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Entrevista a Xose Luis López Ferrin Xosé Luís Méndez Ferrín: "La tierra y el tiempo trazan la línea de la literatura"

El autor ha escrito un nuevo libro recientemente llamado 'En el fondo de los espejos'.

Xosé Luís Méndez Ferrín: 'La tierra y el tiempo trazan la línea de la literatura'
Imagen de Xosé Luis López Ferrin. Ana Mosquera / Luzes

Hacemos la entrevista en dos sesiones, la primera en mi despacho y la segunda en una concurrida plaza, cerca de su casa. Los dos somos de la misma tribu; una tribu que procede de una frontera casi mitológica que la pandemia restauró después de más de treinta y cinco años. Hace poco se ha editado además un nuevo libro que recopila su sección semanal en Faro de Vigo, y que lleva por título No fondo dos espellos [En el fondo de los espejos].

Usted es un autor muy imaginativo, pero los artículos de este libro, que ha publicado la Universidad de Vigo, tienen una forma más ensayística. Recogen temas muchas veces eruditos de arqueología, historia, zoología, galleguismo y nacionalismo. ¿Qué le impulsó a este enfoque?

En realidad tiene que ver con el formato. Me dieron una plana entera en Faro de Vigo, en un suplemento de carácter cultural, y era un lugar adecuado para hablar de historia, de onomástica y otros temas que me interesan especialmente, como la zoología de insectos. Este enfoque me produce una especial satisfacción porque siempre había dejado el género ensayístico de lado en mi obra. Es una sección que me permitió abordar temas que hacía tiempo que habían madurado dentro de mí. Eran como los huevos de una gallina que habían ido chocando y de los que fueron saliendo como pollitos dispersos, pero unidos como una pequeña camada alrededor de mí.

Xosé Luís Méndez Ferrín: 'La tierra y el tiempo trazan la línea de la literatura'
Imagen de la portada del libro, 'En el fondo de los espejos'. Ana Mosquera / Luzes

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Estos artículos, ¿dicen más sobre el autor o sobre la época en la que fueron escritos?

El libro recoge todos artículos de la sección No fondo dos espellos de forma exhaustiva durante un período de tiempo, en el que únicamente se suprimió el buzón de correo que yo iba respondiendo. Y aunque hablen de la historia de los suevos, pongo por caso, están unidos por un hilo más o menos visible que es la realidad del momento en el que se escribieron. Puede ocurrir que algunas cosas se quedaran viejas. Se ve también que algunas precisaban ser revisadas. Incluso en algún caso cambié de opinión, pero otras las sigo defendiendo.

¿Le gustaría dirigir un periódico, como hizo Cunqueiro?

Sí. Para ser sincero lo pensé varias veces, tal vez influido por Valentín Paz Andrade que decía: "Tenemos que tener un periódico nuestro". Me hizo ver que Galicia necesitaba un periódico nuestro y que estuviera en Vigo porque en Vigo se generaba el 50% de la publicidad de Galicia, así de sencillo, y porque Vigo, por sus condiciones, está llamada a ser la capital de Galicia.

Esto no va a gustar en A Coruña ni en Santiago.

Si hasta Ramón Piñeiro pensaba eso. Galaxia tiene sede en Vigo, la Fundación Penzol se trae a Vigo. A Coruña ya tiene sus instituciones, que son magníficas, la Academia Gallega tiene que estar allí. Santiago es una trampa, un pantano. Es una cruz que nos afecta tanto que corrompe el 25 de julio [Día Nacional de Galicia]. El día que escogieron los nacionalistas para el Día da Patria fue una malísima elección porque tenemos que compartirlo con una mentira histórica, que es la peregrinación de Santiago, y con la Iglesia católica, que es una malísima compañera que nos robó el Panteón de Gallegos Ilustres, sin ninguna actuación por parte de las autoridades. Vigo, por el contrario, es la ciudad más laica de Galicia. Tuvieron que traer un obispo de Tui, y es una ciudad pangallega, que tiene habitantes de todas partes. No es capital de provincia y no tiene subdelegado del Gobierno.

Esto me recuerda una tesis de Anselmo López Carreira, según la cuál los reyes de Galicia se fueron instalando primero en Asturias y después en León escapando de los obispados.

Cierto, tiene sentido, sin embargo el rey de Portugal, Afonso Henriques, tuvo éxito porque se apoyó en los burgueses de la ciudad y compitió con la Iglesia.

¿Y que opina de que un personaje que admira como Hugo Chávez se apoyara en las creencias de la gente y en la religión?

