Opinión
Ayuso se le aparece a Iker Jiménez
Por David Torres
Escritor
-Actualizado a
En vista de su incontestable éxito, Mediaset ha adelantado y ampliado el horario del programa Horizonte de Iker Jiménez. De seguir subiendo en los índices de audiencia, es posible que le encarguen también la confección de telediarios, concursos de cocina, espacios infantiles, eventos deportivos y monólogos cómicos, aunque hay directivos de la cadena que aseguran que tampoco hace falta, que Iker y Carmen Porter ya se encargan de todo eso. La telerrealidad se ha inundado de irrealidad hasta las cachas. Tampoco sería raro que, en caso de imponerse en las urnas, la derecha heavy metal les agradeciese los servicios prestados mediante la creación de un Ministerio de Ciencias Ocultas al estilo de la Ahnenerbe de Himmler, que se dedicaba a financiar expediciones al Tibet y a los Pirineos en busca del Santo Grial y de la Lanza de Longinos.
En Horizonte hace tiempo que se les acabó el cargamento de Griales y de Lanzas de Longinos, aunque parece que a Himmler lo reservan en el banquillo para cuando escaseen colaboradores. Ante la falta de misterios certificados al estilo del Yeti, el Bigfoot o el Chupacabras, tienen que inventarse misterios de chichinabo como los chemtrails o la Teoría del Gran Reemplazo. Antes los parapsicólogos se ponían a investigar los videos del Monstruo del Lago Ness asomando la jeta sobre las agua de Escocia y ahora Iker fabrica sus propios videos con un Monstruo de la Laguna Negra pringándose de fango la propia jeta en el parking de Bonaire. Con lo que molaba Jiménez del Oso, un parapsicólogo de la vieja escuela que se iluminaba la barba y las ojeras enigmáticas con una linterna, y al final el Gran Reemplazo ha sido el del otro Jiménez sin ojeras y sin barba, Dani Desokupa y el coronel Bolaños en lugar del Yeti, el Bigfoot y el Chupacabras.
Puestos a rodar cuesta arriba por el barranco de la degradación esotérica, en Horizonte no podían caer más alto que invitando al plató a Isabel Díaz Ayuso. Un poco más escorados a la derecha y convocan a Himmler vía ouija. Manifiéstate, Heinrich, pero no en la Puerta del Sol, haz el favor. La entrevista prometía enormes dividendos de haberse encarado desde una perspectiva paranormal seria, esto es, preguntando a la presidenta por los áticos que le brotan cada dos por tres como si fuesen golondrinos en el sobaco o por su aparición en el circuito de Madring en plan Chica de la Curva. Lo de los áticos de Ayuso sería un gran tema de investigación para Iker Jiménez y su equipo de cazafantasmas, si Iker y sus mariachis no llevasen la investigación ya hecha de casa.
Para que se hagan una idea, días atrás Bea Talegón, Juan Soto Ivars y Carmen Porter se pusieron a improvisar chistes graciosísimos sobre una anciana de 87 años recién desalojada de su casa e ingresada en el hospital, demostrando una vez más no sólo que el humor tiene un límite, sino que con ellos tres los límites son cuatro. Sin perder su gracejo, Porter aseguraba que en Tánger la gente tiene la costumbre de orinar en botellas de plástico que luego dejan a la puerta de su casa. Vaya usted a saber de dónde habrá sacado la buena mujer esta exclusiva sobre la orina en el Magreb, seguramente del mismo pozo de mierda en el que Rubén Gisbert se rebozó de arriba abajo para dar más dramatismo al sainete.
Una pena que Iker no invitase también a Almeida, el alcalde de lo oculto, quien organizó una sesión de espiritismo con el fin de descubrir si la caterva de revoltosos acampada en Sol iba a comerse los niños crudos o cocidos después de sacrificarlos sobre un adoquín y sacarles el corazón con los cuchillos de Teletienda. Luego se supo que los cuchillos eran de cortar pan y los adoquines para sujetar las tiendas, pero Almeida está convencido de que en el campamento se esconden armas pavorosas, incluso libros. Se conoce que el alcalde cuenta con el don de la precognición, porque sólo así se explica que, después de las últimas y costosas remodelaciones que ha sufrido la Puerta del Sol, la haya dejado limpia y nivelada: un espacio tan perfecto para acampar que ni hecho a posta.
Nos preguntábamos qué podía aportar la presidenta de la Comunidad de Madrid a un programa especializado en fantasmas, brujas y vampiros, aparte de ella misma. Sin embargo, la ecuación se despejó en seguida, en cuanto se abrió la mesa de debate y entre el elenco de invitados surgieron Eduardo Inda como recién levantado del ataúd y Tomás Gómez como otro muerto viviente buscando el suyo. Estaban todos muy preocupados por las amenazas y los insultos proferidos contra Ayuso en Sol, especialmente Inda, que en su día publicó la ubicación exacta del domicilio de Pablo Iglesias e Irene Montero para que sus admiradores fuesen a llevarles flores.
Acto seguido, Ayuso hizo su aparición en un plató hirviente de lava y con una pupila gigante a su espalda, un escenario bien marciano para una presidenta sonriente que venía en son de paz, como la Comandanta Suprema Diana de la teleserie V. Por momentos hasta parecía humana, mientras Iker Jiménez y Carmen Porter la iban masajeando a lo largo y lo ancho de una entrevista profiláctica donde sólo faltaba la palangana. En sus mensajes alienígenas habituales no podían faltar las predicciones catastróficas, los preparativos de guerra civil y el pacto de Sánchez con la ETA, que ya no atenta porque no le hace falta. Casi se escuchaban las psicofonías de Miguel Ángel Rodríguez a través del pinganillo, aunque las caras de Bélmez que iba poniendo Ayuso hacían innecesarios los subtítulos. Por momentos, la presidenta y los dos presentadores iban formando una especie de Triángulo de las Verduras, una reedición del Eje Berlín-Roma-Tokio en lucha contra el comunismo nacional y los acampados madrileños. Iker pidió varias veces que Pedro Sánchez acudiera en breve a servirle de piñata, aprovechando que anoche no le habían sacado el muñeco de vudú y únicamente lo llamaron dictador y nazi. Manifiéstate, Heinrich, pero por favor, en Ceuta.
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