Opinión
¡Culpables!
Por Paco Tomás
Periodista y escritor
Hace diecinueve días que escribí una columna cargada de rabia. Los mismos días que han pasado desde que una jueza y unos antidisturbios obligaban a Maricarmen, una mujer vulnerable de 87 años, a abandonar el hogar en el que había residido toda su vida en un desahucio vergonzoso e injusto.
Hoy mi rabia es aún mayor. Es una rabia contundente, imperecedera, aplastante como la palma de la mano de un gigante. Es la rabia que se enfrenta al miedo paralizador. La rabia que nos levanta, que nos saca a la calle, que nos hace acampar bajo la lluvia, que nos moviliza frente a un capital cada vez más despiadado. Es la rabia que sucede al asesinato de Maricarmen. Sí. Maricarmen fue asesinada por el neoliberalismo salvaje, por ese hijo psicópata del capitalismo al que le hemos dado carta de naturaleza sin cuestionar, en ningún momento, que si el enriquecimiento es a costa del abuso, la explotación, el menosprecio, incluso la muerte de otros seres humanos, no hay lugar aquí para tu codicia.
Si bien es cierto que el capitalismo ya ha asesinado, en todo el mundo, a más personas que el peor de los comandos terroristas, porque no olvidemos que hay muchas maneras de matar, señalar al sistema libera a sus cómplices. El “sistema” es algo abstracto, inmaterial, inconcreto. Pero los que ejecutan los mecanismos del sistema, sus beneficiarios, sus cómplices ideológicos, los que redactan las reglas del juego a favor del avaricioso, esos tienen nombres y apellidos. Y esos son corresponsables del asesinato de Maricarmen. ¡Culpables!
El dramaturgo Bertolt Brecht reflexionó sobre la violencia estructural cuando escribió “hay muchas maneras de matar. Pueden meterte un cuchillo en el vientre. Quitarte el pan. No curarte de una enfermedad. Meterte en una mala vivienda. Empujarte hasta el suicidio. Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo. Llevarte a la guerra… Solo una de estas cosas está prohibida en nuestro Estado”. El capitalismo las justifica todas, excepto la puñalada, en nombre de la rentabilidad, de la prosperidad económica de un consejo de administración. No del bienestar y la estabilidad de la clase trabajadora. Eso no les importa. De hecho, nuestros derechos son un lastre para sus objetivos y sus planes de desarrollo.
El capitalismo y sus secuaces asesinan sin mancharse el traje. Terrorismo de guante blanco. No necesitan tiros en la nuca ni bombas en supermercados. Les basta con votar NO a una ley que impida los desahucios de personas vulnerables. Porque someter a una mujer mayor y vulnerable a cuatro intentos de desahucio es asesinarla lentamente. Cada aplazamiento era una victoria amarga porque era alargar la angustia. Así durante siete años, hasta el 23 de septiembre de 2026. El capitalismo y sus esbirros asfaltando el camino hacia la muerte. Porque Maricarmen era una persona mayor, tenía 87 años, y ellos, los malos de esta historia, también lo sabían.
La derecha y el neoliberalismo ideológico están nerviosos. No es para menos. Sus apellidos están manchados de sangre. No solo de la de Mari Carmen. De la sangre y el sufrimiento de todas aquellas personas desahuciadas sin alternativa habitacional, de todas esas personas que se han quitado la vida antes de que los antidisturbios tiraran la puerta de su casa, de todas esas personas que no pueden calentar a su hijo porque no pueden pagar la factura del gas, de todas esas personas que malviven para poder cumplir con un alquiler abusivo cada mes, de todas esas personas explotadas por un salario miserable. Porque consentir esas reglas del juego puede que para ellos no sea matar, pero sí es hacer la vida imposible.
Este sistema inhumano al que acusamos se sostiene porque hay personas interesadas en mantenerlo como quien mantiene limpia una picadora de carne. Vosotros cargáis sobre vuestra conciencia la muerte de Maricarmen. Sois culpables. Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, dueños de Urbagestión y acosadores de Maricarmen durante años, ¡culpables! Magistrado Francisco Marín Castán, que firmó la sentencia que extinguió el contrato de renta antigua, ¡culpable! Jueza Elena Cortina Blanco, que firmó la orden de lanzamiento, ¡culpable! José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid, ¡culpable! Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ¡culpable! Isabel Rodríguez García, ministra de Vivienda, ¡culpable! Fernando Grande Marlaska, ministro de Interior, ¡culpable! Antidisturbios que no supisteis negaros a colaborar en una injusticia, ¡culpables! Ana Botella, esposa de Aznar y que, como alcaldesa de Madrid, vendió vivienda pública a los fondos buitres, ¡culpable! Diputados del PP en el Congreso de los Diputados, ¡culpables! Diputados de Vox en el Congreso de los Diputados, ¡culpables! Miembros y diputados de Junts per Catalunya en el Congreso de los Diputados, ¡culpables! Alberto Catalán, diputado de UPN, ¡culpable! Ignacio Lázaro, antiguo casero de Maricarmen y nieto del propietario del piso de Alcalde Sainz de Baranda, ¡culpable! José Luis Bergillos, concejal de Vivienda del PP en Benalmádena, que definió a Maricarmen como “puta sinvergüenza”, ¡culpable! Alberto Artero, directivo y columnista de El Confidencial, que escribió “Mari Carmen es una jeta y alguien tenía que decirlo”, ¡culpable! Línea editorial de El Español, que no paró de insultar y menospreciar a una mujer desahuciada, ¡culpable! Tertulianos y tertulianas que no visteis la oportunidad dorada de cerrar vuestras bocas ante la injusticia y el sufrimiento y alentasteis el señalamiento hacia esta mujer, ¡culpables! Directivos de fondos buitre, ¡culpables! Caseros codiciosos, ¡culpables! Personas anónimas que os habéis pasado dos semanas desacreditando a Maricarmen, ¡culpables!
Todos y todas, y me quedo corto, habéis contribuido, con vuestro granito de arena contaminada, a la muerte de Maricarmen. Por acción, la mayoría. Por inacción, una en concreto. Porque llegar tarde, en estos casos, es como no llegar.
El Gobierno no puede vanagloriarse de decretos tirita que no eliminan la injusticia y el abuso de poder de raíz y que solo lo aplazan. Procrastinación sádica. ¿Cómo que no se puede expropiar? ¿Por qué no? Tampoco se podía hacer lo que, de repente, todas las instituciones hicieron a los días del desahucio de Maricarmen. Será cuestión de voluntad y valentía. Lo que le ha sucedido a Mari Carmen, y a cientos de personas en España, cada día, no es un fallo del sistema. Es la demostración de que el sistema es defectuoso.
“Luchad por lo que es vuestro”, nos dijo Mari Carmen. Y eso vamos a hacer. Luchar hasta cambiar las reglas del juego. ¡Basta ya!
Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.