Opinión
Gilead se sienta en China sin mayor repercusión
Periodista y escritora
-Actualizado a
La foto que ilustra este artículo no pertenece a un pasado siniestro ni a un futuro distópico. La foto que ilustra este texto pertenece al presente y se tomó en China la semana pasada, durante el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping. En esa mesa están sentados los dos presidentes de las dos mayores potencias del mundo, acompañados por sus respectivas "delegaciones".
Para quienes hayan leído o visto El Cuento de la Criada, esa mesa es Gilead, el país (casi) imaginario en el que sólo los hombres pueden tomar decisiones y las mujeres carecen de cualquier derecho. A la mesa china de este nuevo Gilead estaban sentadas una docena de personas por banda. Todas ellas eran hombres. Hombres uniformados. Es decir, lo que llamamos "una representación" de ambas potencias está compuesta, en 2026, únicamente por varones. Todos ellos, además, lucen el mismo uniforme: un traje de dos piezas oscuro, una camisa clara y corbata. Eso, a mi modo de ver, lo hace más aterrador si cabe.
Entre todas las alarmas que me dispara la imagen, probablemente la mayor consiste en nuestra incapacidad para mirar el presente. Para mirar, concretamente, esa fotografía y lo que significa.
Los machos sentados a esa mesa deciden no sólo la economía mundial a gran escala, también las tecnologías que marcan nuestra vida cotidiana; las guerras que arrasan territorios, países, grandes regiones del globo, y también la ropa que vestimos y el precio del techo bajo el que jamás podrá dormir gran parte de la generación venidera.
Los machos uniformados de esa reunión son muy conscientes de eso mismo: que son sólo hombres y que muestran el modelo de quiénes manejan el funcionamiento del planeta. Hasta hace nada, alguien habría hecho un esfuerzo para que apareciera allí sentada alguna mujer. Da igual cuántas, pocas, alguna. Ya no. Este cambio es lo más sustancial del momento en el que se tomó la foto.
Lo relevante no es aquello que discutieron, sino el hecho de que sólo haya hombres de uniforme dispuestos de forma consciente para mostrar al mundo una imagen del poder real, de quién maneja nuestras vidas.
Hace ya muchos años, más de una década, publiqué un artículo titulado "Cuento mujeres". No he conseguido rescatarlo, pero trataba exactamente de eso, de cómo cada vez que veía una fotografía contaba las mujeres que aparecían. Luego vino la idea de la paridad y las listas cremallera, etc. Hasta tal punto es viejo el artículo. Lo he recordado al ver la imagen de Gilead en China. La desaparición de las mujeres en ciertos ámbitos del poder más salvaje ha sucedido muy deprisa, es cierto. Lo que me pasma es la falta de respuesta. Me aterra que esa imagen no esté provocando el pavor que siento yo.
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