Opinión
Aquellos polvos
Por Eugenio García Gascón
Israel lleva a cabo una guerra permanente contra todos aquellos que se oponen al Estado judío, tanto ideológimanete (mediante la hasbara) como de una manera armada (mediante el Ejército y los servicios secretos).
Hace unos años fue asesinado Imad Mugniyah, un responsable del aparato militar de Hizbola, con una bomba que se activó al encender su coche en un barrio residencial de Damasco.
El miércoles tuvo lugar un atentado, aparentemente suicida, en el balneario búlgaro de Burgas que costó la vida a cinco turistas israelíes que subían a un autobús después de llegar al aeropuerto de Burgas en un vuelo charter desde Israel.
¿Hay una relación entre lo ocurrido en Damasco unos años atrás y lo ocurrido en Burgas el miércoles? Aparentemente así es, según Uzi Arad, exconsejero para la seguridad nacional de Israel, quien ayer estableció, en la radio del Ejército, un vínculo directo entre esos dos sucesos de una manera que no ha gustado al primer ministro Netanyahu, mencionando de pasada el asesinato de varios científicos iraníes a lo largo de los últimos años.
"Nosotros (Israel) somos, en gran medida, los iniciadores, los que golpeamos a Imad Mugniya, y, principalmente, estamos llevando a cabo una lucha contra Irán. No somos una parte pasiva. Y la otra parte se defiende, disuade y ataca".
"Si Israel responde de esa manera, deberá considerar que a su respuesta le seguirá una respuesta. Esa es la dinámica", añadió Arad.
Una parte considerable de las tragedias que tienen lugar en Oriente Próximo (y no solo la de los palestinos) se derivan de la ocupación israelí, y podrían evitarse con una retirada del Ejército y los colonos. Si así fuera, Israel tendría cierta legitimidad para "defenderse". Desgraciadamente, los dirigentes israelíes no ven las cosas de esta manera y prefieren reforzar constantemente la ocupación aun a costa de pagar un peaje tan elevado. Su actitud indica que el peaje se compensa sobradamente con la ocupación.