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Albert Rivera La promesa incumplida de un Rivera que no se aleja de la primera línea política

"Dejo la política, dejo la vida pública", aseguró el expresidente de Ciudadanos cuando dimitió, hace un año. Sin embargo, y a diferencia de Mariano Rajoy, que solo aparece en escena en momentos puntuales, Rivera sí quiere seguir en el foco.

El hasta ahora líder de Ciudadanos, Albert Rivera, tras su comparecencia para anunciar su dimisión tras los malos resultados en las elecciones del 10-N. REUTERS/Susana Vera
El exCiudadanos, Albert Rivera, tras su comparecencia para anunciar su dimisión tras la debacle en las elecciones del 10-N. REUTERS/Susana Vera.

marta monforte

Se cumple un año desde que Albert Rivera abandonó la presidencia de Ciudadanos. Sucedió el día después de la repetición electoral del 10 de noviembre, cuando Cs obtuvo 10 diputados tras perder 47 escaños y 2,5 millones de votos respecto a los comicios celebrados en abril de 2019. El dirigente -su único presidente desde el año 2006- anunció que no recogería su escaño de diputado y que se apartaba de la vida públicaUna promesa que duró escasos meses. 

"Dejo la política, dejo la vida pública, en coherencia con lo que soy. He disfrutado y he aprendido muchísimo", fueron las palabras de Rivera en noviembre de 2019. "Quiero ser feliz", añadió. Pero si bien ha repetido en reiteradas ocasiones que no se plantea volver a la política, sigue queriendo su foco en la esfera pública: la presentación su trabajo, de su libro y los seminarios y charlas que protagoniza son la prueba de ello. 

En marzo de 2020, Rivera convocó a la prensa para anunciar su 'fichaje' por el despacho Martínez-Echevarría, del que es presidente ejecutivo de las delegaciones de España y Portugal y también presidente del consejo de administración. En su comparecencia deseó "acierto" a Cs y aseguró que no pretendía ser "ni un expresidente que tutela ni un jarrón chino" en referencia a la metáfora acuñada por Felipe González para definir a los expresidentes, muy valiosos pero que nadie sabe dónde colocar en un piso, a la espera de que un niño les dé un codazo y los rompa.

En los meses que pasaron desde su renuncia hasta su anuncio de trabajo apenas puso una decena de tuits celebrando victorias deportivas o dando el pésame tras el fallecimiento de algún personaje público. Sin embargo, su actividad en redes sociales se incrementó exponencialmente tras decretarse la pandemia de covid-19 en España, compartiendo opiniones en sintonía con los dirigentes del PP, como por ejemplo cuestionando la idoneidad de celebrar el 8-M en Madrid.

Rivera marca distancias con la estrategia de Arrimadas

Esta sintonía se ha formalizado en un contrato de trabajo. El presidente del PP, Pablo Casado, contrató al despacho Martínez-Echevarría & Rivera Abogados  para recurrir ante el Tribunal Constitucional la ley catalana de alquileres de viviendas que permitirá regular el precio de los arrendamiento, una norma que aprobó el pasado 9 de septiembre el Parlamento de Catalunya.

El pasado mes de septiembre Rivera hizo otra presentación ante los medios para anunciar su libro, Un ciudadano libre (Espasa, 2020), en el que realiza un repaso de su trayectoria política, pero sin atisbo de autocrítica o razonamiento de la debacle de Cs. Como parte de la gira de su libro, el exdirigente de Ciudadanos acudió este jueves a Zaragoza, y desde allí marcó distancias de la estrategia de la actual líder del partido, Inés Arrimadas, que tiene la mano tendida al Gobierno para pactar los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

"Saben que yo no aguanto ni un minuto apoyando cosas en las que no creo. Uno puede ser flexible, laxo, tener cintura, pero uno tiene que tener dignidad. Y cuando la dignidad en la vida la pierdes, eso no se recupera. Sinceramente, veo todo lo que pasa y digo, ay por Dios, menos mal que dimití", señaló. Desde su entorno aseguran que se refería a su propia dimisión, pero dejó claro -sin que le hiciera falta citar expresamente a Cs o a Arrimadas- que no compartía el acercamiento de la dirección naranja al Ejecutivo ni otras decisiones.

Rivera cuestionó la decisión de Cs de votar a favor de una prórroga del estado de alarma de seis meses. "Cuando un Gobierno intenta imponer un estado de alarma seis meses en lugar de 15 días y pasa sin prácticamente oposición en el Parlamente, eso es un harakiri", fueron sus palabras. "Mi pregunta es si van a hacer barbaridades como esta y no hay resistencia por parte de la ciudadanía ni un plan político por parte de la oposición a acabar con estos atropellos... ¿Nos vamos a levantar cada día con una noticia de estas?", reflexionó.

Rivera acude a exidirigentes de PP y Cs para sus seminarios

"Líderes en el cambio": es el nombre con el que se presenta un "seminario online de liderazgo y comunicación" dirigido por Albert Rivera que se celebrará el próximo 28 de noviembre -cuyo precio es de 10 euros- y que contará con la presencia del exministro popular Alberto Ruiz Gallardón, el consejero de deportes y educación de Cs en Andalucía, Javier Imbroda, y el exsecretario de comunicación de Cs, Fernando de Páramo, amigo personal de Rivera.

También acudirá el opositor venezolano Leopoldo López en el apartado de liderazgo político y el exfutbolista y entrenador Luis Figo como parte del panel de líderes deportivos. De los diez invitados solo hay una única mujer, Verónica Fumaral, consultora en estrategia, comunicación y liderazgo, una cuestión que se la reprochado a Rivera a través de las redes sociales, puesto que es él quien lo organiza junto al equipo de Thinking Heads.

No es la primera vez que el catalán participa en encuentros de este calibre, siempre relacionados con el mundo del liderazgo y del coaching. Rivera se encuentra cómodo en estos eventos y aprovecha sus contactos de su época de líder de Ciudadanos para organizarlos, también exposición en redes sociales, donde acumula más de un millón de seguidores. A diferencia del expresidente Mariano Rajoy, que únicamente aparece en escena para hacer campaña electoral o en momentos puntuales, Rivera sí quiere seguir en el foco.

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