Entrevista a Ione Belarra, secretaria general de Podemos"En mi barrio la gente odia a Ayuso"
'Público' entrevista a la diputada morada después de que, el pasado sábado, anunciara su candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid.
Madrid--Actualizado a
Secretaria general de Podemos, diputada en el Congreso y, a falta de primarias, candidata de los morados a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Hace justo cinco años —en junio de 2021— que Ione Belarra (Pamplona, 1987) tomó las riendas del partido. Una efeméride para la que se ha puesto un nuevo reto: arrebatarle las llaves de la Puerta del Sol a la presidenta popular Isabel Díaz Ayuso. Ni Vox, ni Feijóo, "Ayuso y el PP madrileño son el verdadero núcleo irradiador de la derecha española", sostiene, en conversación con Público, la política navarra, denunciando la "guerra contra las pobres" del tándem Ayuso-Almeida. Frente a ello, Belarra lo tiene claro: "En Madrid, hace falta un proyecto que mire a los últimos de la fila: Vallecas, Carabanchel o Getafe".
Sobre la apuesta de Podemos para Madrid, sobre la unidad de la izquierda, sobre la corrupción del PSOE o sobre el sentido —y el estado de salud— de la legislatura. Sobre todo esto y más hablamos con ella en esta entrevista.
¿Por qué ha decidido dar el paso de presentarse como candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid?
Es una reflexión que es política, pero que es también personal, en la medida en que siento que esta ciudad y esta comunidad me han dado muchísimo. Lo contaba el otro día en el encuentro que tuvimos en la fiesta de la primavera, que la verdad es que fue muy emocionante y muy bonito, porque la gente recibió con mucha alegría la noticia y eso me dio mucha energía. Cuando vine aquí a estudiar mi carrera, era la primera vez que salía de mi casa y vivía lejos de mi familia. Siempre he sentido que esta ciudad y esta comunidad me acogieron con los brazos abiertos. Hice buenísimos amigos que tengo la suerte de conservar hoy. Este es, además, el lugar en el que crio a mis hijos cada día. Por todas las personas que vivimos aquí, y también por mis hijos, me gustaría que no crecieran con este mal gobierno que tenemos en la Comunidad y en el Ayuntamiento de Madrid.
Doy este paso porque creo que en Madrid hace falta una izquierda valiente, que se atreva a decir las cosas que nadie más se atreve y que realmente enfrente de cara a la señora Ayuso, porque tengo la impresión —y esa es la reflexión política que hemos hecho en Podemos en este último año— de que lo que hay en Madrid no sirve para echarla. Tengo la sensación de que hay una enorme resignación en la izquierda institucional o en el bloque progresista y de que sí, la gente está demasiado cómoda en la oposición. Precisamente creo que Podemos vino a la política española para convertir en posibles cosas que siempre nos han dicho que eran imposibles: echar a Rajoy o construir el primer Gobierno de coalición desde la recuperación de la democracia. Ahora sé lo que me va a decir todo el mundo, que echar a Ayuso de la Comunidad de Madrid es imposible, pero aspiro a que volvamos a convertir en posibles cosas que nos dicen que son imposibles.
No es la primera vez que un secretario general de Podemos baja a tierras madrileñas —lo hizo ya Pablo Iglesias en 2021— a disputarle a Ayuso las llaves de la Puerta del Sol. ¿Por qué esta apuesta del partido por Madrid?
Aquí hay dos elementos importantes. El primero es que el PP madrileño y la señora Ayuso —que no tiene nada de tonta a pesar de que haya esa narrativa: es una persona muy peligrosa y muy lista— dirigen la derecha no solo de Madrid, sino toda la derecha española. [Ayuso] es el núcleo irradiador desde el que se lanzan todos los temas, las disputas y la confrontación con el Gobierno de España. Primero con el Gobierno de coalición con Podemos y ahora con el Gobierno de Pedro Sánchez. Es el núcleo irradiador ideológico que nutre al conjunto de la derecha. Las ideas que salen de aquí se extienden después al conjunto de la derecha. Quizás haya gente que pueda decir que Vox es quien marca la pauta. Nadie dice, evidentemente, que la marque Feijóo, porque eso ve todo el mundo que no. Pero a mí me parece que Ayuso sí marca la pauta y marca hasta dónde se pueden llevar los límites de las políticas neoliberales, ultracapitalistas y enormemente desiguales que tanto daño generan en Madrid y en el conjunto de nuestro país.
