Opinión
El Norte™
Escritora
Una amiga que pasó la Semana Santa en Cádiz, de donde es su marido, me contó que su hijo de 3 años, escolarizado en Galicia, exclamó al ver a un cofrade con un capirote blanco: "¡Mira, mamá! ¡Un fantasma!". Se lo dijo riendo de emoción. Como no lo llevó a las procesiones, me he quedado con la intriga de saber si al ver a tantos juntos el niño gritaba: "¡Mira, mamá! ¡La Santa Compaña!".
Fíjense si somos raros por El Norte™ que la moda entre muchas influs en estos días de asueto ha sido cruzar los Picos de Europa como si atravesaran El Muro que separa los Siete Reinos de Poniente de las Tierras Salvajes. Pobriña esa gente que vive más allá de la Cordillera Cantábrica, ¿cómo sobreviven? Si llueve todo el tiempo y hay vacas y huele a caca de vaca. Sin embargo, cuando les dices que pueden irse cuando quieran la respuesta es que sin el dinero del turismo nos moriríamos de hambre. Me pregunto para qué creen que alimentamos a las vacas y al resto de animales. ¿Para hacer bonito el fondo de sus fotos?
Esta Semana Santa he tenido que ver a tipas grabándose un story diciendo "qué gusto los días en El Norte™ en los que llueve, de verdad que me da mucho gusto, osea, en Madrid llueve y todo me parece una gestión, y aquí es como que llueve y, humm, no sé, es como que respiro mejor". No sé, chica, a lo mejor tiene más que ver con la nube de contaminación que tenéis dentro de la M-30 que con la lluvia de El Norte™, pero qué voy a saber yo que no vivo en la civilización y no tengo un Primark abierto en festivo santo. Eso sí, luego les toca una semanita seguida de lluvia en la capital y abren los telediarios con el titular "Llueve en Madrid" como hacen con el "Hace calor en Sevilla en agosto". ¿Una semana de lluvia? A eso en El Norte™ le llamamos verano, joder.
Y ya no es que vengan a sacralizar la lluvia que en Madrid es una tragedia peor que la de La casa de Bernarda Alba: es que traen consigo la moda de la ciudad. ¡Qué disgusto le di a mi madre cuando le pedí, allá por los años en los que la adolescencia me apretaba fuerte, que me comprase unas Hunter! Por encima de su cadáver, me respondió. Si no fuese porque las fechas no cuadran, Lorca podría perfectamente haberse inspirado en ella para crear a Bernarda Alba: ¡¿Cómo vas a ir por la calle con las botas de apañar las patatas en el huerto?! ¡¿Qué diría tu abuela, que se sacrificó tantísimo para que sus tres hijas estudiasen?!
La verdad es que yo pensaba que en Semana Santa la gente de El Norte™ estábamos a salvo porque el tema de las procesiones no es nuestro punto fuerte, pero no. En el mundo influ hay que renovarse o morir, e irse a Málaga o Sevilla a ver los pasos ya está demodé. Lo que realmente se lleva ahora es ir a ver campo, "escapar" del estrés que supone levantarse de la cama, grabar cómo haces el desayuno, cómo escoges el outfit del gimnasio, cómo entrenas, cómo escoges el outfit post-gimnasio (si han usado las máquinas para algo más que para sacarse unas fotitos supongo que se ducharán), cómo sales para que te hagan las uñas, el pelo, los labios, las cejas, las pestañas, el mentón, a veces el culo. Porque yo he visto, con estos dos ojos que ahora se me resecan delante del ordenador, mujeres que se ponían ácido hialurónico en el culo, porque todo el mundo sabe que el hialurónico sirve pa’ un roto y pa’ un descosío; para inyectarse, para poner en una crema o para bebérselo (¿no tiene Mariana Enríquez un relato sobre la vampira del hialurónico? ¿No?). Pero la jornada maratoniana todavía no ha terminado: queda grabarse en el evento que toque (el de la tienda de cosméticos A o B, o el de la marca C o D) y decir que su culo no es fruto ni del gimnasio ni del hialurónico, sino de la crema Milagritos, que tú ya sabes que la crema Milagritos lleva siendo parte de su rutina desde el Pleistoceno, si no ella no recomendaría nada solo porque le paguen. Y queda volver a casa, ponerse el outfit de la noche, ir a un restaurante a cenar gratis a cambio de un par de stories o un reels; lo que fuere, pero en inglés.
¿Y qué hacen para desconectar en El Norte™? Pues lo mismo, pero con vacas de fondo.
Sin embargo, si hay algo peor que las influs viniendo a El Norte™ en esta época del año, son las influs viniendo a El Norte™ en verano. Eso es insoportable. Cambian la expedición al Ártico por un safari, pero luego se quejan si tienen que ir a la playa con 20 grados. ¿En qué quedamos? ¿Somos tu refugio climático o quieres que pongamos la calefacción al aire libre en pleno julio? Que las entiendo, que así no pueden estrenar los 150 bikinis que se han traído, más que días de sol hay en El Norte™ en un año entero. Que yo me acostumbré en la infancia a bañarme en el mar mientras llueve, pero a ti ya no te veo tan contenta con la lluvia en Galicia. O en Asturias, o en Cantabria, o yo qué sé, porque ¿qué narices es El Norte™? Llevo viviendo aquí toda la vida y no tengo ni idea de qué geografía concreta abarca esta terminología influencer. ¿Palencia es El Norte™? ¿Logroño? ¿Y el Mediterráneo cuenta como El Norte™? Porque Cadaqués está más arriba que Fisterra, por ejemplo. Entiendo que si no hay vacas, no sirve.
Imagínese una horda de paletas de pueblo como yo yendo de visita a los suburbios de La Gran Ciudad™ mientras le explico con pena a mi hija: ¿Ves? Estas pobres personas pagan 1.500 € por 30 metros cuadrados, no te rías, que es de mala educación. No tienen la culpa, no saben hacerlo de otra manera, es su cultura. O en el centro, a la salida del Zara: nosotros tuvimos el primer Zara, hija, hace muchos, muchos años, pero aquí lo han descubierto tarde y forma parte de sus tradiciones entrar y comprar mínimo una vez a la semana y enseñarlo en sus redes sociales. No señales con el dedo, cariño, por favor. Y por supuesto que not all influencers, pero es que hay cosas que solo son graciosas si las dice un niño de 3 años. Así que, si a ti esto no te ha hecho ni puta gracia, por lo menos ahora ya sabes como nos sentimos por El Norte™.
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