Opinión
Catch 22
Por Eugenio García Gascón
La situación de derrota que embarga a los Hermanos Musulmanes de Egipto se prolongará durante un periodo que puede ser más o menos largo, durante el que los islamistas tendrán que decidir qué hacer, qué pasos dar, qué opciones tomar. Y sea como sea las decisiones deben adoptarse pronto puesto que el tiempo discurre en su contra.
¿Se van a integrar en el proceso que ahora se abre? Un proceso constituyente y electoral que por otra parte ya se ha vivido en Egipto y que ha terminado con la intervención del ejército, con un golpe de estado avalado por liberales y mubarakistas, y hasta por los islamistas salafistas de Al Nour, el partido que quedó en segundo lugar en las legislativas que fueron después anuladas.
Todavía al calor del golpe, los Hermanos Musulmanes han optado por no reconocer al nuevo presidente, Adly Mansur, designado por los militares el pasado miércoles, que según el ejército tiene por misión preparar comicios legislativos y presidenciales que llevarán a los egipcios a las urnas a principios del año que viene, según se informó ayer.
Los Hermanos Musulmanes no reconocen el proceso que ahora se abre y exigen que se devuelva el poder al presidente Mohammed Mursi, que está detenido por los militares. Sin embargo, la posibilidad de que esto ocurra es prácticamente inexistente. El golpe ha triunfado, o eso parece, al menos a corto plazo, y el ejército no va a dar marcha atrás.
Aunque los militares golpistas y la oposición co-golpista insisten en que quieren que los Hermanos Musulmanes se incorporen al proceso, creo que en el fondo prefieren que los islamistas se queden al margen. Suponiendo que se presentaran a las próximas elecciones y las ganaran, no cabe duda de que ni los militares golpistas ni la oposición co-golpista lo aceptarían, como no lo han aceptado la primera vez. Lo más probable es que el nuevo régimen siga diciendo que quiere dialogar con los Hermanos para guardar las apariencias y al mismo tiempo imposibilite el diálogo.
Así que los Hermanos Musulmanes se encuentran en una auténtica disyuntiva de la que solo pueden salir perdiendo, una contradicción del tipo que los americanos llaman 'catch 22', es decir una posición de ajedrez que se desarrolle como se desarrolle jugará en contra de los Hermanos Musulmanes.
Es interesante notar que los salafistas de Al Nour quieren aprovechar la coyuntura para arrebatar los votantes a los Hermanos Musulmanes, de ahí que hayan optado por aliarse con la oposición liberal y mubarakista, y con el ejército. Al Nour se opuso al nombramiento de ElBaradei como primer ministro por considerar que había propiciado el golpe de estado, y ayer mismo se designó para este cargo a Hazem El Beblawi, un tecnócrata, tal y como exigía Al Nour.