Opinión
Zafarrancho en Israel
Por Eugenio García Gascón
El acuerdo de ayer en Ginebra entre las potencias occidentales e Irán ha suscitado gran inquietud en Israel, al menos en los niveles gubernamentales, donde no solo se considera un "error histórico" sino también una "traición" de Estados Unidos y sus aliados occidentales.
Aunque el acuerdo es muy riguroso con Irán, a esta situación se ha llegado, como muy bien se ha cuidado de desvelar Israel, después de varios meses de negociaciones secretas entre Washington y Teherán, conversaciones que comenzaron en verano y que con toda seguridad no han terminado en Ginebra.
En Israel, donde se trabaja sin descanso para dificultar la existencia del régimen islámico, se preguntan qué ha podido conducir a esta situación y qué conviene hacer a partir de ahora.
Hay respuestas para todos los gustos, y algunas pueden ser relevantes a la hora de consignar una tirantez cada vez más manifiesta entre los máximos dirigentes de Estados Unidos e Israel.
En julio Netanyahu nombró para el cargo de embajador en Washington a Ron Dermer, un estadounidense de 42 años que se nacionalizó israelí renunciando después a la ciudadanía americana, amigo de la familia Bush y estrechamente relacionado con personalidades republicanas beligerantes con Obama, y esto se interpretó bastante mal en la Casa Blanca, de hecho el nombramiento se consideró como un ataque directo al presidente.
Además, el gobierno israelí ha incrementado los desplantes. Uno de los últimos se produjo cuando el secretario de Estado Kerry pasó por Tel Aviv por última vez, hace solo unos días.
Entonces ya parecía inminente un acuerdo con Irán. Kerry paró en el aeropuerto de Tel Aviv para entrevistarse con Netanyahu. Algunos medios hebreos han contado lo siguiente: el primer ministro entró en la sala VIP donde le esperaba Kerry, pero ni siquiera le estrechó la mano, y con un tono displiciente le ordenó que esperara allí porque él se iba a hablar con la prensa.
En el seno del gobierno israelí se discute cuál debe ser la estrategia a seguir. Hay quienes piensan que deben reconstruirse rápidamente las relaciones con Washington y abandonar el aislamiento en que se encuentra Israel hoy, que es la posición que parece contar con más posibilidades de prosperar.
Pero también los hay que consideran que un enfrentamiento con Obama sería más fructífero. Los israelíes saben que cuentan con el apoyo incondicional del Congreso y el Senado, y el pasado viernes el lobby judío AIPAC, a través de uno de sus máximos responsables, Bradley Gordon, dijo públicamente que el AIPAC apoyará cualquier iniciativa de senadores y congresistas para incrementar las sanciones contra Irán, lo que va contra la política de Obama.