Opinión
La izquierda unida herida
Por Marta Nebot
Periodista
Ahora mismo hay quienes están deshojando la margarita de la unidad de la izquierda en Andalucía.
¿La quiero o no la quiero? ¿La quiero o la necesito? ¿La quiero o me va a volver a joder la vida?
El panorama demoscópico dice que de ella dependen un buen puñado de escaños importantes. El PP de Moreno Bonilla puede perder la mayoría absoluta y depender de la ultraderecha. El PSOE de María Jesús Montero puede perder escaños a chorro y una izquierda ilusionante podría rescatarlos de la abstención y convertirlos en resistencia política.
La izquierda andaluza está rota en dos sin remedio desde hace cuatro años con cierto fundamento. Por un lado, Por Andalucía, esta vez liderada por Antonio Maíllo -que coaligó en 2022 a IU, Más País, Alianza Verde, Equo, Iniciativa del pueblo andaluz y Podemos- entraría en un gobierno de izquierdas si se tercia. Por el otro, Adelante Andalucía, la formación creada por Teresa Rodríguez, hoy liderada por José Ignacio García, no entraría en la Junta en ningún caso y marca perfil andalucista. Son discrepancias políticas y programáticas de envergadura.
La otra ruptura posible, la que se deshoja en estos momentos, es la de Por Andalucía, que hoy cuenta con IU, Movimiento Sumar e Iniciativa del pueblo andaluz y está por verse si también con Alianza Verde y Podemos. El próximo viernes 3 de abril se acaba el plazo para inscribirse.
Las negociaciones vuelven a ser agónicas. El preacuerdo logrado en abril de 2025 por las direcciones autonómicas de IU y Podemos, con la autorización de Madrid, fue desautorizado por los de Ione Belarra una vez alcanzado. Los de Belarra además defenestraron a la dirección de Podemos Andalucía -encabezada por Raquel Martínez y elegida en primarias-, que alcanzó aquel acuerdo, bendecido por las encuestas y por la lógica de hacer las cosas con tiempo.
Ahora el tic tac no para. Los principales negociadores vuelven a ser IU y Podemos. Y Podemos esta vez quiere mucho esta coalición...
Lo está gritando a los cuatro vientos: "sin líneas rojas", "con generosidad por parte de todos", "sin Yolanda Díaz hay menos escollos", dicen fuentes cercanas al meollo, intentando hacer olvidar declaraciones insultantes anteriores ("Por Andalucía es el engendro de Sumar", llamando "muertos de hambre" a los que clamaban por la unidad). Y, subrayan, "nuestro grupo parlamentario no se rompió, no como en el Congreso". Los cinco diputados autonómicos (3 de Podemos, 1 de IU y 1 de Más País -hoy movimiento Sumar-), que formaban el grupo parlamentario de Por Andalucía, permanecieron juntos aunque bien revueltos en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, la sede del Parlamento andaluz, toda la legislatura.
Esta vez la fuerza negociadora la tiene IU. Por número de militantes, por estructura, porque tiene 840 concejales, 62 alcaldías... Podemos tiene 3 concejales solo suyos. Adelante Andalucía, 8.
Antonio Maíllo, el líder de IU y candidato ya proclamado de Por Andalucía sin primarias, dijo públicamente con toda la ironía, que ellos ya tienen candidato, programa electoral y campaña de voluntarios, que Podemos nunca se fue del grupo, que simplemente no se vayan.
La generosidad de la que habla Podemos se traduce en puestos de salida -con más probabilidad de conseguir escaño-, traducción de eso en financiación de la campaña -quién paga cuánto-, portavocías, comisiones... Poder, dinero y visibilidad.
En el Podemos con ganas recientes dicen que si alguien está pensando en matar a Podemos, que según las encuestas por libre quedaría fuera del Parlamento andaluz, no está teniendo en cuenta lo ajustada que será la contienda. Los votos que se lleve Podemos, por pocos que sean, pueden ser los que le quiten a Maíllo los escaños cruciales que marquen la diferencia. Y tienen razón.
Pero ¿eso cómo se mide? ¿Eso cuánto vale? ¿Tiene sentido presentarse juntos para separarse a tortas en cuanto lleguen a sus escaños? ¿Pueden garantizar la paz en la coalición después de lo que ha pasado? ¿Si ese va a ser el plan finalmente -separarse a la primera de cambio- serán honestos con sus votantes? ¿Cómo afectará lo que hagan en la ilusión o desilusión del electorado progresista en estos comicios y en las trascendentales generales del año que viene?
Los cálculos son infinitos. Las variables inmensurables. El factor humano y el cálculo político, los ingredientes principales. Si sale bien seguramente no sabremos quiénes se esforzaron más en esa cocina. Si sale mal nos harán saber quién jodió la comida.
Para medir la dificultad del guiso solo hay que recordar que la unidad anterior, la de 2018, con Adelante Andalucía en la papeleta y Teresa Rodríguez como candidata de todas las fuerzas juntas, logró 17 escaños pero no pudo impedir el gobierno de Moreno Bonilla con Ciudadanos con el apoyo externo de Vox, recién entrado en su primer Parlamento. Aquella unidad histórica terminó en 2020, solo dos años después, cuando Podemos e IU echaron del grupo parlamentario a Teresa Rodríguez –que tanto había peleado por aquella unión- y a otros 8 diputados afines. El Tribunal Constitucional falló por unanimidad que aquella expulsión fue ilegal en 2023, cuando el daño ya era irreversible.
Rodríguez consiguió recuperar el nombre de lo que había fundado: Adelante Andalucía, las siglas con las que ahora se presenta su heredero José Ignacio García Sánchez. Ella, que ha vuelto a su plaza de profesora, logró dos escaños en 2022. No sabemos cuántos conseguirá su heredero -mucho menos conocido- el próximo 17 de mayo.
A Antonio Maíllo, el candidato de Por Andalucía, las encuestas le auguran una horquilla de entre cinco y siete escaños. Es decir, conseguir los mismos que la desconocida Inmaculada Nieto en 2022 o subir un poquito; conservar el grupo parlamentario propio o perderlo.
Así que, mostradas las entrañas de esas fotos en las que tod@s sonreirán vayan juntos o separados, destripado el sueño de la unidad, la pregunta es: ¿pensarán en nosotros? ¿De verdad creen -como dicen- que si Vox entra en el Palacio de San Telmo y en la Moncloa -como vaticinan las encuestas- nos recortarán derechos y libertades fundamentales? ¿Y si es así, estarán dispuestos a dejar de sacarse los ojos para intentar impedirlo, para estar a la altura de la historia y de sus votantes?
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.