Eso no tiene que ver. La República de Venezuela es laica desde Bolívar, yo no tengo nada contra las religiones, pero los privilegios no se pueden permitir desde la Revolución francesa.

¿No faltó aquí una Revolución francesa?

Estuvimos a punto de importarla cuando vino Bonaparte. Era laico, pero no prosperó.

En 1991, no muchos años después de que desapareciera la frontera, publicó el libro Arraianos. ¿Es importante a raia [la frontera entre Galicia y Portugal] en su vida?

No hay una unidad en A raia. Hay muchas raias, la que yo viví y vivo es la mía. Ese triangulo mágico con los vértices en «Crasto» Laboreiro, los Arcos de Valdevez y Celanova. Pero he visto otras raias como Oímbra y el Támega que no me son tan familiares y que seguro que también tienen su propia magia. Pero esta raia que yo conozco es mi lugar mítico, secreto, que no me gusta compartir con todo el mundo porque probablemente no lo entiendan. Y de esa raia, la montaña del Penagache o Penegache, como decimos en Vilanova, es un símbolo. Cuando voy a Celanova la veo ya desde Loiro. Si vengo por la carretera de Vigo veo el Penagache cuando estoy entrando en el túnel de A Cañiza, y curiosamente a la salida del túnel desaparece el Penagache y aparece el Galiñeiro, que es otra raia, que es la Raia do Miño, otro lugar mágico y misterioso.

¿Entre sus montañas mágicas: O Galiñeiro y el Penegache?

El Penegache es para mí más irreal. Yo tenía un tío abuelo cura en Bande y me hablaba de las vacadas, de las vacas sueltas, y de pronto las vi. Estaban allí. O Galiñeiro lo conozco piedra por piedra, lo recorrí a caballo. El Penegache que cuento, en buena parte, es imaginario. En mis cuentos de Arraianos no hay uno en que no salga el Penegache. Me acuerdo de un cura en Milmanda, enseñando unos restos arqueológicos: "Aquí hay unos restos paleocristianos, los restos de un castillo y además, con todo el respeto, en el horizonte... El Penegache".

A pesar de que dice que no le gusta compartirla, desde su libro Arraianos, en nuestra “raia” despertó un orgullo y una conciencia de pertenencia a la frontera. ¿Crée que esa es una función del escritor o un efecto colateral?

No creo que un escritor tenga esa misión, aunque algunos escritores parece que la tienen. Novoneyra parece que nació para explicar O Courel, pero además de eso era un poeta que también explicó Madrid. Y Manuel María, parece que tanto insistió en la Terra Chá que la fue ampliando, y sitios que no eran de la Terra Chá ahora lo son por la influencia de Manuel María, que con su magia consiguió eso. Valle-Inclán, que aunque escribió en castellano es un escritor afortunadamente mestizo, por eso nunca lo hicieron académico de la Real Academia Española (RAE), tiene siempre O Salnés, y buena parte de la obra de Valle-Inclán es O Salnés, quitando lo que no es América, caso de Tirano Banderas, o Madrid. Pero ese Madrid será siempre un Madrid valleinclanesco. Hay esa relación entre los grandes escritores y las tierras reales, históricas y ancestrales en las que ellos vivieron.

Xosé Luís Méndez Ferrín: 'La tierra y el tiempo trazan la línea de la literatura'
Imagen de la narrativa de Xose Luis López Ferrin. Ana Mosquera / Luzes

¿Su trayectoria política y vital convierten la figura del escritor en parte de su obra?

¡No se pueden separar! En un escritor con una conducta cívica resulta inseparable. Todo el mundo tiene una poética, tiene una concepción del mundo y una visión de las cosas que forzosamente se reflejan en el que escribe.

Un escritor de una lengua minorizada, como el gallego, ¿puede convertirse automáticamente en un activista de la lengua? ¿Es esto positivo?

La lengua es una de nuestras fortalezas, ahí somos imbatibles e indestructibles. Nuestra literatura es superior a la catalana, lo digo aún con el riesgo de parecer supremacista. Nuestra literatura viene desde la Edad Media. Cuando los catalanes aún escribían en provenzal, nosotros ya escribíamos en gallego. Teníamos los poetas medievales, a Martín Coódax, a Alfonso X el Sabio. Ahora hasta ha desaparecido prácticamente la figura del escritor gallego en castellano. Hoy no hay ningún Valle-Inclán, ningún Torrente Ballester. La literatura que se produce en Galicia es en gallego y nos da una fortaleza indiscutible para la defensa de la lengua. La literatura gallega de hoy es una literatura de vanguardia, que trata temas universales, como cuando usted y el grupo Brais Pinto trataban de colocarla a la altura de las novedades europeas y sacarla del costumbrismo. Los que empezaron a colocar la literatura gallega en las vanguardias fueron Rosalía, Pondal, Manuel Antonio... Hoy sigue siendo una literatura de su tiempo, de la época. Cuando nosotros fundamos el portavoz político antifascista de nuestro partido, le llamamos Terra e Tempo. La tierra y el tiempo trazan la línea de la literatura.

