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Andalucía Susana Díaz: "Todo el mundo sabe que el PSOE de Andalucía no es una franquicia de nadie. Ni yo tampoco"

Mientras el PP recobra por momentos el aliento en Andalucía, liberados de la losa del Gobierno Rajoy y ayudados por la decisión de Sánchez de renunciar a la financiación, el PSOE andaluz busca un camino de convivencia con el Gobierno amigo

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La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, durante la sesión de control en el Parlamento andaluz.

Tendrá que haber un camino es el título de una canción de la banda granadina Los Planetas y también del primer disco en solitario de la autora, también granadina, Soleá Morente. Eso, buscar un camino, una vía de convivencia en la vida y en el discurso con el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez es una de las cosas -además de dejar claro que Andalucía es lo primero- que trató de hacer esta mañana en el Parlamento de Andalucía, la presidenta Susana Díaz, y su partido, el PSOE, el mismo de Sánchez, en la quincenal sesión de control al Ejecutivo autonómico.

El debate estuvo marcado de principio a fin, a pesar del intento de Podemos e IU de hablar también de los problemas de la sanidad pública, por la decisión del presidente Sánchez de enterrar en esta legislatura la reforma del sistema de financiación de los servicios públicos, para buscar en su lugar mejoras bilaterales autonomía por autonomía. El presidente ya tiene calendario para sus reuniones. Díaz acudirá el próximo 23 de julio a Moncloa. Todos los partidos reiteraron su compromiso con el acuerdo que firmaron para exigir mejoras en la financiación de la Comunidad, excepto Ciudadanos, y exigieron a la presidenta que lo defienda ante Sánchez.

Díaz, que había tomado como bandera en esta segunda parte de la legislatura autonómica justamente la reforma del sistema de financiación y había celebrado el nombramiento como ministra de Hacienda de su exconsejera, María Jesús Montero, manifestó en los términos más contundentes -en su respuesta al jefe del PP, Juanma Moreno- que sigue en el mismo lugar político en el que estaba. “A Sánchez le pido lo mismo que a Rajoy. Todo el mundo sabe que el PSOE de Andalucía no es franquicia de nadie. Ni yo tampoco. Usted sí. No somos iguales. Siempre voy a defender Andalucía me cueste lo que me cueste. Para eso hay que tener valor, credibilidad y liderazgo. A mí me pusieron los andaluces para rematar la faena”.

Además, Díaz, en sus últimas palabras en la tribuna, en su respuesta al portavoz socialista, Mario Jiménez, completó la frase que le dijo a Sánchez el 31 de julio del año pasado, tras ser reelegida secretaria general del PSOE de Andalucía: “Lo único que te pido como secretaria general de los socialistas andaluces y presidenta de Andalucía es que nunca me hagas elegir entre las dos lealtades. Porque soy la presidenta de todos los andaluces”. Esta mañana, Díaz le añadió: “Yo siempre elegiré la lealtad con Andalucía”.

Díaz dijo que un presidente socialista siempre será mejor para Andalucía que uno de derechas

Pero al mismo tiempo, en la búsqueda de una convivencia que no dañe electoralmente las siglas que tanto ella como Sánchez representan, Díaz defendió que un presidente socialista siempre será mejor para Andalucía que uno de derechas y fijó su relación con el Gobierno de España en estos términos: “La relación será siempre de lealtad con este país, a la Constitución, y de colaboración en los temas que sean necesarios y también de una defensa firme y clara de los intereses de Andalucía. Ahora tenemos la oportunidad de convivir con un presidente socialista. Y siempre un presidente socialista ha tenido sensibilidad con Andalucía”.

