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análisis Moreno enarbola la bandera de Andalucía para atacar a Sánchez

El presidente de la Junta ignora a Susana Díaz y dirige sus ataques contra el jefe del Gobierno

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Juan Marín y Juanma Moreno, en el Parlamento de Andalucía

Juanma Moreno, el presidente de la Junta de Andalucía, después de un verano malo, vive ahora un momento político tranquilo. El inicio del curso le está sirviendo para recuperar la tensión y la iniciativa política, a costa del PSOE. Lo ha hecho por la vía de la confrontación con el Gobierno central, enarbolando la bandera de Andalucía, todo un clásico de los sucesivos Ejecutivos socialistas, del que ahora se han apoderado los dirigentes de PP y Ciudadanos que gobiernan en la Comunidad tras pactar con Vox.

La sesión de control de este jueves en el Parlamento, la primera del nuevo curso político, la despachó el presidente con calma y, en su cara a cara con Susana Díaz, su antecesora en el cago, quien aspira -congreso del PSOE mediante- en las próximas elecciones a recuperar el puesto, se lo pasa en grande.

Se le nota -a él y a los suyos- disfrutón por momentos, sobre todo cuando ahonda en la nueva división del proyecto socialista y en las heridas aún abiertas en San Vicente. Así, Moreno pidió incluso un aplauso para Mario Jiménez, el destituido portavoz socialista, quien fuera durante años azote de los conservadores.
Y los suyos aplaudieron a su rival con fruición, tanta como la que usaban en otros tiempos para criticarlo, no con la inocente idea de rendirle un homenaje a un adversario duro, sino con el afán de hurgar en las cicatrices de Díaz. El presidente, incluso, se permitió darle un consejo a la expresidenta: “Nunca deje de pensar en los andaluces”.

Moreno, con la inestimable ayuda de la cocina de San Telmo, en la que trabajan los chefs Elías Bendodo (PP), Antonio Sanz (PP) y Juan Marín (Ciudadanos), y en la que sobrevuela el espíritu del eterno y perenne Javier Arenas, ha hallado una estrategia para proseguir con la tarea de demolición del prestigio del socialismo al que lograron desalojar, gracias a una alianza con la ultraderecha, del poder en Andalucía después de 37 años.

El presidente ha decidido envolverse en la bandera de Andalucía y ha venido a dar por amortizada a Susana Díaz, a quien ignora en cada ocasión, para pasar a la ofensiva contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. No hay tema, ya sea el buque Open Arms, la listeriosis, y ahora la financiación de Andalucía, que excluya la confrontación. No hay tema que no busque meter en un lío al PSOE de aquí por la vía de enfrentarse al PSOE de allí. Es una estrategia que le permite tomar perfil y ejercer de barón al servicio también de su jefe de filas, Pablo Casado.

El objetivo es erosionar todo lo que puedan al PSOE, que es lo único que les puede dar una continuidad en el Gobierno cuando toquen las próximas elecciones, que no serán hasta el final de la legislatura, si se atiende al idilio que el PP mantiene con Vox por el momento. El presupuesto para el año que viene está bien atado en este momento, lo que le permite a los conservadores afrontar las próximas elecciones con tranquilidad.

Elías Bendodo, el consejero de la presidencia de Moreno, trabaja en esa dirección desde el primer minuto. Se ha dedicado estos meses, semana tras semana, a desmontar las tradicionales banderas del PSOE sin que los socialistas reaccionaran con ímpetu. El PP, en este momento, se aprovecha de la interinidad en la que habita el socialismo, a pesar de los esfuerzos por hallar un tono y un camino de oposición, y vuela en Andalucía con viento de cola.

“No vamos a aceptar que el socialismo lo inventó todo. Andalucía es mucho más que ustedes y mejor que ustedes. La ceguera de creer que todo lo hacían a la perfección les ha pasado factura. Estamos descubriendo, comprobando cómo han caído las grandes banderas del socialismo. Las grandes banderas que ustedes blandían, la sanidad, la educación, la dependencia, han sido sus grandes fraudes”, proclamó este miércoles Bendodo en la Cámara andaluza.

Dejar en evidencia a Díaz

En este afán por erosionar y encapsular al PSOE, los conservadores también trabajan en la dirección de dejar en evidencia por contraste a Díaz y su gestión y le van a dar lo que puedan a Adelante Andalucía, siempre sin comprometer su proyecto. Moreno evita así el perfil afilado que ha mostrado siempre Díaz hacia Podemos. Así, se ha abierto a negociar mejoras en el plan de vivienda y ha asumido a los trabajadores del 061.

El único elemento que distorsiona el horizonte del PP en este momento es Vox y sus exabruptos, aunque en San Telmo hay quien da por amortizadas las excentricidades y habla, en un juego de palabras, de que la gente ya "voxteza” con las barbaridades del partido de ultraderecha. Con ello, dan a entender que los posibles efectos electorales de su alianza con Vox ya se han producido y que a la gente ya le aburre el partido de ultraderecha, a quien consideran embridado tras los pactos presupuestarios, al menos, de momento.

Lo cierto es que la estrategia de pactos de Albert Rivera, tras los pasados comicios, que han causado en este partido la mayor crisis desde que su nacimiento, ha permitido al Gobierno andaluz diluir el daño que le puede hacer Vox. En todo el país, los pactos de los tres partidos son similares. El camino andaluz, a costa probablemente de las expectativas electorales de Ciudadanos y de Vox -algo que solo se podrá saber cuando se abran las urnas de nuevo, sea esto cuando sea-, es el que, en definitiva, las derechas, con la ultraderecha, han recorrido en todo el país. Nada distingue hoy a Ciudadanos del PP, salvo las siglas, para alegría de Juanma Moreno.

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