Antes habló de la 'raia' que tiene tan próxima en la memoria. ¿Por qué un escritor de la frontera no se apunta al reintegracionismo?

Precisamente el reintegracionismo es una perversión que no florece en la raia. Yo no conozco reintegracionistas raiotos, como dicen en Verín, o arraianos, término que recuperó Manuel Rodrigues Lapa, mi maestro. A él no se le ocurrió nunca decir que el gallego tenía que desaparecer, aunque se le ocurriera otro disparate peor, por lo que nos incomodamos, o mejor dicho me incomodé yo. Creo que él no se llegó a enterar porque yo le tenía mucho respeto. Escribió en un ensayo infeliz que el gallego estaba bien para hablar, pero que para escribir ya teníamos en bandeja de oro a lengua portuguesa con toda su finura y delicadeza y experiencia desde el Renacimiento... ¿Para qué teníamos que ensayar formas nuevas de la misma lengua? Y no es así, nosotros tenemos una lengua que se desgarró y nosotros no tenemos la culpa. Ocurrió porque una parte de Portugal se independizó en la Edad Media, e hizo bien en hacerlo. Nosotros tenemos menos consonantes y vocales que los portugueses, y ellos tienen por lo tanto que escribirlo con otros signos. Eso en lo que respeta a la ortografía. El léxico es bastante común, pero la fonética es diferente. No conozco a ningún reintegracionista que sepa pronunciar alguna de las consonantes portuguesas. Aún así, en la raia de Castro, la fonética es prácticamente igual. Una de las más famosas dialectólogas de Portugal habla del "gallego de Castro Laboreiro".

Los medios han publicado la noticia de que una novela suya, incautada como prueba contra usted en un procedimiento penal, apareció en el archivo de Salamanca. ¿Vamos a verla publicada?

No lo he pensado. Es una novela cargada de buenas intenciones políticas [risas] pero no tiene nada que ver con mi gusto actual.

¿Cuántas veces lo procesaron durante el franquismo?

Me parece que fueron tres. Y me condenaron una sola, a dos años. Siempre me fui zafando. Es cierto que tuve buenos abogados y conseguí burlar a la policía. Y como no me podían coger con lo que ellos querían, que era propaganda, se presentaron en mi casa y cogieron un manuscrito en tres copias que pusieron la disposición del Tribunal de Orden Público [TOP], que halló que ahí había un delito, basándose en el animus difundiendo, algo que no existía ni en la tradición jurídica ni en la jurisprudencia. Debí de ser el único que fue condenado por intención de difundir y además con solo tres ejemplares. Los cumplí todos, los dos años, menos dos meses de libertad condicional que me consiguió Valentín Paz Andrade.

En su estancia en la cárcel coincidió con presos de dos episodios singulares del franquismo.

En Vigo coincidí con uno de los episodios menos comentados de la historia local, que ocurrió cuando los concejales del Gobierno municipal fueron condenados y llevados a prisión por un delito de soborno, porque habían recibido relojes y alhajas. Barbazán era el primer teniente alcalde y fue condenado. Y el alcalde Portanet no fue procesado porque era procurador en Cortes y estaba aforado. En el penal de El Dueño encontré a los del Licor Café, el padre de Gloria Lago, él tenía una buena amistad conmigo. Con el abuelo, el Lago viejo, ya había coincidido antes en la cárcel de A Coruña. En el franquismo algunas veces funcionaba la separación de poderes. Los Lago encontraron un fiscal de Ourense de izquierda, Seoane, que fue implacable con ellos.

Xosé Luís Méndez Ferrín: 'La tierra y el tiempo trazan la línea de la literatura'
Imagen del entrevistado Xose Luis López Ferrin. Ana Mosquera / Luzes

En la época que usted presidió la RAG, esta institución fue un elemento dinamizador de la lengua. ¿Que función debería tener a su juicio la Academia?

