Opinión
Cibermilitantes
Por Ciencias
VIDA 3.0 //JUAN VARELA
* Director del blog periodistas21.com
No se trata de crear ni controlar redes, sino de estar en ellas”. El PSOE da un paso en su estrategia ciberpolítica y adapta la militancia a la sociedad red. El partido creará cibermilitantes de adhesión más laxa para atraer activistas en Internet. Tras las primeras elecciones generales con los partidos lanzados a Internet y la videocracia, comienza la invasión 2.0 de las redes sociales: controlar el discurso a través de los propios participantes. Los políticos reconocen que los jóvenes viven la democracia en los medios, blogs y redes digitales. Saben que Internet une y anima a los más fieles, pero no están tan convencidos de influir en el resto de la sociedad. Los socialistas intentan superar esa brecha. Organizar a los ciberciudadanos: más participativos en la comodidad de Internet que en la vida real, de filiación frágil y vinculados al partido con más desapego y distancia que el militante tradicional. Y que ellos atraigan a otros convirtiendo en saber común sus ideas repetidas en red.
Para el viejo militante su esfera política era la agrupación local y el sindicato. Para los cibersocialistas son los blogs, las redes sociales y las plataformas digitales. Un activista menos comprometido y con más libertad, pero con capacidad de propagar ideas y visiones. El PSOE ha aprendido la lección. Dotará a los cibermilitantes de información y consignas para su acción viral: un marco para su narrativa, según teóricos de cabecera, como George Lakoff. Ya lo hizo en las elecciones de marzo con los voluntarios ciberprogresistas y una guía donde se daban consejos de propaganda viral. El partido se convierte en plataforma de ideas, contexto y herramientas. Los cibermilitantes tendrán carné, bitácora en la Blogosfera Progresista y correo electrónico, acceso a la intranet del partido y podrán participar en los congresos y conferencias. Con voz, sin voto. El PSOE se abre a los cibersocialistas para controlar o al menos inspirar su acción en Internet sin perder el control.
La movilización política en internet es inestable, tiene baja fidelización y la emoción y el reconocimiento son atractivos mayores que una fidelidad militante. Ciudadanía líquida e hipermoderna, consumista de objetos, mitos, ideas y emociones. Los socialistas aflojan las amarras del partido y ofrecen acceso e información para conseguir atención y difusión, obligaciones de la economía de la reputación que gobierna las redes sociales. Es la democracia como interfaz: adaptada a las formas aunque todavía alejada de la cotidianeidad real por la brecha digital y la escasa incidencia de la ciberpolítica más allá de los grandes acontecimientos, como aquella tarde de 2004 en el que la rebelión cívica contra el PP corrió de móvil en móvil.