Opinión
Y Silvio cogió su fusil
Por Anibal Malvar
Periodista
El poeta/cantor cubano Silvio Rodríguez ya tiene su kalashnikov. “Exijo mi AKM, si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio”, escribió en su bitácora cibernética Segunda Cita el pasado martes.
Este viernes, el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Álvaro López Miera, le entregó su fusil de asalto “en justo reconocimiento a su patriótica disposición a empuñar las armas ante cualquier agresión del Gobierno de los EEUU”.
Yo también quiero mi AKM, comandante Silvio. Está bien eso de armar a los poetas. Si puedo elegir camarada de trinchera, prefiero a un poeta que a un marine. Son más feroces, más alegres y mejores compañeros en la vida y en la muerte. Trovadores cubanos contra stallones yanquis. Será una nueva Bahía de Cochinos.
Silvio tomó su AKM con manos expertas. Se nota que ha cogido más de uno. En 1969, cuando él tenía 23 años y la Revolución apenas diez, se embarcó en el Playa Girón. Era un aparente barco pesquero, en busca de caladeros para pesca industrial. Digo lo de aparente porque aquella flota cubana no solo rastreaba atunes y marlines en el Atlántico. Desde el día en que Fidel entró en La Habana en 1959, EEUU intentó derrocar el régimen revolucionario casi cotidianamente. Y en la costa había que estar ojo avizor.
El intento de invasión en 1961 por Bahía de Cochinos (también conocida, por cierto, como Playa Girón), aparte del ridículo espantoso que supuso para John Fitzgerald Kennedy, arrancó un goteo innumerable de acciones más o menos encubiertas contra los barbudos.
En 1962 se inauguró el bloqueo, que lleva 64 años ahogando económicamente la isla. El tiempo ha convertido Cuba en una excepción histórica: una vida humana completa sometidos a la escasez y el hambre y todavía no han sucumbido: ya se ha dicho aquí que los poetas son muy bravos.
Un día, a principios de los 90, le pregunté a Silvio en Santiago si en el Playa Girón se hacía algo más que buscar peces, y me sonrió mefistofélicamente, como cantando: “Ojalá pase algo que te borre de pronto”. Este viernes recogió su kalashnikov con manos expertas, lo observó con ojos sabedores y recordé mi pregunta sibilina de aquella tarde.
Una patria en la que los militares homenajean a sus poetas es digna de ser defendida y luchada, vengas de donde vengas. En los imperios, son los rapsodas a sueldo los que cantan las hazañas de sus generales. En Cuba, los generales entregan sus armas a los poetas, como metafórica rendición de la bala ante el verso y las guitarras.
Dicen los expertólogos que el fracaso anunciado de Donald Trump en Irán puede precipitar un intento de invasión de Cuba antes de las elecciones de medio mandato en noviembre. No me extrañaría. El loco del pelo rojo endureció el bloqueo criminal en su primera presidencia. El demócrata Joe Biden apenas lo dulcificó. Ahora el ahogo es ya una condena a muerte constatable en cifras.
Cuba había alcanzado recientemente una tasa de mortalidad infantil (antes de que el niño cumpla el año) de entre el 3 y 4 por mil, equiparable a la de un país de los llamados desarrollados e inferior a la estadounidense. Hoy está en el 7 por mil. No solo bombardeando escuelas y hospitales sabe el tirano cómo matar niños.
Por el bloqueo, Cuba tuvo que inventar su propia vacuna contra la covid. La tasa de mortalidad de Cuba durante la pandemia fue de 75 muertes por cada 100.000 habitantes. En EEUU, 365 cada 100.000, cinco veces más. Pero sin petróleo no hay electricidad para laboratorios e incubadoras.
Cuba se ha quedado muy sola. Su último gran aliado, Venezuela, no sabemos hoy si está vencido o solo con la revolución hibernada. Mirar hacia la Rusia de Vladimir Putin es iluso, como se ha demostrado ya en Irán: bastante tiene el sátrapa moscovita con su trozo de pastel ucraniano y, además, no se puede esperar de este perseguidor interno de comunistas aquella vinculación político/afectiva de la antigua URSS. China, otro socio preferente, es y será una incógnita: ni siquiera conocemos, ni en qué forma, se está implicando en la defensa de Irán, de donde en 2025 importó casi el 20% del petróleo que compra en el extranjero.
En resumen: que a Cuba solo le quedan los cubanos y sus poetas con kalashnikov, como Silvio. Que van “matando canallas con su cañón de futuro” (Canción del Elegido). No se me ocurre mejor ejército para enfrentar al sádico Hegemón.
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