Su función me parece que tiene que ser simbólica, y así lo intentamos con Axeitos, con Paco Fernández Rei, que formaban parte de la junta directiva. Hay gente que dice que está contra las banderas, pero así es como se mueven los corazones y las voluntades, y la RAG es tal vez a única institución que representa la nación Gallega desde Curros Enríquez y Murguía. No depende del Estado Español. Eso lo vio muy bien Curros, no hay escritor más republicano hasta el sectarismo que él, pero cuando le preguntaron por qué ponerle el nombre de Real a la Academia, él contestó: "Naturalmente, para que no pueda venir un delegado gubernativo, gobernador civil o jefe civil y nos prohíba un acto". Y eso, en cuanto no haya República, está bien.

¿Qué les diría a los que pugnan por retirar el calificativo de «Real» de la RAG?

El nombre de Real debe conservarse hasta que Galicia sea una República independiente. A los que quieren quitarle lo de «Real» les diría que insistan en la política y traten de actuar como republicanos.

¿Le ha pasado factura su actividad dinamizadora como presidente de la RAG?

Hubo una conspiración contra nosotros. Compraron espacios publicitarios en el ABC y montaron una campaña de desprestigio basada fundamentalmente en que en su momento la Xunta puso a disposición de la Academia un coche viejo que no usaba, y también por mi hija, que había estado allí unos meses, sin pasar por una oposición, cuando el personal de las Academias no se selecciona de esa forma.

La defensa activa, incluso judicial, que hizo la Academia del gallego, ¿pudo auspiciar que la Xunta iniciara esta persecución?

Antes de ser nombrado yo presidente de la RAG, me invitó a comer el presidente de la Xunta en su casa y me preguntó cuál sería mi posición sobre el Decreto de Plurilingüismo si era nombrado. Yo le dije que haría todo el posible por impedirlo. Mi relación con él fue de claridad y no creo que él conspirara contra mí. Conspiró contra mí el grupo piñeirista que ahora controla toda la política lingüística y cultural: Consello da Cultura, ILG... Y les faltaba la Academia. Ahora ya la tienen y ya se nota. Las acciones jurídicas contra el Decreto de Plurilingüismo continuaron después de que nos echaran a nosotros de la dirección de la Academia. Los que nos sustituyeron se sintieron obligados a continuar la batalla jurídica contra ese decreto. No se podía desistir de ese pleito. ¿Cómo se podría explicar eso delante delante de todo el mundo? Determinados litigios tienen una componente política y la teoría de la separación de poderes a veces no es real. Ahora mismo se están diciendo una serie de barbaridades sobre el indulto a los catalanes, por la oposición de algunos jueces, cuando el indulto no tiene nada que ver con el poder judicial; es otorgado por el poder político. En el caso de nuestro pleito había una componente política e histórica, y el pleito se ganó en el sentido de mantener la dignidad de la Academia para el bien de la lengua y de Galicia.

Ramón Piñeiro tiene importancia en su obra. ¿No piensa que en realidad tiene más importancia en su biografía personal que en la historia de Galicia?

Sí, lo que pasa es que antes de echarme de la Academia me expulsaron de otros sitios, entre ellos de la comunidad galleguista. No se podía ser comunista e independentista y ser galleguista. A mí eso me afectó y consideré que ese episodio debía figurar en mi obra, no por mí, sino por la memoria y la colectividad. Aquél era un camino que conduce a la aniquilación. Nos llevaban de vuelta al regionalismo, cuando ya desde las Irmandades da Fala defendemos el nacionalismo y el derecho de autodeterminación.

Gracias a los piñeiristas y al grupo de Galaxia se anticipó la publicación de obras en gallego.

Sí, en Vigo se creó Galaxia en 1950, pero no fueron los primeros. Poco antes se había creado Ediciones Monterrei, de Álvarez Blázquez, que fue el primero que puso el libro gallego en las ferias al alcance de los campesinos y hasta de los gitanos. Yo vi en la feria de Lugo a los gitanos acercarse al furgón de Álvarez Blázquez para comprar o catecismo do labrego, de [Valentín] Lamas Carvajal.

Hablando de las ferias, usted tiene ascendientes que iban a ellas en carromato.

