Opinión
Lo que la verdad esconde
Por Raúl Díaz Marín / Rafaela Romero Pozo
Diputado por La Rioja y Diputada por Gipuzkoa, son, respectivamente, Portavoz y Portavoz Adjunta de Memoria Democrática del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados.
La realidad de la negativa al reconocimiento, reparación, verdad y memoria a las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura no tiene que ver con razones de fundamento, sino de fondo: la actitud negacionista de la violencia franquista del Partido Popular y su nula empatía con las víctimas responde al hilo invisible que une a este partido, y al conjunto de la derecha española, con el franquismo. Un hilo que resiste, inalterable, al paso del tiempo, sin romperse.
Esta semana, Partido Popular se ausentó del acto con el que el Congreso homenajeaba a las víctimas del golpe militar, la Guerra Civil y la Dictadura franquista. Un gesto que demuestra nuevamente que el principal partido de la oposición niega, desprecia e invisibiliza a todas estas víctimas, devolviéndolas a las fosas perdidas de la memoria y a los agujeros de la Historia de España. Y esta negación se ha mantenido intacta en la derecha española desde la instauración de la democracia.
No las reconocen como víctimas. Las han negado por ser la huella imborrable de una memoria democrática que tachan de desmemoria o memoria inventada. Las han insultado señalándolas como la excusa para reabrir heridas del pasado, cuando esas víctimas son la prueba de las heridas sangrantes de un franquismo que murió en la cama, y no en la cárcel. Y hasta han pretendido barrer su historia, escondiéndolas debajo de una alfombra que han tejido con falsas leyes de “concordia” para no reconocer la brutal violencia sistemática del régimen franquista que nos arrebató millares de vidas, nos condenó a la pobreza, la emigración y el exilio, y nos costó libertad y vida durante casi 50 años. Las medias verdades, la falsa moral, y las muchas disculpas para no reconocer a las víctimas del franquismo no son sino un borrado del pasado del régimen del Dictador. Un borrado intencionado que supone una humillación y un dolor adicional a las víctimas.
Vamos con un ejemplo reciente para poder hablar de la verdadera razón que esconde la negativa de la derecha a reconocer y reparar a las víctimas del franquismo. En el año 2019, la entonces senadora del Partido Popular, Ester Muñoz, se mofaba de ellas, calificándolas despectivamente como “huesos”. Esta semana, seis años después, esa misma política, ahora portavoz del Grupo Popular, en vez de haber avanzado en el respeto a esas víctimas, lo que ha hecho es ir a peor, elevando su odio y desprecio a ellas.
La derecha española nunca defrauda, siempre puede ir a peor en el maltrato a las víctimas. El mal ejemplo de la portavoz del Grupo Popular en el Congreso es sólo un síntoma leve de la grave enfermedad que sufre el Partido Popular, y que padece toda la derecha española: el hilo invisible que le une al franquismo y que, aunque pasen los años, no se ha quebrado ni agrietado. Esa es la nube que esconde la verdad. Esa es la raíz del problema, el cordón umbilical que aún no se ha roto con el franquismo por parte de la derecha española.
En este contexto, la empatía que se exige a un partido democrático de mostrar respeto y homenaje a los héroes por las libertades en España es inexistente en el Partido Popular cuando se refiere a víctimas y represaliados franquistas. No han aceptado ni impulsado ninguna ley que garantice una reparación, reconocimiento, memoria y verdad; no hay una condena explícita del régimen franquista; no hay un relato ni discurso de reconocimiento y respeto a las víctimas de ese régimen fascista. Si no se han dado estos pasos de reparación, si no hay reconocimiento explícito, es porque no hay memoria real. La memoria del Partido Popular está vacía, insensible, fría y hueca; gobernada por el oportunismo y alineada con un pasado, vinculado al régimen franquista, del que aún no reniega.
Por tanto, lo anterior explica que no exista todavía una ley de memoria democrática plenamente compartida, que las exhumaciones se eternicen dolorosamente, o que los mecanismos de reparación sean mínimos; y que la justicia y la verdad, como clave democrática, continúen siendo una asignatura pendiente en España.
Para hacer justicia con las víctimas del franquismo se exige una voluntad política decidida de quebrar ese hilo invisible que aún le une al franquismo; solo así podrá alcanzarse una ley de memoria compartida, basada en el respeto y la reparación real. Y mientras el Partido Popular no se comprometa con esas acciones, y siga anclado en la negación y el silencio estructural, la deuda moral con las víctimas permanecerá abierta.
Y esa deuda, tiene que ser consciente el Partido Popular, no se salda con discursos huecos, sino con actos que se sitúen del lado de la justicia y la verdad, de la dignidad democrática y de la buena memoria.
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