Opinión
528 horcas
Por Eugenio García Gascón
Un tribunal egipcio ha condenado a 528 personas a la pena de muerte. Los condenados son islamistas, seguidores del expresidente Mohammed Morsi depuesto el verano pasado, y estaban acusados de crear disturbios, agredir a otras personas y matar a un policía.
Los incidentes tuvieron lugar en agosto, cuando millares de egipcios protestaban contra el golpe de estado del general Al Sisi de principios de julio.
Ciento cuarenta y siete de los condenados a la horca están en prisión, mientras que el resto se encuentra en libertad bajo fianza o se ha dado a la fuga.
El tribunal de la ciudad de Minya, al sur de la capital, solamente ha realizado dos sesiones antes de dictar la sentencia (la sesión del lunes duró menos de una hora), lo que indica que los abogados no han tenido oportunidad de llevar a cabo la defensa con suficientes garantías.
Pero también indica, según los analistas, que en Egipto existe en estos momentos un clima antiislamista que se está promoviendo desde las altas esferas del poder.
Los abogados de la defensa pueden recurrir las sentencias, y creen que de una manera u otra conseguirán anularlas, pero aun así la decisión del tribunal deja claro qué ambiente se respira en el país.
Los magistrados ni siquiera permitieron hablar a los abogados o presentar a ningún testigo.
Si esto ocurrió el lunes, ayer martes el mismo tribunal de Minya inició un juicio contra el guía general de los Hermanos Musulmanes, Mohammed Badia, y otros 682 islamistas a los que se acusa de atacar una comisaría de la policía en esa ciudad, también en agosto, en cuyo ataque no hubo muertos.
Badía no estaba en Minya en agosto, por supuesto, sino en la clandestinidad cairota, pero se le procesa por haber incitado a la rebelión contra las autoridades salidas del golpe de julio.
En el juicio iniciado ayer, que se ha aplazado temporalmente, figuran como acusados varios líderes de los Hermanos Musulmanes, además de Badia.