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análisis PP y Cs activan el modo electoral en Andalucía: recuperan la corrupción de la Faffe y lanzan el presupuesto 2020

Moreno vende "el modelo andaluz" para el resto del país

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Juanma Moreno y Juan Marín.

El Gobierno andaluz afrontó las pasadas elecciones generales en pañales, por (d)escribirlo con una expresión gráfica. El experimento, la mezcla de la ultraderecha de Vox con PP y Ciudadanos era inédito entonces en el resto del país y no había realmente empezado a caminar.

Seis meses después, el triunvirato que manda en Andalucía -Vox lo hace desde fuera del Gobierno, mientras que PP y Cs desde dentro- tiene unos presupuestos aprobados, otros en el horizonte, y una, por el momento, sólida alianza. Además, se ha replicado por ayuntamientos y Comunidades de todo el país, hasta el punto de que hoy es muy difícil distinguir a PP de Ciudadanos, más allá de las siglas y de su color -azul y naranja- corporativo. El presidente Juanma Moreno (PP), de hecho, lo llama el “modelo andaluz”, exportable a toda España, eso sí, con Pablo Casado como presidente.

Vox, por el contrario, exabrupto tras exabrupto, es bien distinguible. Aún así, a la hora de la verdad, jamás, por ahora, ha fallado a sus socios. Ahí ha estado, por ejemplo, para arropar al presidente Juanma Moreno en el affaire más desagradable que este ha tenido que afrontar desde que accedió al cargo: el discutido y no suficientemente aclarado ascenso de su hermana a la dirección de un centro público.

Para afrontar las próximas elecciones generales del 10N, el Gobierno ha adoptado una estrategia bien diferente a la de las anteriores. Entonces, se trataba de proteger al incipiente Gobierno de las tensiones -las encuestas daban a Ciudadanos demasiado cerca del PP, cosa que tras el abandono del centro político y la conversión de Albert Rivera en un actor más en la derecha española, no sucede hoy-. Ese era entonces el objetivo prioritario de Moreno. Hoy, por el contrario, con el PP ya distanciado de Ciudadanos, el PSOE y Pedro Sánchez son el único adversario a batir.

Un enemigo común

Nada une más que un enemigo común. Y aunque Vox remolonea y aún no ha dado el sí definitivo a los presupuestos de Andalucía, Moreno -y Juan Marín, el vicepresidente, líder de Ciudadanos en la Comunidad- han decidido lanzarlos, a la vista del acuerdo firmado a tres bandas antes del verano, que el PP ha venido cumpliendo puntualmente, incluidos sus apartados más ideológicos y reaccionarios, como el teléfono de violencia intrafamiliar y la tendencia al desprecio de las asociaciones de memoria histórica. Aprobar las cuentas antes de los comicios es la idea declarada de PP y Ciudadanos.

"Andalucía como ejemplo de buena gestión y de capacidad de diálogo”, resumió el portavoz parlamentario del PP, José Antonio Nieto, la estrategia conservadora que subyace a la presentación del presupuestos. Lo cierto es que, frente a la división en la izquierda, incapaz de cerrar un acuerdo mínimo, la derecha se presenta -por ahora- a estos comicios con la carta de la estabilidad. En paralelo, el Gobierno andaluz navega desde hace unas semanas en rumbo de colisión con el Ejecutivo central. No hay tema que escape a la confrontación -ni siquiera los daños por la gota fría- en la que Moreno se siente muy cómodo.

Además, a estos dos ejes de campaña -la estabilidad del proyecto conservador y la supuesta inoperancia del Gobierno de Sánchez- Vox, Ciudadanos y PP le han añadido un tercero: la corrupción. La comisión de investigación de la Faffe (una fundación pública que lleva años extinta) que lleva abierta un tiempo, ha sido recuperada por el PP. Una vez más, otra campaña más, Moreno pretende que sus antecesores en el cargo -el escándalo de la Faffe, que lo es, se investiga en un juzgado, pero en él no están inmersos los expresidentes- desfilen por otra comisión de investigación.

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