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análisis El consejero andaluz de Hacienda se mete en un lío absurdo con la izquierda justo después de aprobar el presupuesto con el apoyo ultra

Insinúa que el PSOE votó en contra del sufragio femenino en 1931. La realidad es que los socialistas aportaron más de la mitad de los votos favorables

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El presidente andaluz, Juanma Moreno, bromea con el consejero de Hacienda, Juan Bravo, durante un Pleno del Parlamento de Andalucía.

El Pleno de presupuestos acabó en bronca por la bisoñez política y la falta de tacto del consejero de Hacienda, Juan Bravo (PP). Después de transitar con éxito indudable para sus intereses un camino difícil, el que le ha llevado a aprobar los primeros presupuestos no socialistas de Andalucía con el apoyo de tres fuerzas, una de ellas de ultraderecha, Bravo, un tipo dinámico y con talante travieso, se metió en un lío absurdo en el que verdaderamente no necesitaba meterse.

Habitualmente, el titular de Hacienda dispone, después de la aprobación de los presupuestos, de un tiempo de cortesía en la Cámara para agradecimientos. Sin embargo, Bravo, en lugar de hacer eso, y de cerrar en paz y con nota el primer gran tanto político de su Gobierno a los seis meses de haberse formado, optó por provocar al PSOE y a la izquierda, con lo que el Pleno acabó en bronca, en contra de la imagen de concordia y colaboración que buscaba el presidente Juanma Moreno.

Bravo, de una forma un tanto burda, trató de poner en cuestión la participación del PSOE en la consecución del voto femenino durante la II República, lo que causó un enfado de importancia en la bancada socialista y el estupor en la de Adelante Andalucía -varias de sus diputadas se levantaron de sus escaños-. La presidenta del Parlamento, Marta Bosquet, de Ciudadanos, optó por clausurar la sesión con rapidez a la vista del cabreo del portavoz del grupo socialista, Mario Jiménez.

De algún modo, Bravo vino a declararse heredero del centro derecha de aquella época y, en contra de la realidad, vino a insinuar que el PSOE y la izquierda había votado en contra del sufragio universal cuando este se debatió en 1931.

Dijo Bravo: “[Ustedes] dicen que todos los avances sociales se hicieron con el PSOE Yo pregunto ¿todos? Eso me hizo reflexionar. Aquí les traigo el resultado: El voto de la mujer. Clara Campoamor. Año 1931. ¿Saben quién fue su principal opositora? Fue Victoria Kent”. Armado con el diario de sesiones, Bravo leyó algunas de las frases que se dijeron en aquel histórico día en el Congreso en contra del voto de la mujer.

Luego, agregó: “¿Por qué les cuento esto? ¿Saben quienes votaron a favor?”, dijo Bravo, dejando caer que el PSOE votó en contra. La realidad es que más de la mitad de los votos con los que se aprobó el sufragio femenino los aportaron diputados del PSOE y ninguno de sus diputados votó en contra. Gracias a este trabajo de maldita.es se puede comprobar con facilidad.

Luego, el consejero de Hacienda cerró su exabrupto discursivo -el tono fue cordial, en su línea- con la siguiente reflexión: “La transición, ¿Se hizo entre todos? La ley de dependencia del presidente Zapatero, ¿Se hizo entre todos? ¿Quién fue la primera alcaldesa, la primera defensora del pueblo, la primera presidenta del Congreso. Llegados a este punto. ¿Eso nos hace superiores? Yo creo que no”.

La presidenta del Parlamento

El cabreo de los socialistas y el estupor en Adelante Andalucía provocó que la presidenta del Parlamento arropase a Bravo: “Guardemos el silencio. Yo no creo que se le haya faltado nunca el respeto a un consejero de Hacienda. A quien no le interese puede abandonar el hemiciclo”.

Una vez que acabó el consejero, la presidenta del Parlamento dio por finalizado el pleno y se levantó, dejando con la palabra en la boca al portavoz socialista, Mario Jiménez, quien había pedido la palabra en reiteradas ocasiones. Jiménez, después del Pleno, anunció que el PSOE va a “actuar legalmente” contra la decisión de Bosquet y acusó a la presidenta de “sectarismo”, de vulnerar “de manera flagrante” el reglamento de la Cámara, y de ser “una comisaria política” de su partido al frente del Parlamento. "Esto responde simple y llanamente a una pataleta", le replicó el portavoz de Ciudadanos, Sergio Romero.

Bravo, al terminar, entre los aplausos de los diputados de PP, Ciudadanos y Vox se recorrió todo la Cámara en busca de los portavoces de los grupos para saludarlos y  felicitarlos. Cuando llegó ante Susana Díaz, la secretaria general del PSOE de Andalucía, que había permanecido en su escaño con cara muy seria mientras hablaba el consejero, Bravo se encontró con que esta le negó el saludo y le espetó -según los servicios de prensa del PSOE-, mientras le señalaba con el dedo el atril del que se acababa de bajar: “No venga a saludarme a mí, súbase ahí (la tribuna) y pídale disculpas al grupo parlamentario socialista”.

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