Opinión
Ayuda tóxica
Por Eugenio García Gascón
Washington ha propuesto a las milicias y las tribus del oeste de Irak la formación de un "ejército sunní" de 100.000 hombres en la zona sunní con el fin de hacer frente al Estado Islámico.
A todas luces se trata de una medida desesperada que tendrá numerosas dificultades para salir adelante y cuyo futuro es más oscuro e incierto que reinado de Witiza.
Es de suponer que Estados Unidos está dispuesto a correr con los enormes gastos que acarreará el despliegue de tantas tropas, pero el dinero es lo de menos. Estados Unidos ya se ha gastado un dineral en Irak y en cualquier caso va a seguir gastándose cientos de millones de dólares.
Unir a tantas tribus y milicias como hay en el oeste de Irak se presenta como una tarea hercúlea que difícilmente llegará a buen puerto.
Pero la consecuencia más negativa de esta propuesta es que consuma la división de Irak.
Hay que recordar que cuando las tropas americanas entraron en Bagdad en 2003 se comprometieron a mantener la unidad del país. Lo juraron y perjuraron una y otra vez. Pero once años después vemos en qué ha quedado tanto juramento.
Irak nunca ha estado en peores circunstancias que ahora. Washington abrió la caja de Pandora y nadie sabe cuándo se cerrará, ni tampoco sabe nadie quién la cerrará.
Afortunadamente, los ideólogos neocón de la administración Bush que liaron este desbarajuste están bien colocados en las universidades y los llamados "centros de estudios estratégicos" americanos.
Ahmad al Yamili, uno de los líderes tribales de la provincia de Anbar, ha confirmado a Al Hayat que los americanos han hecho esta propuesta en firme.
En Bagdad los chiíes echan chispas porque ven que ratifica la división de facto que se ha consolidado en Irak en los últimos años. Los chiíes dicen que no van a aceptarlo, pero seguramente no podrán hacer nada para evitarlo.
Tal vez ellos también piensen en lo que ha escrito estos días un analista árabe: "La ayuda americana siempre es tóxica".