Opinión
Primera vuelta
Por Eugenio García Gascón
Los resultados provisionales de la primera vuelta de las presidenciales egipcias han dejado sobre el tapete a los dos finalistas. El ganador en la primera ronda, el candidato de los Hermanos Musulmanes, ha sido Mohammed Mursi, que ha obtenido aproximadamente el 25,3 de los votos. En segundo lugar ha quedado Ahmed Shafiq, con el 24,9 de las papeletas. Aunque Shafiq ha tratado de desmarcarse del antiguo régimen, se trata de un personaje que hizo la carrera militar, en la que llegó a general, y estuvo vinculado estrechamente a Hosni Mubarak, y al que la familia Mubarak en pleno le ha votado.
Por tanto, en la segunda vuelta, que se celebrará a mediados de junio, habrá un islamista y un continuista. Algunos analistas han señalado que este es el peor escenario posible. Sin embargo, en un sistema democrático, se han de respetar los resultados, y en realidad no es ninguna sorpresa que en el desempate estén un islamista y un continuista.
Shafiq ha aglutinado el voto de muchos egipcios que se sienten cansados con la revolución, que casi un año y medio después no se ha traducido todavía en beneficios prácticos para la gente de la calle.
Aprender a convivir con la democracia será tarea ardua para todos los egipcios, tanto para los políticos que han sido elegidos recientemente como para los votantes.
Se abre un periodo apasionante en ese país, un periodo incierto en el que tratarán de convivir el islam, y a veces un islam muy conservador, con la democracia, dos corrientes que pueden chocar frontalmente si no se trabaja con mucha mano izquierda.