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10-N Mucho ruido y pocas propuestas: termina la campaña más corta y descafeinada de los últimos años

Los partidos cierran una semana de actos entre el hastío de la ciudadanía por la repetición electoral y sin grandes salidas de guión. "Los actores políticos saben que cuentan con desgaste por parte de las audiencias", destacan distintos expertos. 

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Los candidatos a la presidencia del Gobierno (i-d) Pablo Casado, Pedro Sánchez, Santiago Abascal, Pablo Iglesias y Albert Rivera, momentos antes de comenzar el debate electoral celebrado el pasado lunes en Madrid. EFE/Juan Carlos Hidalgo

La suerte está (casi) echada. Después de una semana oficial de campaña y otras tantas –resulta imposible calcularlo con exactitud– de precampaña, el país se encamina ya hacia la cita con las urnas de este domingo. Terminan así–al menos de momento– los actos, las promesas y los carteles. Ha sido, legalmente hablando, la campaña más corta de la historia reciente. Breve, plana y marcada, a nivel discursivo, por Catalunya. La novedad es, básicamente, que no ha habido novedad.

Los focos ya están por apagarse. El domingo a la noche volverán a encenderse para iluminar a ganadores y perdedores. Antes de que eso ocurra, Guillermo Fernández Vázquez, investigador de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, repasa mentalmente lo vivido durante estos últimos ocho días. Su primera conclusión es clara: “ha sido una campaña descafeinada, producto de la repetición electoral”.

Se apagan los focos, pero se mantiene la mezcla de incertidumbre y hastío provocada por la falta de acuerdos. “Ha sido una campaña atípica, que se produce en el momento de más descrédito de la política en general, tal como ha marcado el CIS”, destaca la politóloga María Corrales, quien advierte sobre el “aumento de la brecha entre ciudadanía y política”.

“Los actores políticos –continúa Fernández– cuentan con cierto desgaste por parte de las audiencias”. No en vano, esos mismos políticos aprobaron por ley que, en caso de tener que ir a una repetición electoral, la campaña fuese una semana más corta. Menos actos, menos gasto y menos cansancio.

¿Qué se puede hacer entonces en ocho días? A juicio de Corrales, "la campaña ha sido previsible por parte de la mayoría de actores, con una estrategia de giro y ampliación de electorado”. “La campaña ha beneficiado especialmente a Podemos y a Vox como fuerzas que recogen mejor este sentimiento de distanciamiento con la política general”, añade.

Para el politólogo Héctor García, esta semana de campaña se ha caracterizado por el “marketing político, lo que se traduce en una línea bastante plana”. García rescata, en cualquier caso, algunos “formatos innovadores que sin lugar a dudas se desarrollarán en próximas campañas”: “canciones, videojuegos, referencias explícitas a series, campañas negativas e incluso campañas sucias”.

Mucho ruido… ¿y propuestas? “El clima de polarización política que se ha vivido sobre todo a raíz de Catalunya no ayuda a una explicación sosegada sobre el horizonte de futuro“, apunta Corrales, quien destaca que los ejes de campaña "han sido la estabilidad política y Catalunya".

“El acto electoral por excelencia ha sido el debate del lunes”, sostiene por su parte Fernández. Un debate, añade este investigador, que tuvo como principal novedad la presencia de Vox. “Veremos qué ocurre el domingo pero probablemente –advierte–, esa novedad le ha beneficiado a la ultraderecha”.

El gran tema

En tal sentido, sobre las mesas y atriles de los candidatos ha estado muy presente uno de los temas que más escuece: Catalunya. “El gran tema de campaña ha sido precisamente Catalunya y el modelo territorial de estado”, afirma a Público el consultor político Alejandro Pérez, quien sostiene que la campaña, pese a su brevedad, ha sido intensa e “ideologizada” en determinados aspectos.

Volviendo al asunto catalán, García destaca que “la cuestión territorial permite abrir a la derecha una ventana para la disputa de lo político, introduciendo un cierre en sentido autoritario”. Precisamente, el politólogo sostiene que el PSOE ha “derechizado” su posición en torno a este asunto, de forma que “Podemos encuentra un espacio de consolidación a la izquierda” del Sánchez.

Más allá de Catalunya, los candidatos han evitado salirse del guion marcado previamente en sus respectivos cuarteles generales. Las sorpresas/anécdotas –quitando el perro y el adoquín del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, o el grueso error cometido por el presidente en funciones, Pedro Sánchez, en torno a las supuesto control del Gobierno sobre el trabajo de la Fiscalía– han brillado por su ausencia.

“Lo que ocurre es que los candidatos suelen ser muy conservadores, y más aún cuando se trata de una campaña breve, marcada además por una repetición electoral en la que entran elementos distorsionadores de la configuración partidista como Vox o Más País, con lo que la tensión para repetir resultados aumenta”, afirma García.

Cambiar o no cambiar

Ahí llega la pregunta del millón: ¿provocará la campaña algún tipo de cambio en la decisión de la ciudadanía a la hora de votar? “Creo que la campaña en sí, o mejor dicho los mítines electorales y los mensajes de los mítines, no van a cambiar excesivamente el voto”, afirma Guillermo Fernández.

"La campaña ha servido para solidificar el espacio de Podemos a la izquierda del PSOE"

Por su parte, García recuerda que “se suele decir que las campañas sirven para reforzar tu voto y desmovilizar el de los rivales”. A su criterio, “este elemento se refuerza con los plazos tan cortos de campaña”. Teniendo en cuenta lo ocurrido (y lo no ocurrido) durante estos últimos ocho días, el politólogo cree que la campaña ha servido para “solidificar el espacio de Podemos a la izquierda del PSOE”, mientras que “Sánchez trata de reforzar su voto con la amenaza de la extrema derecha”.

Precisamente, Fernández destaca que la campaña del PSOE se ha caracterizado por tratar de mostrar un “perfil de gobierno, aunque cayendo en errores como el de Sánchez con la Fiscalía”. A este investigador de la Complutense le ha resultado llamativo el perfil de Pablo Casado, que “ha tratado de dar una imagen más moderada, de hombre de estado, en comparación con la campaña de abril, que fue mucho más virulenta contra Sánchez”. “A Ciudadanos se le ha visto bastante desnortado y con una necesidad imperiosa de llamar la atención y suscitar titulares”. Perro, adoquín y fin de la cita.

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