Opinión
Cuando los barcos abandonen a la rata
Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
C onfieso que la adaptación del dicho marinero sobre las ratas y los barcos en el título de este texto me la inspiró el mucho más genial troleo que un asesor de Mónica Oltra dedicó al sicario de la ultraderecha Vito Quiles, cuando éste se disponía a acosar a la exvicepresidenta de la Generalitat Valenciana. El agitador se encontró con su banda sonora hecha a medida sonando en el móvil del acompañante de Oltra. Es una lástima que Paquita la del Barrio no siga viva para besarle la túnica por haber cantado con tanta pasión Rata de dos patas, acá y para siempre la BSO de Quiles ("Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio malhecho... ")
Si nos atenemos, además, a la historia del tema compuesto por Manuel Eduardo Toscano para la cantante mexicana, la lista de impropeiros a cada cual más duro no iba dirigida a ningún hombre o expareja de Paquita, sino a quien "había sido presidente de la República, un señor que era peloncito, con las orejas grandotas", confesó años después el compositor en una entrevista para El Arte de la Canción y refiriéndose a Carlos Salinas de Gortari. "No podíamos -ni hasta el día de hoy- faltarle el respeto a esos personajes", confesó Toscano, por lo que compuso este tema que ya es un clásico internacional de la expresión cantada del despecho, también el político, y la BSO de Quiles, éste que bien podría ser una pobre fotocopia del autoritario Salinas de Gortari.
En el momento en que escribo estas líneas, Vito Quiles está en busca y captura por no ir a declarar a los juzgados por un presunto delito contra un funcionario de Hacienda al que amargó la vida con bulos y el habitual sadismo que el agitador fascista exhibe en las redes sociales contra aquellos/as a quienes considera enemigos de la causa ultra de sus jefes y financiadores, sean Vox o el PP. El sicario de ambos partidos, no obstante, acumula varias causas que ya lo han sentado en el banquillo varias veces y, por más que berree que lo suyo es una operación de Estado contra él dirigida por Pedro Sánchez, como la que su valedora Ayuso denunció contra su pareja, Alberto Quirón González Amador, lo cierto es que el pequeño matón tiene complicado escapar de tantas denuncias. Para los y las demócratas, además, es una gran oportunidad para observar cuál es el impacto de los tribunales en quienes sirven a la ultraderecha desde las posiciones más ruines y violentas.
La historia está llena de sujetos como Quiles, sádicos sociópatas dispuestos a arrasar con todo en el nombre de una causa (putodefender España, dicen), aunque en realidad no sean más que el instrumento más feo de quienes los financian, les ríen las gracias y se garantizan así el matonismo que les haga el trabajo sucio para alcanzar el poder; hasta que logran sus objetivos, en este caso, echar al Gobierno de coalición y entrar PP y Vox en La Moncloa. Entonces, los del trabajo sucio, violento y presuntamente delictivo; los que clausuraban campañas electorales del PP con palmaditas en la espalda de Alberto Núñez Feijóo, Miguel Tellado o Jorge Azcón, ya son prescindibles. Los cementerios están llenos de ellos, porque a la institucionalidad de traje y corbata, por muy fachada que será cuando la ultraderecha cogobierne, no le interesa un Quiles ruidoso, mentiroso, grosero, ignorante y prepotente. La historia universal del poder está llena de matones prescindibles como Zoppellari, la de los partidos políticos también. O sobre todo, ésta.
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