Yo vengo, por parte de mi padre, de una familia ambulante. En Vilanova dos Infantes, en las familias próximas a nosotros, no existen labradores, ni jornaleros ni poseedores de tierra. Se ganaban la vida como podían. Mi abuela era panadera y vendía el pan por las ferias. Otros eran maestros zapateros y vendían zapatos también por las ferias. Otros, tejidos. Y también eran músicos. Mi bisabuelo, que era ciego ambulante y músico, tocaba el violín, las coplas de ciego. Estaba casado con otra mujer más pobre que él, y formaron el germen de la banda de Vilanova dos Infantes que sigue existiendo, felizmente. Andaban con los títeres, pero no me refiero a las marionetas, sino a los monifates de antes, el circo de los pobres, ese que iba sin carpa y se reunía en una plaza donde desarrollaban los números circenses y después pasaban el plato. Ellos acompañaban como músicos a esas compañías de títeres. Él murió en Peñaranda de Bracamonte, que es un buen sitio bueno para morir para un ambulante, y es donde está enterrado. Pero mi tío abuelo Secundino hizo su propio número de circo y se unió libremente, aunque más tarde se casó con una quinqui, los «quinquis» son una rama de nómadas gitanoides llamados moinantes en Galicia. Ella era de Extremadura, de otra raia. Y el circo creció y mi tío pasó a ser uno de los más importantes empresarios de circo de España, con el circo Feijóo, que después de la guerra mundial pasó a llamarse Circo Americano. La tradición llegó hasta el Padre Silva, que es primo mío.

¿Cómo ve hoy la política?

Soy optimista. Cuando era pequeño, veía fascismo. Vi un submarino alemán en el puerto de Vigo. Lo de ahora es mejor, pero insuficiente. Fue terrible a caída de la URSS, pero la Rusia actual sigue siendo federal y respeta las nacionalidades y las lenguas propias, y no se volvió hacia el zarismo. Y en las causas internacionales, como en Siria, Rusia estuvo de parte de este país. Tiene buenas relaciones con Venezuela. También veo que existe Venezuela, y que Cuba no ha caído. La República Popular China tiene al capitalismo controlado, podría expropiarlo cuando sea preciso. He visto cómo cayó el Apartheid en Sudáfrica, cómo toda la África colonial se constituía en repúblicas independientes. Puede haber errores, pero el colonialismo ha desaparecido. Tuvieron que inventar el neocolonialismo. El mundo no se apresura. Ocho abuelos tuyos hacia atrás y estamos en la Edad Media. Venezuela en estos momentos representa, con todas las dificultades del mundo, algo que inquieta mucho al imperialismo y al capitalismo, y es que se puede construir un régimen progresista camino del socialismo por sufragio universal, y eso molesta. Por el contrario, Colombia, en comparación, es la barbarie capitalista. Por cierto, aquí se manifestaron los colombianos en protesta por la violencia de su Gobierno y no los sacó ningún medio.

¿Qué le parece que las nuevas generaciones tengan dificultades con el gallego?

Las lenguas evolucionan. Pero lo que dijo [Ramón] Villares es una chorrada, que si hablar gallego es considerado como ser del Bloque [Nacionalista Galego]... Yo voy a Ourense y todo el PP habla en gallego y con conciencia. Ojalá Abel Caballero hablara gallego, como el PP de Ourense.

¿Echamos de menos a Fraga?

Él era franquista de derechas y repulsivo. Pero no ha visto a nadie con su habilidad. Reivindicó a Brañas, a Castelao, con un cinismo total, pero lo hizo. Cuando rendimos homenaje al Padre Sarmiento hubo quien se rió ante la propuesta en la RAG de hacer el acto central en Vilafranca del Bierzo. Fraga fue a Vilafranca y Barreiro lo sentó en la Presidencia. Fue como si tomara posesión del Bierzo. Y los bercianos pro gallegos, encantados. Y los alcaldes del PP del Bierzo, hablando con él en gallego. Eso era Fraga. Ahora sí, yo nunca le di a mano.

¿Cree que se redimió un poco?

Era una vergüenza, un ministro de Franco... Pero hasta con Cuba tuvo su contribución. Fidel, que era muy agudo, vio una oportunidad para sortear el bloqueo. Después del viaje de Fidel, Raúl Castro vino de incógnito dos veces con sus nietos enseñarles la casita pobre de sus bisabuelos: «Nosotros venimos de esta pobreza».

¿Qué le gusta más, la política o la literatura?

Para mí va todo junto, política, literatura, personas que quiero.

¿Son importantes los mitos?

Claro. El otro día iba por el Calvario [un barrio de Vigo] y ya me enfadó, primero, la calle Numancia, y después, Sagunto. No me molestan esos nombres, pero a ningún alcalde se le ha ocurrido ponerle una calle al Monte Medulio. Hay una plaza de Isabel La Católica, de Fernando El Católico, pero ninguna de los reyes de Galicia.

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