La reflexión que hacemos conjuntamente y que hizo Pablo en su momento es que, hasta que no consigamos ganarle al PP madrileño y quitarle el poder aquí en Madrid, va a ser muy difícil que haya una estabilización de cualquier proyecto de transformación a nivel estatal. No se puede renunciar a Madrid. Esa pelea hay que darla. Y, luego, en la Comunidad de Madrid hace falta un proyecto que tenga claro que no es para el conjunto de los madrileños y las madrileñas, que va a gobernar para los barrios trabajadores y para las ciudades trabajadoras de esta comunidad. Un proyecto —lo digo claro— de prioridad para Vallecas, para Carabanchel, para Getafe, para Coslada o para Fuenlabrada. Un proyecto para todos aquellos que permanentemente se han quedado los últimos de la fila cuando se han abierto las urnas cuando han gobernado unos y otros. Eso es lo que hace falta para llegar a toda esa gente que no vota en la Comunidad de Madrid. Estoy convencida de que, si mucha de esa gente se implica en el proceso político, vamos a poder sacar al PP.
El proyecto del PP en Madrid es la criminalización de la pobreza
¿Qué le parece la última medida anunciada por el Gobierno de la presidenta madrileña: la limitación del abono transporte a las personas empadronadas en la comunidad?
La señora Ayuso y el señor Almeida han lanzado, conjuntamente con esta medida, otra para que a las personas sin hogar no se les avise cuando se va a hacer un desalojo. Uno, no debería haber desalojos de personas sin hogar. Dos, la barbarie, lo enormemente crudo y violento que es quitarle sus cosas a una persona que no tiene ni una vivienda, revela cuál es el proyecto de la derecha en Madrid. Es un proyecto de guerra contra los pobres, de criminalización de la pobreza. A mí me parece que tiene muchísimo dolo. La derecha lleva en Madrid su proyecto hasta las últimas consecuencias de una manera enormemente violenta y, por eso, hay que pararle los pies aquí. Porque es donde empiezan políticas que después se generalizan a un montón de sitios, cosas que se hacen que nunca se hacían se generalizan a otros lugares. Es aquí donde hay que intentar pararles los pies.
¿Vamos a ver un acercamiento con el resto de fuerzas de la izquierda madrileña, como Izquierda Unida, con la que se llevan presentando desde 2019?
Creo que lo he demostrado como secretaria general de Podemos a nivel estatal, pero que forma parte del ADN de nuestro partido: nosotras siempre nos hemos presentado a todas las elecciones en las candidaturas más amplias posibles. Pero, eso sí, tiene que estar claro el proyecto y los objetivos políticos. Yo no engaño a nadie y creo que lo he dejado claro desde el primer minuto. Este no es un proyecto político para el conjunto de los madrileños y las madrileñas. Es un proyecto político para los que siempre se han quedado al final. Para —insisto— mi barrio, para Vallecas, para Carabanchel, para Alcalá de Henares… Para todos los sitios que, una y otra vez, haya gobernado quien haya gobernado, se han quedado los últimos y que ven que su vida es cada vez más difícil. Que no se puede pagar un alquiler en ningún sitio, para los que llenar la nevera cada vez es más caro—compres en el Mercadona o en Carrefour— y que ve que sus sueldos ya no le dan para absolutamente nada, a pesar de que haya un desempleo relativamente bajo. Lo que antes podías hacer con el salario mínimo, ahora es estar en riesgo de pobreza.
La gente tiene que saber que sí hay una fuerza política dispuesta a defender esto hasta las últimas consecuencias. ¿Para eso qué hace falta? Enfrentarse al poder económico en Madrid, porque Ayuso no es la que manda. Es una lacaya del poder económico, de Florentino Pérez, de Blackstone, de los fondos buitre, de los rentistas. Y hay que tener la valentía suficiente y, sobre todo, estar dispuesta a pagar el precio que te hacen pagar por enfrentarte a ese poder económico y decir las cosas que nadie más va a decir. Cualquiera que quiera sumarse a ese proyecto político es muy bienvenido, pero lamentablemente lo que hemos comprobado en estos últimos años es que lo que hay en Madrid no ha servido para hacerle ni un solo rasguño a la señora Ayuso. Y eso es también uno de los motivos que nos lleva a dar este paso: que con lo que hay no basta.
