Opinión
Cadáveres protegidos intelectualmente
Por Antonio Baños
Marilyn Monroe habría cumplido la semana pasada 85 años, para desgracia de la industria cultural. Me explico. El pasado mes de enero, una empresa o algo así que se hace llamar Authentic Brands Group (glups) compró por 50 millones de dólares los derechos y la imagen de Marilyn. Yo, que soy tan antiguo que aún quiero que me entierren, pensaba que entre los derechos de la Monroe estaba precisamente el del respeto a su imagen y, sobre todo, a su descanso. Pero los amigos del copyright no son gente que se gaste 50 kilos en un cadáver para llevarle flores al nicho, así que tienen intención de “desenterrar” su noble calavera, como cantaba Miguel Hernández, y ponerla a currar. “No estamos realmente interesados en baratijas ni basura", dijo Jamie Slater presidente de la empresa al New York Post. Nada pues de pins, la nueva zombindustria va a lo grande. Con maquinitas, los viejos fotogramas de la rubia se copipastearán sobre nuevas series y programas de televisión. No se trata ni de una doble ni de una imitación. Tampoco es la auténtica. Entramos en un terreno extraño donde consumiremos destilados, esencias, resúmenes de personas y obras. Como dijo el gran Homer Simpson: “Quien está cansado de las imitaciones está cansado de la vida” Y ahí tienen la marca Bob Marley, (propiedad también de estos pájaros) que, como aseguran en su web: “Es una marca que representa la manera en que vivió” Frase tremendamente inquietante puesto que sugiere que toda vida puede resumirse con dos o tres conceptos orientados a la venta, negándose así, no solo tu memoria completa, sino la posibilidad de reivindicarla puesto que estará bajo propiedad privada.
La propiedad intelectual es chunga. Como dijo Joan Laporta: “que no os engañen”, porque el verdadero espíritu del copyright nunca ha estado en proteger al artista en ejercicio. La pasta está en alargar sine die, y sin los escrúpulos del autor, los derechos sobre obras y artistas del pasado.
Ahora, cuando veamos aquella imagen de Marilyn cantándole el Happy birthday to you a JFK, tendremos que apoquinar dos veces. La primera a Authentic Brands y la segunda a Time Warner, propietaria de la canción hasta el 2030 gracias a las Leyes de Extensión del Copyrigh. Que se sepa, nadie ha pujado por ahora por los derechos de JFK, pero no es descartable que los compren y su clon virtual, protegido intelectualmente, se presente a algún cargo electo.