Opinión
Planetas recalentados (y cerebros)
Por Joan Garí
-Actualizado a
Copenhague se cerró en falso, pero habrá que recordar que no todo el mundo lo lamenta. Mientras la cumbre se dirigía a su final pudimos leer unas explícitas declaraciones de algunos congresistas republicanos desplazados a la capital danesa. Para estos buenos tipos la falta de acuerdo o de resoluciones ejecutivas para parar el cambio climático eran buenas noticias, puesto que, según ellos, las teorías que alertan del calentamiento del planeta no son más que “fascismo científico”. Quien se expresa con esa franqueza es James Sensenbrenner, congresista por Wisconsin, un opositor feroz a los cambios (cualquier clase de cambios) que propugna Obama. Si se visita su página web (sensenbrenner.house.gov) uno puede informarse a placer sobre su sobrado escepticismo ante la evidencia científica del cambio climático.
Sensenbrenner y otros congresistas republicanos están contentos porque en Copenhague no se ha decidido nada. ¿Y qué ocurre con los primates hispanos ideológicamente concomitantes con estos preclaros ciudadanos americanos? Digo primates y quería decir, por supuesto, primus inter pares. Me refiero a Aznar y al primo de Rajoy, dos clásicos del asunto. Hace dos años, sin ir más lejos, el bueno de Mariano aseguraba tener un primo, catedrático de la Universidad de Sevilla, que se burlaba del cambio climático porque, si no se puede saber el tiempo que hará mañana, ¿cómo se va a calibrar el de dentro de 300 años?
Estos son sus poderes. La pregunta lógica es: ¿continúa negando la cúpula del PP el cambio climático? ¿Se alegran también de la inanidad de la cumbre de Copenhague? ¿Sigue con salud el primo de Rajoy?