La izquierda tiene que volver a hacer política en primera persona
Le he preguntado por IU, le pregunto ahora por Más Madrid. Me dice que no plantean un proyecto para todos los madrileños. ¿Ven, por tanto, difícil un acercamiento con una izquierda —como ellos mismos se presentan— madrileñista, que no deja de ser la principal fuerza de la oposición en la Asamblea?
Yo creo que la reflexión política está clara y es que, con lo que hay ahora mismo, no vale. Veo al Partido Socialista —y les conozco bastante bien y les he visto de cerca muchas veces— y sé perfectamente que a Madrid no quiere ir nadie. Es así. Puedes hablar con ellos. Seguramente delante de las cámaras y en las entrevistas te dirán lo contrario, pero todas y todos los que les conocemos sabemos muy bien que en el PSOE nadie quiere ir a Madrid, porque piensan que es una pelea demasiado difícil y porque creen que a Ayuso no se le puede ganar. Con esa actitud es imposible ir a una campaña electoral. Hay que ir con todo.
Eso sí, creo que hay que proponer un proyecto que sea suficientemente ambicioso y que tenga claras cuáles son tus prioridades y quién es la gente a la que vas a defender en las instituciones y, si es posible, también desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Yo creo que el PSOE ha demostrado en el Gobierno de España en reiteradas ocasiones que ellos no están dispuestos a enfrentarse al poder. Y lamentablemente todo el resto de fuerzas, incluido Más Madrid, tampoco sirven. No le han hecho un solo rasguño a la señora Ayuso, que sigue en un nivel de fortaleza enorme.
En esta campaña hace falta dar un golpe encima de la mesa y hay que hablarle a gente a la que solo le puede hablar Podemos. En estos años hemos demostrado que nosotras no solo ponemos cosas muy bonitas en un programa electoral, sino que estamos dispuestas a pagar el precio que hay que pagar para que esas propuestas se conviertan en realidad en los ministerios y en el Gobierno. Por eso nos echaron, por eso no querían una fuerza que hiciera ruido, como decía el Partido Socialista, y por eso yo creo que hay mucha gente nerviosa con esta candidatura. Porque saben que esto es lo que le hace falta a la izquierda de Madrid, una izquierda que sepa a quién representa y que no tenga miedo de pagar las consecuencias que hay que pagar para cambiar las cosas de verdad. Yo sé que lo que estamos haciendo puede implicar un coste muy alto, pero es que, si no, no se le va a poder ganar nunca a la señora Ayuso.
Podemos se quedó fuera de la Asamblea en las pasadas elecciones. Según los últimos sondeos, que todavía son muy preliminares, si hubiera una repetición de la papeleta Podemos-IU-Alianza Verde, la expectativa de voto no superaría el 5%, el umbral autonómico. ¿Cómo esperan darle la vuelta a estos números?
Nos han dado por muertas tantas veces que, como dice mi secretario de Organización, Pablo Fernández, “los muertos que matáis gozan de buena salud”. Si nos hubiéramos creído todas las encuestas, todo lo que se ha dicho de nosotras, todo lo que nos han vaticinado en tantas ocasiones, no estaríamos aquí. Este proyecto merece la pena, esta apuesta para Madrid merece la pena y la voy a defender con uñas y dientes. La sensación, por lo menos desde el sábado, que me ha transmitido la gente —y no solo la militancia de Podemos— es que había mucha gente esperando y con ganas de poder votar a una izquierda valiente en Madrid que se atreva a hacer las cosas que nadie más va a hacer. La gente lo estaba esperando. Confío en que, durante todo este año, podamos hacer un trabajo muy de base, muy en la calle, muy lo que llevamos haciendo en Podemos en esta legislatura, que es reconstruir y acompañar a los movimientos sociales que están viendo que haber delegado en el PSOE la consecución de objetivos políticos ha sido un error.
