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110 personalidades francesas llaman a defender la paz en Euskadi

La Conferencia Humanitaria de París, “capital de la esperanza”, concluye con un llamamiento a ETA y a los gobiernos de España y Francia para acelerar el desarme.

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Imagen del salón en el que se ha celebrado la conferencia. AFP

PARÍS.- Jokin Aranalde y Roberto Manrique nunca habían coincidido en una misma sala. Elprimero es el portavoz de los refugiados de ETA en Francia. El segundo sobrevivió al atentado de Hipercor en Barcelona, ocurrido en 1987. Durante la mañana de este jueves, ambos han participado en la Conferencia Humanitaria por la Paz en el País Vasco, celebrada en la Asamblea Nacional francesa. De allí han salido con una conclusión muy clara, plasmada en un manifiesto: tanto ETA como los gobiernos de España y Francia deben dar pasos urgentes para escribir el verdadero final de esta historia.

El histórico encuentro ha tenido lugar en la sala Víctor Hugo de la Cámara francesa. Desde muy temprano, tanto dentro como fuera se han producido escenas propias de un nuevo tiempo. Figuras de la política gala como Pierre Joxe, ex ministro de Interior y Defensa, o Max Brisson, dirigente de la conservadora UMP –símil al PP en el país vecino-, han mostrado su apoyo a esta conferencia, organizada por el Grupo Internacional de Contacto –mediadores en el conflicto-, la Ligue des Droits de l’Homme y el movimiento civil Bake Bidea.

Atención dentro de la sala, y también en las redes sociales: durante varias horas, el hashtag #Parispourlapaix se convirtió en uno de los 10 temas del día en Francia. El encuentro también ha tenido eco en France Inter, la radio pública francesa. A través de un “editorial político” firmado por el periodista Thomas Legrand, el medio de
comunicación advirtió que el PP “casi parece lamentar el cese de la violencia” porque podría dejar sin sentido su “argumentario nacionalista”. También se refirió al papel del presidente François Hollande y su miedo a “ofender a Madrid”.

El eco de París parece no haber llegado a Madrid, donde no ha habido ninguna reacción oficial sobre el encuentro de esta mañana. Este aspecto es, precisamente, uno de los que más preocupa a los reunidos en París. Así lo recalcó Ray Kendall, ex secretario general de Interpol y mediador en el proceso abierto en Euskadi tras el cese de la violencia por parte de ETA. “Nada puede ocurrir sin la intervención de los estados”, afirmó. En esa misma línea, el experto se mostró estupefacto ante la decisión del gobierno español de no implicarse y facilitar el proceso de desarme.

Las víctimas del terrorismo no sólo estuvieron representadas por Roberto Manrique, sino también por Axun Lasa. En su caso, el sufrimiento vino de la mano del GAL: en 1983, el grupo paramilitar asesinó a su hermano Joxean. “No quiero pelear contra nadie, sino encontrarme con los que sufrimos las consecuencias del conflicto”, afirmó. Tanto Lasa como Manrique –quienes ya habían coincidido en otros foros- rechazaron la utilización política del dolor. “Quieren vender la historia de que todas las víctimas de ETA pensamos igual, pero no es cierto”, apuntó el sobreviviente de Hipercor.

El encuentro también contó con la intervención de Gabi Mouesca, un histórico ex preso de la organización armada Iparretarrak que a día de hoy preside el Observatorio Internacional de Prisiones. Sus palabras estuvieron dirigidas a los gobiernos de Rajoy y Hollande: a su criterio, ambos deben abandonar las “posturas de guerra” que dificultan alcanzar un verdadero escenario de paz.

Estos conceptos también fueron abordados por el abogado sudafricano Brian Currin, quien actualmente integra el grupo de mediadores internacionales que trabajan por la consolidación de la paz en Euskadi. En ese contexto, Currin citó el caso de Irlanda del
Norte –donde también intervino- para demostrar que las excarcelaciones anticipadas de presos pueden darse dentro de la ley y no fuera de ella. Entre las personas que seguían atentamente sus palabras estaba el portavoz de Etxerat –la asociación de familiares de presos de ETA y de otras organizaciones de la izquierda abertzale-, Urtzi Errazkin.

“Medidas de peso”

Tras las declaraciones, llegó el turno del esperado “Manifiesto de París”. El texto, rubricado por 110 personalidades francesas –entre las que se encuentran dirigentes políticos y juristas de ese país- insta a ETA a acelerar su desarme, aunque también reclama que los gobiernos de España y Francia “se unan al esfuerzo de la comunidad internacional y se involucren en este proceso”. También llaman a acabar con la dispersión de los presos abertzales, así como la liberación de aquellos que sufren graves enfermedades. Del mismo modo, los firmantes reclaman la adopción de “medidas de peso” a favor de la reconciliación entre todas las víctimas.

Nada más acabar la lectura del manifiesto –a cargo del juez Serge Portelli, presidente de la Corte de Apelación de Versalles-, Bertie Ahern, ex primer ministro de Irlanda, fue el encargado de poner el punto final a la histórica jornada. Habló de paz, de presos, de acabar con las armas para siempre. La sala rompió entonces en un fuerte aplauso. Las miradas se dirigieron, una vez más, a ETA, pero también a los gobiernos español y francés. A la salida, algunos especulaban sobre un inminente comunicado de la organización armada. Por el contrario, casi nadie confiaba en un pronunciamiento desde el Palacio del Elíseo. Mucho menos desde La Moncloa.

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