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De la ley de 'solo sí es sí' a Infancia Libre: los bulos de la derecha que destrozan las vidas de víctimas, políticas y activistas

Se trata de una estrategia planificada que no es nueva, pero que ha adquirido nuevas formas y renovadas fuerzas a lo largo de los últimos años.

Solo si es sí
VÍDEO: Las mentiras que te creíste sobre Infancia Libre y María Sevilla  Tania Ortega | FOTO: Archivo — EFE

"Chiringuitos", para denominar a las organizaciones e instituciones que trabajan contra la violencia de género. "Inversión de la carga de la prueba", para desprestigiar la ley del solo sí es sí que se tramita en el Parlamento; y repetir incansablemente el argumento de la existencia de miles de denuncias falsas por parte de las mujeres... Son solo una pequeña muestra de las falsedades y bulos que circula y repite machaconamente la derecha desde hace meses. No se trata de falta de información o de desconocimiento, sino de una campaña orquestada con objetivos claros que calan en la sociedad y se propagan sin rubor en muchos medios de comunicación y en las redes sociales y que sirven de armas para intentar acallar a políticas, activistas, periodistas o víctimas de la violencia machista.

A este carro se han sumado muchos actores: partidos políticos (principalmente el Partido Popular o Vox), medios de comunicación conservadores y una parte de la sociedad. "Es una reacción violenta del patriarcado", denuncian desde hace tiempo diversas expertas en temas de igualdad. Bajo esta reacción, subyace una estrategia planificada que no es nueva pero que ha adquirido nuevas formas y renovadas fuerzas a lo largo de los últimos años. No sólo en España, sino en diversos lugares del planeta. 

Los ataques a políticas o ministras no se hacen en relación a su acción de Gobierno, sino que se centran en aspectos personales y en el desprestigio de su imagen. Irene Montero, ministra de Igualdad o Ione Belarra, ministra de Asuntos Sociales y agenda 2030, han sido algunos de los blancos preferidos.

También activistas y periodistas que se salen de esta norma reciben duros ataques en las redes sociales hacia su persona más que a sus ideas. Todo vale con tal de desprestigiar. Recientemente la periodista y directora corporativa y de relaciones institucionales de Público Ana Pardo de Vera ha cosechado una avalancha de reacciones en redes sociales por hablar del caso Infancia Libre y desvelar algunas de las claves de la trama construida por un amplio abanico de medios de comunicación y miembros de la Policía judicial.

Otra activista, como Mónica Alario, doctora en estudios de género, ha sufrido duras reacciones por relacionar los efectos de la pornografía violenta en los jóvenes y sus prácticas sexuales. Algunas han decidido abandonar las redes sociales para apartarse de las críticas improductivas. Otras aún resisten a pesar de la descarga. 

Para Miguel Lorente, forense y exdelegado del Gobierno contra la violencia de género, "siempre ha habido reacciones por parte del machismo a incorporar medidas que corrijan la desigualdad entre hombres y mujeres, pero hay una diferencia entre lo que eran reacciones aisladas de algunos sectores o personas".

Para Lorente esta situación ha ido cambiando y tuvo su punto de inflexión con elección de Donald Trump en Estados Unidos, "que instauró lo que llamo 'el machismo exhibicionista'. Porque con su cara y su desvergüenza fue el primer líder que hizo del machismo su acción política. No se limitó a hacer un comentario sobre un caso aislado, sino que vio que había una transformación social por el feminismo y las mujeres, y usó esa realidad para presentarla de forma diferente. Esto es lo que hace el machismo, porque parte de una posición de poder y de la credibilidad".

Este machismo exhibicionista ha sido seguido por diversos políticos, desde el brasileño Jair Bolsonaro a la ultraderecha europea y ha tomado como diana de sus críticas la diversidad, el multilateralismo y al feminismo. "Cuando hablamos de las fake news, de la postverdad, lo hacemos como una situación social, pero no es verdad. Es un instrumento de las posiciones de poder conservadoras, que son las que tienen la posición de credibilidad a su lado, para que los planteamientos que hagan sean creíbles. Y esta visión conservadora de fácil penetración y de argumentarios falsos, presenta los avances en igualdad como un ataque directo a los hombres, al orden establecido que tiene que ser mantenido", añade Lorente.

Para este experto, este mensaje de la derecha tiene otro elemento: que se presenta como crítica a quien plantea esas políticas, no sólo a la ley, sino a quien la hace. "El objetivo último no es cuestionar la medida puntual, sino quitarle credibilidad a quienes las plantean. Al feminismo, al socialismo, a Podemos, a Irene Montero...", añade.

