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Almeida y la memoria histórica La Legión, los 'últimos de Filipinas' o Juana 'la Loca': la (des)memoria democrática del Ayuntamiento de Madrid

El equipo de gobierno municipal encabezado por José Luis Martínez-Almeida reniega de la memoria histórica que reivindica la izquierda en reconocimiento de las víctimas del franquismo mientras erige monumentos para recordar episodios de un pasado "glorioso" de España que defiende la derecha.

Almeida
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, durante la inauguración del monumento a los llamados 'Héroes de Baler' en enero de 2020. Archivo / Ayuntamiento de Madrid

El anuncio de que el Ayuntamiento de Madrid proyecta colocar después del verano una estatua de la Legión en la Plaza de Oriente para conmemorar el centenario de la creación en 1921 de esta unidad militar tan significada en la historia de España y sobre todo en la Guerra Civil, donde destacó por su crueldad, confirma una vez más el desdén hacia la memoria histórica que en sus dos años al frente de la Alcaldía ha mostrado José Luis Martínez-Almeida.

Azuzado por Vox, Almeida ha hecho gala desde 2019 de una actitud claramente hostil hacia la memoria democrática. Aunque en realidad cabría decir que esa hostilidad se ha desatado contra cierta memoria histórica, la que reivindica la izquierda en reconocimiento de las víctimas del franquismo, pero no hacia la que defiende la derecha.

Aunque aún falta el visto bueno de los técnicos del Ayuntamiento, el monumento de la Legión, que tendrá seis metros de altura, se sumará a otros que recuerdan cierto pasado "glorioso" de España y que han empezado a poblar las calles de Madrid en los dos últimos años. Sus impulsores esperan cubrir los 73.000 euros de su coste con aportaciones de particulares.

Es el caso de la estatua que se levantará en el parque de Retiro en memoria de Juana I de Castilla, apodada 'la Loca'. Almeida visitó el pasado 21 de mayo el lugar donde se instalará la escultura el próximo otoño. La intención es conmemorar el quinto centenario de la batalla de Villalar, que supuso la derrota casi definitiva del movimiento comunero castellano que reclamaba que Juana 'la Loca' ocupara el trono de España frente a su hijo Carlos I.

El monumento a los héroes de Baler, que pasaron a la historia como los 'últimos de Filipinas', es otro caso llamativo. Al igual que ocurre con el monumento de la Legión, el que recuerda a los últimos de Filipinas fue promovido por la Fundación Museo del Ejército a través de una campaña de crowfunding. Fue erigido en una céntrica plaza del barrio de Chamberí en enero de 2020 con una ceremonia militar a la que asistió Almeida. "Pocas gestas hay como las del sito de Baler", afirmó entonces el alcalde madrileño, quien remató su intervención resaltando la heroicidad de quienes "hicieron honor al juramento de las fuerzas armadas y, por tanto, a la defensa de la patria, la nación y nuestra bandera". 

El proyecto ya surgió en la legislatura pasada, pero el equipo de la anterior alcaldesa, Manuela Carmena, se había negado a ceder un espacio a este monumento porque consideraba que era "un homenaje a un ejército colonial".

El monumento de la Legión y el de los héroes de Baler son obra del mismo autor, el escultor Salvador Amaya. Especializado en escultura histórica, Amaya recibió en marzo de 2020 la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco por su labor artística. Una condecoración que le va como anillo al dedo a un artista que en una reciente entrevista reivindicaba el "glorioso pasado imperial de España" y no dudaba en definir el 15-M o el movimiento Black Lives Matters como "la excusa para desatar el caos" o acusar a "la masonería" de hacer "grandes esfuerzos por derribar las raíces cristianas de la conquista e hispanización de América", además de cargar contra "el marxismo que pugna por pervivir subido a hombros de la lucha de géneros y ahora de la lucha de razas".

El interés del Ayuntamiento de Madrid por promocionar el pasado de siglos atrás contrasta con su nula implicación en recordar lo ocurrido hace menos de 90 años y cuyas consecuencias aún se extienden en el presente. A Almeida siempre se le ha visto a gusto adoptando un discurso tibio y equidistante sobre la Guerra Civil y el franquismo. Desde el inicio de su mandato, el alcalde ha hecho todo lo posible por arrinconar la memoria de lo ocurrido durante el conflicto y de la represión en la posterior dictadura instaurada por Francisco Franco. De hecho, una de sus primeras medidas al tomar el bastón de mando de la ciudad fue cerrar la Oficina de Derechos Humanos y Memoria puesta en marcha en 2017 por el anterior equipo municipal capitaneado por Manuela Carmena.

Esa decisión fue el preludio de que lo vendría después: la destrucción a finales de 2019 del Memorial del cementerio de la Almudena en memoria de las 2.934 personas fusiladas entre 1939 y 1944 por la dictadura franquista y, un año después, la retirada y destrucción de las placas en memoria de los históricos socialistas Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero.

Atrocidades acreditadas

La instalación de una estatua en homenaje a la Legión ha sorprendido a los historiadores. Existe un amplio consenso entre ellos sobre el carácter brutal y cruel que exhibió la Legión, al menos en sus primeros años. Alfredo González Ruibal, científico titular en el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC y que actualmente dirige el proyecto que estudia el asentamiento en el que vivieron las familias de los trabajadores que construyeron el Valle de los Caídos durante la dictadura, lo expresa con claridad meridiana en su cuenta de Twitter: "Todo en este monumento me parece terrible e incompatible con los valores democráticos".

González Ruibal recuerda que la Legión se fundó "como una unidad de choque colonial. Su misión era mantener el dominio español por la fuerza sobre un territorio extranjero". Creado a semejanza de la Legión Extranjera francesa por el general Millán Astray, Ruibal señala que la Legión "se caracterizó por su extrema brutalidad y la comisión de atrocidades contra civiles" entre los que cabe incluir asesinatos, saqueos y torturas durante la guerra colonial de Marruecos en los años 20 del pasado siglo. Esa brutalidad se extendió años después a los propios españoles: las atrocidades cometidas por la Legión durante la Guerra Civil están más que acreditadas.

Además, el monumento se va a erigir en la Plaza de Oriente, lugar muy vinculado a la dictadura. Esa plaza en el centro de Madrid era el emplazamiento elegido por Franco cada vez que quería darse un baño de masas y ensalzar sus logros. Además, allí ya existen dos estatuas a héroes de la guerra de Marruecos: el cabo Noval y el capitán Melgar.

Por su parte, el autor de la obra asegura que la Legión es "un cuerpo militar más dentro de nuestra Fuerzas Armadas" y defiende que su monumento "no contiene ningún elemento que contravenga la ley de Memoria Histórica".

Es cierto que los tiempos han cambiado y que en este período democrático la Legión ha participado en varias misiones de paz en el extranjero, aunque a día hoy el ministerio de Defensa aún permita que una de sus banderas siga utilizando el nombre de Francisco Franco. Precisamente por eso, Ruibal cree que sería más acertado levantar una estatua de un legionario actual y no de uno de 1921, tal y como contempla el proyecto. En cualquier caso, considera inapropiado el monumento porque "celebrar el pasado de una unidad militar que tuvo un papel prominente en la represión política de españoles y de pueblos colonizados es pura ideología". "No une. Divide", sentencia el científico del CSIC.

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