Opinión
Vivienda por derecho: esa es la pelea
Por Toni Morillas
Candidata de Izquierda Unida a la alcaldía de Málaga
Hay cientos de Mari Carmen en Málaga. Mujeres mayores, trabajadoras, pensionistas, mujeres que cuidan a sus hijos o a sus mayores, familias trabajadoras que están siendo víctimas de especuladores sin escrúpulos. Mujeres que han transformado el dolor y sufrimiento que provoca ser expulsadas de su casa y de su barrio en fuerza, valentía y lucha.
Teresa, Tita Mari, Mariló, Elvira y tantas otras, representan la esperanza de este nuevo ciclo que se abre. Son el motor de una movilización popular que ha transformado el debate social y el terreno de juego político. Ellas han puesto el faro y la brújula que orienta cuál es el camino: poner en el centro la sostenibilidad de la vida frente al negocio de una minoría privilegiada, poner el cuerpo para frenar desahucios porque es ahí donde sin necesidad de debates sesudos sobre la unidad, la unidad se practica como una trinchera. Acumular fuerzas siendo conscientes de sabernos parte de una comunidad que si se organiza y pelea por garantizar las condiciones materiales para vidas dignas, felices y con derechos, puede vencer a las élites. Frente a la lógica del dinero, de la depredación y el "sálvese quien pueda"; la práctica cotidiana del amor, de la solidaridad, la redistribución y del no estás sola.
Las batallas no se ganan si no hay organización y movilización popular. Ese es el principal aprendizaje de estas semanas. El rentismo parasitario ganó una batalla en el Congreso, pero la perdió en las calles y en las plazas. Hay una nueva mayoría social que se ha expresado en las movilizaciones multitudinarias y en las acampadas y también en un nuevo sentido común: nuestras vidas importan más que su negocio. Por eso, las próximas citas electorales van a ser un referéndum sobre el derecho a la vivienda, una oportunidad para que se amplíen mayorías institucionales en el Congreso y en los ayuntamientos, que estén a la altura de la nueva mayoría social que exige vivienda por derecho y poner fin a décadas de especulación y expolio de los bienes comunes.
La ciudad de Málaga es paradigma del modelo de ciudad neoliberal. Tras 30 años de gobiernos locales del Partido Popular, la ciudad se ha consolidado como un paraíso para los especuladores: es la ciudad andaluza en la que más crece el precio de la vivienda, la ciudad de toda España con más viviendas de uso turístico. También una de las ciudades andaluzas en las que se ejecutan más desahucios y en la que los fondos de inversión concentran la cuarta parte de todas las propiedades que tienen en Andalucía. El lobby inmobiliario y turístico ha encontrado en Málaga una barra libre para hacer negocio a costa de su conversión en un parque temático en el que las vecinas están siendo reemplazadas por turistas.
Suelo municipal cedido a universidades privadas, pelotazos urbanísticos que destrozan nuestros barrios para que un puñado de especuladores sigan engordando sus cuentas de resultados, fondos de inversión israelíes que acaparan edificios históricos para su conversión en alojamientos turísticos.
El alcalde, Paco de la Torre, más bien pareciera que está a sueldo de los fondos de inversión a los que les facilita el negocio. De hecho, el cántico más coreado en las movilizaciones de estos días resumía el estado de ánimo que hay en la ciudad: "¿Dónde está, Paquito? ¿Paquito dónde está? Paquito está vendiendo lo que queda de ciudad". Tras la postal de éxito que se empeñan en vender, la pregunta que oportunamente ha hecho el movimiento por la vivienda es: "¿La ciudad para quién?"
Cualquier persona que haya participado en la histórica manifestación del 3 de octubre pudo comprobar que hay una nueva mayoría social que anhela el cambio en la ciudad. Una mayoría social que ya ha hecho una moción de censura a Paco de la Torre y a sus políticas en la calle.
Urge el cambio porque un futuro mejor es inevitable. Urge poner fin a la época de la especulación y abrir paso a recuperar la ciudad para sus vecinas y sus vecinos, poniendo en el centro aquello que le quita el sueño a la mayoría de los malagueños, que es el acceso a la vivienda y poder quedarte en tu ciudad. Es posible hacerlo y lo vamos a hacer: con movilización social y electoral. Tenemos un plan para conseguirlo juntas. Es posible recuperar las miles de viviendas que están en el mercado especulativo y ponerlas a disposición de las familias trabajadoras. Es posible revertir la plaga de viviendas turísticas, intervenir el mercado y usar herramientas como la expropiación y el derecho de tanteo y retracto para recuperarlas para las vecinas.
Las próximas elecciones municipales van a ser un referéndum entre la vivienda como negocio o la vivienda como derecho. Ya hemos empezado a ganarlo en la calle.
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