Díaz alabó también el trabajo de varios ministros, Josep Borrell, Luis Planas, José Luis Ábalos y Magdalena Valerio por sus gestiones en defensa de la aceituna negra, del sector del manipulado y por el rescate del peaje de la autopista Sevilla-Cádiz y confió en que vaya todo a mejor en las relaciones con el Ejecutivo de Sánchez. “Tengo esperanza. Discreparemos en cosas por supuesto. Pero ya hay cosas sobre la mesa. Levantar el peaje de la AP-4. Hay un ministro de fomento que dice no a ese peaje. Y hay ministros que negocian e informan a este gobierno. Eso es un cambio”. “Van a cambiar muchas cosas. Ya han cambiado muchas cosas. Se abre una nueva etapa, no exenta de dificultades, recuperación de derechos sociales y civiles. La sanidad, la educación y la dependencia”, agregó Díaz.

El PP recupera el aliento

La sesión de control dejó la sensación de que el PP y su jefe, Juanma Moreno, han recobrado el aliento y la moral. El PP apoyó el acuerdo de financiación en Andalucía más por miedo a que le penalizase no hacerlo que por un compromiso real y profundo con las reivindicaciones que allí se recogen. Pero esa decisión, acompañada de la renuncia de Sánchez, le han regalado un argumento de erosión al Gobierno de Díaz. Moreno dedicó su intervención completa a arremeter contra Díaz por el fracaso de sus tesis y se llevó sonoros aplausos de su bancada, los mismos que otras veces ha echado de menos.

Dijo Moreno lo siguiente: “Menos de tres semanas ha tardado Sánchez en frustrar las esperanzas de una financiación justa en Andalucía. Se ha cargado el pilar que sostenía su legislatura. El gobierno de la nación se ha cargado un acuerdo histórico en Andalucía. Los 4.000 millones aprobamos entre todos. Sánchez le ha vuelto a segar la hierba bajo los pies. Otra embestida así y se va a ver obligada a disolver el Parlamento. A finales de julio cuando visite a Sánchez no puede salir de La Moncloa sin nuevo modelo de financiación. Si le falta a usted fuerza, tiene la legitimidad de esta cámara. Sus amigos del gobierno no se lo van a poner fácil. Montero su escudera se ha convertido en el puntal de la traición. Y una sola letra, de Montoro a Montero, le ha transformado de león en corderito. La moción de censura le ha liquidado el proyecto de legislatura. Lo único que tenía era confrontación y Sánchez se lo ha arrebatado.

Moreno, presidente del PP andaluz, se llevó sonoros aplausos de su bancada, los que otras veces echó de menos

La ofensiva de Moreno, que esta mañana ocupó el espacio de oposición, y su decisión de no firmar el acuerdo de financiación dejaron a Juan Marín, el presidente de Ciudadanos, casi en tierra de nadie. Marín, que cometió el lapsus del día, al llamar señora Sánchez a Susana Díaz, optó por destacar el “miedo” que le da escuchar hablar al presidente de acuerdos bilaterales con las Comunidades, “me tiemblan las piernas cuando escucho hablar de reparto arbitrario”, y defendió su decisión de no firmar el pacto andaluz.

Dijo Marín: “Ni me he sumado ni me voy a sumar. Usted se ha quedado sola en un modelo de financiación que no fue capaz de consensuar con su propio partido. El modelo de Sánchez no es su modelo. El PSOE tiene 17 modelos de financiación, por eso no convoca esa reunión. Tiene un modelo para cada uno. Los acuerdos no son para sostener el sillón del señor Sánchez en Moncloa. Espero que usted no se conforme. Quiero tener unas palabras para la señora Montero. ¿Usted ha hablado con ella, con Pedro Sánchez al menos por teléfono? Montero decía que el PP maltrataba a Andalucía, ¿van a decir ahora que el señor Sánchez maltrata a Andalucía? Habría que decirlo sin complejos”.

Tanto IU como Podemos exigieron a la presidenta que cumpla con el acuerdo y defienda la financiación justa para Andalucía, pero eligieron dedicar el grueso de su intervención a los problemas de la sanidad pública. “Solo hay una cosa que no está en sus manos. Tenga claro el apoyo de IU La financiación no puede ser el precio a pagar por sus peleítas internas en el PSOE. Frente común, mano tendida y a trabajar para que ese acuerdo de financiación sea una realidad”, resumió Maíllo. Teresa Rodríguez, en un tuit, pidió la dimisión de la ministra Montero.

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