Opinión
Un desayuno de categoría
Por Juan Carlos Escudier
Zapatero se ha puesto este sábado el traje de Kennedy y ha invitado a desayunar a los 37 ejecutivos más agresivos e importantes para recordarles lo consabido: que no esperen a que el país haga nada por ellos sino que se interroguen sobre qué pueden hacer ellos por el país. Se trata de una pregunta difícil a la que jamás antes han respondido, ya que nuestras empresas de bandera siguen la vieja consigna de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas, o lo que es lo mismo, que sólo se acuerdan de Santa Bárbara cuando les truena cerca y les suele resultar indiferente que a los demás nos caigan chuzos de punta.
Se ignora si la cita es una iniciativa del presidente o se trata de una sugerencia del Rey, ya que muchos de los invitados al cruasán se les atribuye un manifiesto entregado al monarca en el que se pone a caer de un burro a los políticos, al sistema educativo, a la ley electoral, al modelo territorial, a la Justicia y, en general, a todo lo que se mueve, entre exaltaciones al talento, a la marca-país y a esas vaguedades que riman con ciencia como eficiencia y excelencia. El documento ha sido elaborado por la Fundación Everis, conocida en su casa a la hora de comer pero presidida por Eduardo Serra, un señor tan amigo del Rey que ha sido ministro con el PSOE y con el PP, algo más difícil que envolver un triciclo en papel de regalo.
Tan normal como que las empresas estén preocupadas por el clima de emergencia que se respira en España es que el presidente trate de ofrecer una imagen de unidad con quienes equivalen al 60% del PIB nacional y tienen presencia en el mundo entero. No obstante, de la reunión sólo cabe esperar que la foto no salga movida porque el tiempo vuela cuando son tantos a saludarse. ¿Que estaría bien arrancar de los 37 un compromiso para que inviertan más y ganen menos? Sí, aunque puestos a imaginar cosas increíbles hay quien prefiere escribir a los Reyes Magos.
Siente uno el disgusto que se ha llevado Gerardo Díaz Ferrán por no haber sido invitado al café, sabiendo lo que le chiflan las pastas de la Moncloa. Sobre la deuda pública el todavía presidente de la CEOE podría haber ofrecido una lección magistral, ya que de la privada acumula varios masters. Cómo será este hombre, que debe hasta de callarse y sigue hablando por los codos.