Infancia Libre como punta de lanza

El caso de Infancia Libre, que estalló con una serie de detenciones de mujeres entre abril y junio de 2019 por parte de la Unidad de la Policía judicial, aúna todos los elementos y estereotipos para ser socialmente asumida, aunque vista con detenimiento suponga una auténtica locura. Con una impresionante y tendenciosa cobertura mediática desde el minuto uno, ejemplifica a la perfección la propagación de información falsa y la utilización política de las mismas

A lo largo de meses se han vertido mentiras sobre estas madres que fueron ligadas a Unidas Podemos justo en un momento electoral. Informaciones procedentes de fuentes policiales sin identificar fueron publicadas por la mayoría de medios de nuestro país sin ningún filtro previo o cuestionamiento sobre un caso que a simple vista levantaba sospechas. 

Las detenciones en cascada de varias mujeres que tenían en común haber denunciado a sus exparejas por abusos sexuales a sus hijos e hijas fueron presentadas como una trama criminal cuyo objetivo era interponer denuncias falsas contra sus exparejas para arrebatarle a los hijos en los tribunales. Sin embargo, examinando los expedientes judiciales de cada una de ellas, como hizo este periódico, queda patente que todas habían denunciado mucho tiempo antes de que se creara la asociación Infancia Libre, cuyo objetivo era poner sobre la mesa las dificultades de probar en la justicia los abusos hacia sus hijos y promover cambios legales. 

Las filtraciones policiales incluyeron también a profesionales de la sanidad pública que, según estas fuentes, fueron los colaboradores necesarios de esa trama. Durante meses, diversos medios de comunicación airearon sus nombres y su culpabilidad, sin haber contactado siquiera con ellos, ni contrastado las informaciones. Madres secuestradoras, brujas que maltrataban a sus hijos y los mantenían en zulos sin ver la luz de la calle... se hizo un relato goloso sobre el que la mayoría de medios construyeron una historia homogénea que vendió a la sociedad. Pocas veces se han podido ver publicados tantos estereotipos que construyeron un relato falso y tendencioso de la realidad.

"Juana Rivas, Infancia Libre, María Sevilla..., sirven como punta de lanza de la derecha y son el ejemplo perfecto para manipular. La gente cree lo que necesita, lo que le viene bien creer. Nadie cree en lo que no le viene bien. Lo aceptas porque te evita necesitar reflexionar o cambiar cosas de tu propia vida", abunda  Lorente.

El uso político de los estereotipos

Para Marisa Soleto, presidenta de Fundación Mujeres, estas falsedades entran como cuchillo caliente en mantequilla, precisamente porque todos nos hemos criado y hemos crecido con estereotipos de género: "Las mujeres mienten para intentar perjudicar a los hombres a las que están sometidas. Es una reacción patriarcal, anclada en el machismo que, además de ser profundamente incómoda para que las mujeres defiendan sus derechos, generan una confusión social muy grande. Porque los estereotipos a cualquier tipo de avance, lo que construyen es una mentira".

"Son mentira gran parte de las cuestiones sobre las que la derecha fundamenta opiniones en relación a los derechos de las mujeres. Como por ejemplo, que en la ley del solo sí es sí existe una inversión de la carga de la prueba. No es verdad. Esto está orquestado. Siempre lo ha estado. Lo estuvo cuando se aprobó la ley contra la violencia de género de 2004  (que fue la norma que más cuestiones de inconstitucionalidad tuvo en la democracia, a pesar de que el 80% de la población aprobaba la norma) y lo es hoy con la ley sobre libertad sexual. Son la  respuesta de movimientos intelectuales, cabezas pensantes, partidos políticos… cualquiera que tiene un altavoz en la opinión pública. Lo que ocurre es que ahora está apoyado por una ultraderecha que está dentro de las instituciones y es el tipo de mensajes que les vienen bien para generar ese supuesto descontento de la sociedad con las leyes de igualdad", explica Soleto.

Para esta experta es muy fácil construir un argumento contra la igualdad sobre los estereotipos de género, porque todo los compartimos: "Estos argumentos son muy fáciles de vender y los acaba comprando mucha gente. Lo que es realmente difícil es desmontarlos. Porque culturalmente es muy fácil creer que hay mujeres (como María Sevilla) que lo único que quieren es arruinarle la vida a los hombres. Esto tiene un pozo cultural que está incluso en el refranero castellano".

La paradoja, según Soleto, es que quienes formulan estas mentiras, no les importa la veracidad de lo que están contando o esparciendo. "Y lo que es realmente preocupante hoy es que lo están haciendo representantes públicos en la tribuna del Congreso".

"El problema es que todo este discurso no es inocente y acaba teniendo consecuencias que perjudican a personas con nombres y apellidos. Provoca señalamientos persecutorios y tienen consecuencias severas que podemos medir. Hay relaciones causa-efecto sobre lo que le pasa a mujeres dentro del sistema de Justicia, o sobre la protección social, o del apoyo social que se necesita en muchos momentos para el desarrollo de la igualdad", concluye Soleto.