Mucha gente que confió en Pedro Sánchez para conseguir viviendas más baratas, sanidad pública y educación pública está viendo con total claridad que haber confiado en el PSOE ha sido un error y está alucinando porque esperaba de esta legislatura lo mismo que la anterior y, en el momento en el que echan a Podemos del Gobierno, lo que se ve es un momento en el que ya solo manda el PSOE, en el que no hay ruido, en el que nadie pelea. Tú pensabas que ibas a tener, como cuando Podemos peleaba en el Gobierno, alquileres más bajos, mejores salarios, subidas del salario mínimo, protección social y protección frente a los desahucios. Y lo que te estás encontrando es el mayor rearme de la historia, corrupción y especulación salvaje con la vivienda. Mucha gente se está dando cuenta, como pasó en el 15M, de que delegar en el PSOE es un error y que lo que hay que hacer es volver a hacer política en primera persona. No es casualidad que estemos viviendo la primavera de movilizaciones más caliente desde que gobierna el PSOE. Para ser la herramienta de esos movimientos sociales y llevar esas reivindicaciones al Congreso, a la Comunidad de Madrid y a los gobiernos, todo el mundo sabe que se puede contar con Podemos.
Tenemos un buen ejemplo en esta legislatura, la medida más social que se ha hecho: la regularización. La consiguió Podemos de la mano de la plataforma Regularización Ya, que son unas compañeras absolutamente excepcionales que pelearon primero la recogida de las firmas de la ILP —800.000 firmas peleadas una a una cuando nadie estaba hablando del tema— y que, después de eso, pelearon en este Congreso cuando el PSOE y Sumar estaban intentando convencer al PP de que se aprobara la regularización, cuando era evidente que esa era una vía muerta. Esa alianza entre los movimientos sociales y una fuerza que esté dispuesta a darlo todo para que esas medidas se hagan realidad, ha conseguido, tumbando la delegación racista de competencias a Catalunya en materia migratoria, sacarle al Gobierno la regularización. Todo ello a pesar de que —ya lo estáis viendo— todas las dificultades de implementación que está viviendo la regularización. Por eso estamos pidiendo ahora que se amplíe el plazo y que cese la represión contra las personas migrantes. En cualquier caso, la medida social más efectiva que se ha hecho en esta legislatura fue porque la negoció Podemos.
Ayuso no es solo de derechas, es que es una mala persona
En caso de no recoger los resultados esperados, ¿se plantea dar un paso al lado como secretaria general, tal y como hizo, en su momento, Pablo Iglesias?
Me parece un poco prematuro hacer esa pregunta porque yo creo que a los proyectos hay que darles tiempo para que puedan demostrar lo que son. Yo estoy 100% convencida de que este proyecto tiene todo el futuro y toda la esperanza en la Comunidad de Madrid y creo que el objetivo tiene que estar nítido: echar a Ayuso del gobierno. Si trabajamos con mucho esfuerzo apelando a la gente que no vota, apelando a los sectores que se han visto decepcionados con una oposición que no ha conseguido hacerle ni un rasguño, creo que se puede construir un proyecto de izquierdas valiente, que saque a esta señora de una vez por todas de aquí.
Por lo menos en mi barrio, la gente odia a Ayuso [la diputada vive en Vallecas]. La odia. No es que solo que sea de derechas, es que es una mala persona, que disfruta con el dolor que genera con sus políticas. La humillación a las víctimas de las residencias, a las familias…. No tiene ni la más mínima empatía con personas que han perdido a un familiar por culpa de sus políticas. No ha sido capaz de hacer ni una mínima reparación. Creo que solo se puede comparar al señor Mazón en València. La derecha que representa la señora Ayuso es enormemente peligrosa, no solo por las políticas que aplica, sino también para la propia ética política en este país.
Ampliando el zoom a la arena nacional, hace algo más de un año que Irene Montero anunció que encabezaría la candidatura de Podemos en las próximas generales. ¿Por qué no usted como secretaria general? Por otro lado, hace un par de meses veíamos a Montero protagonizar un debate con el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. ¿Siguen valorando la idea de hacer tándem?
En Podemos hemos roto gran parte de las cosas que siempre se hacían así en política. Lo hemos hecho en el mejor sentido. No hay ningún otro partido encabezado por mujeres y con la fuerza que tiene el equipo de mujeres que dirige Podemos en este momento. Creo, además, que en política siempre ha habido una competición entre los perfiles que están al más alto nivel en los partidos, una lógica, en mi opinión, muy patriarcal. Nosotras le hemos dado la vuelta en el mejor sentido. Nosotras somos un equipo y estoy tan orgullosa de ser eso. Lo que hemos construido juntas, trabajando en equipo junto con el resto de compañeros, me hace sentir muy orgullosa de que ella vaya a dar esa pelea.
