Opinión
El claustro fraterno
Por Ciencias
LAS 30 Y UNA NOCHES // CARLO FRABETTI
* Escritor y matemático
Me sorprendió que el paraíso fuera un claustro.
–No me gusta sentirme confinado –dije.
–No lo estás –replicó el ángel tornero–. Puedes salir cuando quieras, entrar donde
quieras...
–Pero ¿por qué un claustro?
–En el principio era el claustro materno, y fuera de él, la inhóspita selva. Luego la humanidad construyó otros claustros para protegerse de los peligros exteriores, que culminaron en el claustro paterno, la familia nuclear en su búnker hogar. Este es el estadio siguiente y definitivo, el claustro fraterno: un ameno jardín rodeado de galerías, cuyas puertas conducen a los aposentos (a los mundos) de tus hermanas y hermanos, de tus seres queridos o queribles. Aquí puedes consumar cada amistad y cada alianza, llegar al fondo de cada persona y de cada grupo...
–¿Y después?
–Eso es como si me preguntaras qué hay más allá de los confines del universo.