Opinión
La fragilidad de los fuertes
Por Ciencias
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DE PUERTAS ADENTRO // MARÍA ÁNGELES DURÁN
*Profesora de investigación del CSIC
Si la salud se mide con una escala de cinco puntos, el nivel medio de la población española es 3’75 puntos, casi rozando la muy buena salud. Los varones puntúan mejor en todos los grupos de edad, excepto el de cero a cinco años. Los varones obtienen 3’83 puntos y las mujeres 3’67.
No sólo en este indicador de salud autopercibida, sino en otros tan variados como la restricción de actividades, la limitación prolongada de actividad, la reducción del tiempo libre, el reposo en cama, el consumo de medicamentos, el número de consultas médicas, los accidentes y las hospitalizaciones, los varones obtienen mejores indicadores de salud que las mujeres. Ante tal diferencia caben tres tipos de explicaciones, que pueden tomarse por separado o en interacción entre unas y otras: la biológica (los varones nacen débiles pero la naturaleza les hace progresivamente más fuertes, en tanto que las mujeres son más resistentes a las enfermedades graves), la social (los varones realizan actividades privadas y públicas de mayor riesgo) y la psicológica (los varones no reconocen sus deficiencias de salud, en tanto que las mujeres sí).
Sin embargo, los indicadores de salud no van parejos con los de mortalidad, y los varones mueren antes que las mujeres.Según el último padrón, en España había 210.131 niños y 195.556 niñas menores de un año, casi quince mil a favor de los niños; o dicho de otro modo, 107 niños por cada 100 niñas. Agrupados por quinquenios, los de menos de cinco años superaban en 60.000 a las niñas de la misma edad. Y lo mismo sucedía entre los de cinco a nueve, los de diez a catorce y los de quince a diecinueve. Con ligeras variaciones anuales, la tendencia general es clara: nacen siete varones extra por cada centenar de niñas. A partir de los 40, sin embargo, los hombres escasean, ya no alcanzan a uno por una. La situación empeora con el paso del tiempo, y al llegar al grupo de los veteranos mayores de 85 años sólo quedan 244.189 varones frente a más del doble de mujeres (571.564).
Los condicionantes biológicos son difícilmente modificables a corto plazo. Incluso los abortos espontáneos, que no obedecen a causas sociales ni psicológicas, son más frecuentes entre fetos de niños que de niñas. Sin embargo, los factores sociales son más fácilmente modificables. No siempre han sido las mujeres más longevas, ni han sobrevivido a sus esposos, ni han podido continuar viviendo en hogares independientes tras quedarse viudas. Si la situación de las mujeres ha cambiado tanto, no hay razones para pensar que la mezcla de fragilidad y fuerza que sufren ahora los varones vaya a mantenerse para siempre. Sus muertes excesivamente tempranas son el alto precio que pagan a cambio de ser como son y vivir como viven.