Opinión

Nicaragua y la responsabilidad de la izquierda

Por Varios Autores

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    • 2.1 Esta alianza del orteguismo con la iglesia y el poder económico nunca mereció mayor interés para muchos analistas de la izquierda europea. Ahora, en cambio, cuando la cúpula eclesiástica se opone al gobierno lo ven algunos como señal del carácter revolucionario de Ortega. De la misma manera que la alta burguesía nicaragüense esté buscando acomodo al margen del orteguismo, indicaría el carácter anticapitalista del programa del gobierno. Lo que no supone contradicción alguna con el hecho de que la familia Ortega-Murillo sea una de las más ricas de la economía nica.
    • 2.2 El discurso oficial en estos doce años de poder despótico siguió la retórica antiimperialista, al tiempo que, en la práctica, por una parte, las empresas norteamericanas han podido extraer los recursos que han querido del país, y el FMI ha impuesto cómodamente sus políticas ultraliberales.
    • 2.3 En cuanto a la situación de las mujeres en el orteguismo, resulta especialmente grave la decisión del FSLN, en su oportunista aproximación a la jerarquía eclesial, de promover la abolición, en 2006, del derecho al aborto terapéutico vigente en el país desde 1837, que pasó a prohibirse incluso en los casos de peligro de la vida de la madre, en los que el embarazo es producto de violación, ante malformaciones graves en el feto, etc. Informes posteriores de organizaciones de derechos humanos, y de defensa de la mujer y la infancia, han alertado de las dramáticas consecuencias que esta legislación está teniendo en un país con un alto índice de violencia contra la mujer, de violaciones y de matrimonios forzados de mujeres adolescentes.
    • 1.1 Este levantamiento vino precedido de dos años de luchas campesinas contra el canal transoceánico y contra otros proyectos extractivos, luchas campesinas apoyadas por sectores urbanos y ecologistas. El proyecto del canal, principal catalizador de la oposición, es fiel imagen de una política que apuesta por los megaproyectos de un capitalismo decadente, al margen de cualquier consideración ecológica, social, económica, o ni siquiera mercantil.
    • 2.2 De hecho, el primer detonante de esta revuelta popular fueron las protestas, sobre todo estudiantiles, por la inacción del gobierno frente a un prolongado incendio en la reserva natural Indio-Maíz. Tras el estallido posterior (insistamos en su carácter pacífico) por las pensiones, el gobierno ha entrado en una espiral de terrorismo de Estado utilizando tanto sus fuerzas policiales como los grupos militantes afines y las bandas de marginales armadas y financiadas.
    • 1.1 Se han difundido algunos posicionamientos pro Ortega-Murillo sustentados en razonamientos tan simples como alejados de la realidad y de los valores de la izquierda. Valgan como ejemplos extremos: ‘El imperio contra Nicaragua’ (10-06-2018), firmado por el responsable de relaciones internacionales del PCE; ‘Sobre Nicaragua y el feminismo’ (10-07-2018), comunicado del área de feminismo del PCE.
    • 1.2 Al tiempo, se silencian o ignoran las denuncias de antiguos referentes sandinistas como Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Sergio Ramírez, Dora María Téllez, Mónica Baltodano, Henry Ruiz o Edmundo Jarquín, solo por citar algunos, todos ellos participantes en las luchas e insurrección antisomocista, y del primer gobierno revolucionario presidido por Daniel Ortega, así como de la gran mayoría de representantes de la cultura, como Carlos Tunnermann, Alejandro Serrano Caldera, los hermanos Mejía Godoy... ¿han sido todas estas personas compradas por la CIA, o han sucumbido a la lógica imperialista?
    • 1.3 Se ignoran o desprecian también en muchos casos los testimonios de los protagonistas directos de las luchas. Es el caso de las estudiantes nicaragüenses que han recorrido Europa para explicar la situación en aquel país (Caravana Informativa de la Solidaridad Internacional para Nicaragua), contando por cierto con el respaldo de representantes de la emigración nicaragüense, que, obviamente viven aquellos hechos con particular intensidad y proximidad. Es justo reconocer a este respecto el apoyo a las compañeras nicaragüenses de algunas formaciones del campo de la izquierda en nuestro país, como los sindicatos UGT y CCOO en Madrid.

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