Opinión
Stargate
Por Ciencias
CIENCIA DE PEGA// MIGUEL ÁNGEL SABADELL
En 1995, la Agencia de Inteligencia para la Defensa (DIA) estadounidense reveló la existencia de un proyecto alto secreto bajo el nombre clave de Stargate, suspendido y desclasificado durante la primavera de ese año. A principios de los años 70 la CIA financió un programa para ver si la llamada visión remota podía tener interés para sus operaciones. Consiste en lo siguiente: en una habitación aislada se coloca al dotado y se le pide que se concentre en la imagen que está mirando otra persona en otro lugar, y que la dibuje. Después se comprueba si ha dado una descripción acertada del objetivo.
Esta investigación fue realizada en el Stanford Research Institute, bajo la dirección de los parapsicólogos H. Puthoff y R. Targ. A finales de los años 70 del siglo pasado, el programa fue abandonado pero la DIA tomó el relevo, lo amplió y le puso el nombre clave de Stargate. Durante 20 años, el gobierno estadounidense se gastó unos 44 millones de euros en este proyecto. La investigación de laboratorio la siguió llevando el Stanford Research Institute y luego pasó a manos de Science Applications International Corporation (SAIC), una empresa que suele tener sustanciosos contratos con Defensa. La desclasificación del programa permitió un análisis externo de sus resultados, que lo hicieron una defensora de lo paranormal, Jessica Utts, y un conocido escéptico, a Ray Hyman.
Utts y Hyman coincidieron en que los mejores experimentos produjeron resultados positivos por encima de los esperados por azar, aunque tenían un importante fallo que ponía en la picota el trabajo: el juez que decidía los aciertos era el investigador principal. Deberían haber utilizado jueces independientes.
Pero los peores resultados se dieron en el Programa de Operaciones, que consistió en mantener en nómina a seis psíquicos -más tarde se reduciría a tres- para que las diferentes agencias del gobierno estadounidense utilizasen sus servicios. El análisis objetivo de sus resultados realizado por el Instituto Americano de Investigación fue devastador: “Nuestra conclusión es que, en este momento, sería prematuro suponer que tenemos una demostración convincente de los fenómenos paranormales”. Aún más. “La visión remota ha mostrado no tener valor en operaciones de inteligencia” y “no hay motivo para seguir financiando la componente operacional de este programa”, añadía el informe.
Ésta es la realidad y no la de Expediente X.