Opinión
El Mr Bean de la política británica
Por El Mapa Del Mundo
Los liberales demócratas tienden a ser el hazme reír del Parlamento de Westminster. Cada vez que su líder interviene en los Comunes, ha de sortear las burlas y menosprecios de diputados laboristas y conservadores. Es una larga tradición basada en el simple de hecho de que el partido lib-dem es la tercera fuerza política de Reino Unido.
Las tablas han dado la vuelta a raíz de las continuas dificultades del Gobierno laborista. Al primer ministro Gordon Brown se le acumulan los problemas: la crisis del banco Northern Rock, extravío de los datos personales de 25 millones de ciudadanos, ilegalidades en las donaciones al Partido Laborista. No levanta cabeza y ha perdido el control de la agenda.
La crisis del Gobierno beneficia, por supuesto, a los ‘tories’, que comienzan a despuntar en los sondeos de opinión por primera vez en años. Pero quien más partido está sacando del desplome del sucesor de Tony Blair es el líder en funciones de los lib-dem, Vincent Cable. Cuanto más se hunde Brown, más crece el prestigio de este economista, de 64 años, con un inusual temple para la comedia.
“La Cámara ha notado la extraordinaria transformación del primer ministro en las últimas semanas de Stalin a Mr Bean, creando caos del orden en vez de orden del caos”, dijo Cable en la última sesión de preguntas al PM.
Soltó su golpe retórico sin aspaviento. El efecto fue inmediato y aún tiene cola. Carcajadas de los diputados, incluso entre los escaños laboristas, frente a un sombrío y humillado Brown. La comparación ha entrado ya en los anales de las mejores intervenciones en el Parlamento Británico. El líder lib-dem hundió en cuestión de minutos la reputación del ex “chancellor de hierro” y líder carente a controlarlo todo.
No es la primera vez que Cable extrae puntos redondos de los problemas de los laboristas. Se apoya en un lenguaje y referencias cotidianos, que entiende todo el mundo. De la operación de rescate del Northern Rock, a partir de un crédito gubernamental de 35.000 millones de euros, dijo: “Es el equivalente a 30 Millenium Domes sin siquiera la perspectiva de un decente concierto de rock al final del proceso”. Se refería a la gigantesca carpa del milenio que quebró en pocos meses pese a costar una millonada al contribuyente. En manos hoy de una empresa privada, es el foro elegido para el retorno de Led Zepellin.
Lourdes Gómez, Londres