Opinión
Cerca de la muerte
Por Ciencias
CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL
En 1975 apareció un librito titulado Vida Después de la Vida, de Raymond Moody, un profesor de filosofía que entonces estudiaba cuarto curso de Medicina. Recogía los testimonios de personas que habían tenido experiencias cercanas a la muerte (ECM). Relataba la secuencia de hechos supuestamente previos a la entrada en el más allá que se haría famosa: una sensación imposible de describir; escuchar el anuncio de la propia muerte; un sentimiento de paz y quietud; un ruido; entrar en un túnel oscuro; la salida del cuerpo; el encuentro, generalmente con familiares fallecidos; el ser luminoso; la revisión de vida; la frontera y el regreso. Según Moody, la mayoría de estos pasos los atraviesan todos aquellos que han estado a punto de morir. No es verdad. Estudios posteriores prueban que sólo un 10% sufre una ECM completa.
La cultura también juega un importante papel. Osis y Haraldsson, en un estudio comparativo entre las ECM en EEUU e India, comprobaron que los occidentales deseaban quedarse en ese mundo feliz, mientras los orientales, asustados, preferían volver. Quizá fuera porque en la mitología hindú existen los Yamdoots, mensajeros del dios de la muerte...
En Zambia, Nsama Mumbwe ha encontrado que las ECM no coinciden en casi nada con las de los países occidentales. Estas discrepancias también aparecen en China, Tailandia o Melanesia –en este último país andan por un campo de flores, un hombre les coge de la mano y les lleva a un pueblo–.
Aún más. Se pueden inducir mediante inyecciones intravenosas de ketamina o fumando hachís en condiciones de cansancio extremo, usando el LSD o el DMT, una triptamina psicodélica. En ocasiones, estimular eléctricamente el lóbulo temporal hace aparecer elementos de las ECM y la sensación de salida de cuerpo se induce haciendo lo propio con la región cerebral giro angular derecho –unión entre las áreas del lenguaje y el córtex visual–.
En 2001 Pim van Lommel entrevistó a 334 pacientes y encontró que era más común entre mujeres, quienes habían sido reanimados fuera del hospital y quienes habían muerto en los 30 días siguientes. También lo eran en personas con menos de 60 años, si habían muerto en los 90 días siguientes o era su primer infarto. Las ECM no son la puerta de entrada a una nueva vida, sino que marcan la salida de ésta: son un proceso fisiológico del cerebro moribundo.