Pienso, además, que es la mejor persona para representar a Podemos en un gobierno por méritos propios. Ninguna mujer y ninguna ministra ha llevado tan lejos las políticas feministas como ella demostró que se podía hacer en España. Creo, además, que sigue siendo el principal azote de la derecha y una persona que todo el mundo sabe, pienses lo que pienses de ella, que ella lo va a hacer, que lo que se proponga lo va a llevar a la práctica. Eso tiene un enorme valor en política, la palabra dada y el ser capaz de convertir en real lo que planteas. Creo que lo va hacer muy bien. Vamos a hacer una campaña muy buena a nivel de la Comunidad de Madrid también como equipo. A las generales como equipo y a la Comunidad de Madrid como equipo.
Por otro lado, Irene acierta totalmente cuando le propone a Gabriel esa conversación. Nosotras lo hemos dicho muy claro: son las dos personas que mejor pueden recorrer el camino que necesita recorrer la izquierda para hablarle a la gente que está peleando en las calles, a los movimientos sociales, y para darle la esperanza de que a la derecha se le pueda ganar. Siento que el PSOE ha renunciado también a nivel estatal en gran medida. [Montero y Rufián] son dos personas en las que la gente confía porque sabe que van a dar la pelea hasta el final y que harían un equipo maravilloso, más allá de cómo pueda ser esa colaboración. Por supuesto, nosotras siempre disponibles para ese camino.
Y, si no, nosotras pensamos que alguien necesita recorrer ese camino y que, si no lo hace Podemos, lamentablemente ya hemos visto que hay muchas cosas que nadie va a hacer. La visita del Papa fue muy evidente. Allí estaba prácticamente toda la bancada progresista, salvo nosotras y el BNG, a quien le quiero reconocer también la valentía. El resto asistieron y aplaudieron durante siete minutos un discurso antiabortista y antieutanasia. Como dije el otro día, si eso no es una derrota ideológica, que baje Dios y lo vea.
La operación Sumar ha servido para darle un Gobierno al PSOE en el que solo manda el PSOE
¿Cómo valoran la confluencia en la que trabajan Más Madrid, Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Comuns? ¿Se sienten interpelados por el proyecto? ¿Hay algún tipo de conversación, formal o informal, para plantear la incorporación de Podemos a esa alianza?
Podemos lleva mucho tiempo recorriendo un camino muy difícil, pero que ahora se está viendo hasta qué punto era imprescindible. Todo el mundo puede ver que para lo que ha servido la operación Sumar: para darle un Gobierno al PSOE en el que solo manda el PSOE, en el que se hace lo que quiere el PSOE. Eso lo que le ha traído a la gente —que a mí es lo que más me preocupa— es el mayor rearme de la historia de nuestro país, duplicar el gasto militar en solo tres años, y especulación con la vivienda hasta generar la mayor crisis de vivienda que ha habido en la historia de este país. Ahora, encima, casos de corrupción que son absolutamente inaceptables. Nosotras lo hemos dicho claro, Podemos no participaría de un gobierno en el que todo esto se estuviera haciendo y en el que el PSOE estuviera —y está— acusado de gravísimos casos de corrupción, demostrando que no ha aprendido nada de lo que supuso el 15M.
Yo, humildemente lo digo, me esperaba muchas cosas del PSOE, porque le hemos obligado a hacer todas las políticas transformadoras de la pasada legislatura. Fueron los primeros que dijeron que subir el salario mínimo iba a hundir la economía española o los primeros que no querían tomar ninguna medida de protección social frente a la pandemia. Tengo ejemplos para todo el día: la ley trans, los derechos feministas…Pero es verdad que pensaba que, por lo menos, habían aprendido del 15M que había muchas cosas que el bipartidismo había hecho siempre en España y que ya no se pueden hacer. Y ni siquiera han aprendido eso.
Han vuelto a caer en las peores prácticas del bipartidismo y yo no sé si son conscientes de hasta qué punto han decepcionado y han traicionado el propósito de esta legislatura y, lo que me da más rabia, de toda la gente que trabajamos tanto y que les ayudamos a echar a Mariano Rajoy. Porque, sin esa consecución de organizaciones y de esfuerzos, sin la moción de censura que presentó, en primer lugar, Unidas Podemos, el PSOE nunca habría podido echar a Rajoy de la Moncloa.
