Opinión
Una distancia por ahora insalvable
Por Marco Schwartz
Dos días después de la huelga general del 29-S, pasadas las valoraciones más inmediatas sobre la movilización, el interrogante que se abre es si el Gobierno y los sindicatos podrán crear un clima de diálogo para superar sus desavenencias. Las declaraciones de ayer del presidente Zapatero en RNE, y la entrevista con Cándido Méndez que hoy publica este periódico, invitan a pensar que ese escenario resulta, en estos momentos, imposible. El jefe del Ejecutivo asegura estar abierto a la discusión en seis capítulos concretos, incluyendo el desarrollo normativo de algunas medidas contenidas en la Ley de Reforma Laboral. El líder de UGT advierte de que los sindicatos no acordarán el reglamento de la ley si no se rectifica antes la reforma laboral, algo que no contempla Zapatero.
Los puntos en los que el presidente ofrece diálogo no son menores. Está el desarrollo del denominado fondo austriaco, que permitiría al trabajador llevarse consigo su antigüedad laboral si cambia de empresa. O los detalles de la futura negociación colectiva. O el debate sobre las pensiones. Sin embargo, los líderes sindicales no parecen compartir el optimismo irónico de la frase que se atribuye al conde Romanones: “Hagan ustedes las leyes y déjenme a mí hacer los reglamentos”. Méndez y Toxo tienen motivos para suponer, a juzgar por las posiciones de partida del Gobierno, que su margen de influencia en el desarrollo reglamentario de la reforma laboral será escaso. Mucho tendrá que esforzarse Zapatero para recomponer la relación con sus aliados sindicales, si es que los mercados le dan tregua para intentarlo en serio.