicóloga. "Me gustaría que fuera en este año, pero no en junio". Soledad Otero, "Tita", fue de las que deseaban acudir a unas oposiciones a las que dedicó todo el último año pero, admite, esta situación de emergencia es predominante: "Soy consciente de que en junio no pueden ser, mi rendimiento cambió mucho y mis horas de estudio se redujeron con el cuidado de los niños". Soledad tiene un niño de un año y vive con su pareja, en estos momentos en un ERTE con perspectivas de volver al trabajo. Soledad aun sigue manteniendo como puede el ritmo de estudio, y demanda a la Consellería de Educación una respuesta mucho más rápida: "No estamos estudiando igual, no podemos vivir en esta incertidumbre, esperando a que resuelvan". Mantiene que la Administración gallega "perdió una oportunidad" de "quedar bien" y "ser sensible" en esta situación. Una de sus mayores preocupaciones en caso de que se celebren las oposiciones en junio es el contagio: "pondría en riesgo nuestra salud y pienso que es imposible ya que somos miles de opositores. Yo preferiría que fueran en otoño".

También abre la puerta a otras situaciones de cuidados que se están dando en este confinamiento además de las crianzas, como es la de los enfermos de alzhéimer y otras dolencias, vulnerables al acoso de la covid-19. Con una campaña en Change. org y cerca de las 10.000 firmas, la incertidumbre sigue sobrevolando la celebración de las oposiciones gallegas este junio. Las opositoras tienen la confianza de que, finalmente y debido a la crisis sanitaria, se retrasen. Recalcan que esto puede poner también el foco en la situación y en el refuerzo del modelo de educación pública e igualitaria: "Creo que dentro de un año los opositores caeremos en el olvido. Igual soy pesimista, al igual que pienso que con la sanidad va a haber mejor valoración creo que con el tema educativo la sociedad no está muy concienciada. Sí que se le da importancia ahora, cuando no hay una escuela donde dejar las crianzas. Hay poca valoración del sistema educativo", finaliza con pesimismo Carolina.

Este artículo se publicó originalmente en gallego en la revista Luzes. Ahora Público lo reproduce como parte de un acuerdo de colaboración con la revista. Aquí puedes encontrar más artículos de Luzes en Público