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Análisis El Gobierno de PP y Cs se envuelve en la bandera de Andalucía

Después de años de una relación esquiva con el 'orgullo' autonómico –el PP votó prácticamente obligado, por necesidad, el último Estatuto andaluz–, los de Juanma Moreno reivindican ahora el andalucismo frente al Gobierno de Madrid hasta el punto de lucir lazos con la bandera en las solapas de sus chaquetas.

Juan Marín, sentado, y Juanma Moreno, de pie, con los lazos con la bandera de Andalucía en la solapa. Europa Press

raúl bocanegra

Un lazo con la bandera de Andalucía en la solapa de las chaquetas de los diputados del PP y Ciudadanos, sumado a una retahíla de frases sacadas de la hemeroteca del PSOE de Andalucía, ha servido a Juanma Moreno (PP) y su gobierno para llevar la pelea política en la Comunidad de nuevo al campo socialista.

Desde que perdió el gobierno, el PSOE no ha hecho más que defenderse y, con el viento de cola de la sentencia de los ERE fraudulentos, el PP trata de disputarle todos los emblemas que los socialistas explotaron durante décadas en Andalucía.

Esta semana –después de meses de haber tratado de echar por tierra la gestión socialista en sanidad, educación, dependencia…– el Ejecutivo de Moreno se ha ocupado de la bandera de Andalucía a cuenta de una carta enviada por el secretario general de Hacienda del Gobierno de España.

La actividad del PP a lo largo de estos días, hasta desembocar en la performance de los lazos tuvo un punto de sobreactuación, después de años de una relación esquiva con la autonomía –el PP votó prácticamente obligado, por necesidad, el último Estatuto andaluz–, y de manoseo de la bandera de Andalucía, de pegar banderazos al modo en que la derecha ha utilizado la bandera de España: de un modo excluyente, contra los demás.

Sin embargo, por dos razones fundamentales nadie puede llamarse a engaño. El Gobierno va a seguir con la estrategia hasta el final, según las fuentes consultadas. Por un lado, el presidente, Juanma Moreno, tiene una relación con la autonomía andaluza –por una cuestión generacional también, nació en 1970– más natural que la que tuvieron sus mayores. Al presidente, por decirlo así, no le cuesta creer en Andalucía.

Y, por otro lado, una vez en el poder, en la presidencia de la Junta, lo lógico y normal es defender que tiene que llegar más dinero, el que le permita hacer las reformas y las mejoras que pretende hacer, si su voluntad es repetir en la oficina. Si la estrategia de defender a Andalucía frente al gobierno de Madrid le funcionó a los socialistas durante años, ¿por qué no le va a ser útil al PP? Eso, al menos, consideran en San Telmo.

Moreno y Díaz

Así, en el Pleno de este jueves, que el PP convirtió en un forcejeo con el PSOE a cuenta de la bandera de Andalucía, se escuchó a Moreno decir lo siguiente: “La gran mentira es aquello del mejor legado y las cuentas saneadas heredadas de los Gobiernos socialistas. Esto no es un problema del Gobierno del PSOE y del Gobierno de PP y Cs, sino del Ejecutivo nacional contra Andalucía y los andaluces. Hemos venido a construir una nueva Andalucía y no nos va a frenar absolutamente nadie y menos el Gobierno de Pedro Sánchez con la complicidad del PSOE de Andalucía”.

La propia Díaz destacó en su réplica al presidente que el PP hace suyas frases que ella misma ha venido pronunciando como la de que lo que es bueno para España es bueno para Andalucía y viceversa. Díaz instó a Moreno a hablar bien de la Comunidad: “¿Sabe lo que no es bueno para Andalucía? Que ponga en solfa la solvencia financiera de Andalucía. ¿Quién va a invertir en Andalucía si el porvenir es hablarle de una Comunidad intervenida que no lo está? Lo que quiere es darle una coartada a la estrategia de Pablo Casado y tapar [que van a incumplir] el objetivo de déficit de este año”.

Moreno insistió: “[El Gobierno de España] deja de pagar 537 millones de euros. Si a usted le estuviera pasando, no sabemos lo que hubiera dicho usted. Entiendo de la debilidad interna en la que está usted. Reclame lo que es nuestro, los 537 millones de euros. Y juntos haremos mejor sanidad”.

Díaz le respondió: “Usted ni siquiera se sabe el PIB de Andalucía. Ni siquiera el PIB de la tierra que preside. Ha querido tapar la realidad financiera. Solo hay una CCAA intervenida, que es Catalunya. Andalucía es la que nos importa. Y hoy en la oposición también”.

Moreno cerró: “Usted ha enmudecido. Es incapaz de llevarle la contraria al señor Sánchez. Me pide que apoyemos a un presidente que va a ser presidente. Ese mismo al que usted criticaba duramente hace unos años .Le digo categóricamente que no. Solo 28 palabras de su buena amiga, de la señora Montero, han desmontado el discurso que lleva usted manteniendo durante años. ¿Nos están diciendo que hagamos ajustes por la gestión de la señora Díaz como presidenta? ¿Eso es lo que nos está diciendo? Le acaban de enmendar la plana sus compañeros socialistas desde la Moncloa. Y usted tenía una oportunidad. Pero una vez más ha puesto los intereses del PSOE por encima de Andalucía. Yo necesito una oposición fuerte, vigorosa, que dé la cara por Andalucía”

Si uno intercambiase los nombres de los protagonistas de este debate, este mismo rifirrafe podría haberse producido al revés prácticamente –tal vez con algo más de negrura por parte del PP– hace apenas un año y medio.

Aunque pueda parecerlo, este, el de la bandera de Andalucía, no es un tema menor: Una de las claves de las victorias consecutivas de los socialistas en Andalucía ha sido su identificación con un cierto andalucismo y con la defensa de la Comunidad frente al histórico maltrato de Madrid, un argumento muy popular. El máximo exponente de esa estrategia fue Manuel Chaves, quien fue presidente durante 19 años, y fue replicada por sus sucesores José Antonio Griñán y también por Susana Díaz.

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