El camino político a recorrer es de alternativa, por volver a la pregunta. Tiene que ser un proyecto de alternativa, de diálogo con los movimientos sociales y con las organizaciones que realmente están viendo que no hay un atajo para conseguir derechos y que, si la gente quiere derechos, tiene que volver a hacer política en primera persona, como mi generación aprendió en el 15M. Quien haya hecho esa reflexión, puede caminar con Podemos. Nosotras siempre hemos trabajado con organizaciones muy diferentes y con personas muy diferentes. Hemos sido un canal de incorporación de los movimientos sociales a la política institucional, como es precisamente mi caso. Pero esa reflexión se tiene que hacer, alguien la tiene que hacer.
¿Cómo valora el reguero de informaciones que hemos conocido en las últimas semanas sobre la imputación del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra? ¿Qué esperan de la comparecencia del presidente del Gobierno, prevista para la semana que viene?
Con todo lo que he visto en esta legislatura, ya no espero nada del PSOE. No hay prácticamente nada que el presidente pueda decir que explique todo lo que estamos conociendo, porque no es una cosa puntual. Es un reguero de informaciones de muy diversa índole que afectan a un montón de altos cargos del PSOE y que revelan una forma de estar en política. Una cosa que intentan es establecer un cortafuegos, pero es que el incendio ya lo ha ocupado todo. Entre todas esas personas —Zapatero, Leire Díez, Santos Cerdán, José Luis Ábalos—, ninguna podría haber hecho lo que hizo si no fuera porque tenían acceso al Gobierno y porque tenían acceso al presidente. Nadie le habría abierto una puerta a Leire Díez si no fuera porque tenía línea. Eso es una cuestión que el presidente y el Gobierno no pueden soslayar. A mí, dos de los elementos que más me preocupan son, por un lado, cómo el bipartidismo sigue entendiendo el poder y el ejercicio del poder y, quizás lo más grave de todo, —aunque pase más desapercibido que las joyas— el caso de Leire Díez.
Se produce después de los cinco días de reflexión del presidente y en un momento en el que Podemos le había repetido por activa y por pasiva al PSOE que sí, que claro que hay guerra sucia en España. Guerra sucia judicial y mediática. Nosotros la sufrimos, las fuerzas independentistas la sufrieron. El PSOE no la había sufrido y la empieza a sufrir tímidamente en esta legislatura. Y, en vez de utilizar las herramientas del Estado y de fortalecer las herramientas democráticas para hacer frente a esa guerra sucia, como hasta ahora no les tocaba a ellos y se beneficiaban electoralmente, pasaron del tema. En su lugar, volvieron a utilizar los viejos mecanismos del bipartidismo.
Que lo haga el PP es gravísimo y le hace un daño irreparable a la democracia, pero que lo haga el PSOE trasciende ese nivel. Ojalá nos hubieran hecho caso y hubieran ido con las herramientas democráticas que tenían en el Gobierno y en el Congreso. Entre ellas, renovar el Consejo General del Poder Judicial con la mayoría plurinacional y democrática. Se escudaron en que Europa no les dejaba. Luego, cuando han querido, han ido a Europa a negociar y pelear. En este caso, podrían haberlo hecho, pero prefirieron pactar con el PP para que la justicia siga siendo el coto privado de caza de la derecha.
Sobre la reforma del acceso a la carrera judicial, en este país siguen siendo jueces los mismos, de las mismas familias, con los mismos apellidos. Por no hablar del sistema de acceso con preparadores. Meterle mano a eso habría estado también muy bien, porque tiene mucha tela que cortar. Y en vez de hacer eso, deciden ir por detrás con medidas que igual no son literalmente ilegales —seguramente algunas sí—, pero que desde luego no son éticas y no son las herramientas de fortalecimiento de la democracia que había que haber usado para enfrentarse a eso. Yo entiendo que es horrible que te hagan la guerra sucia judicial, en Podemos lo sabemos perfectamente, pero no puedes responder a eso con las mismas herramientas de la guerra sucia.
El PSOE ha pactado con el PP la reforma del CGPJ para que la justicia siga siendo el coto privado de caza de la derecha
¿Creen desde Podemos que la justicia tiene dos velocidades?
Cuando dice eso el Gobierno, que está muy insistente con ese planteamiento de que todo es guerra sucia, no es verdad. No todo es guerra sucia judicial. Al fiscal general del Estado —y créeme, yo he dicho cosas mucho peores de las que ha dicho el Gobierno con lo del fiscal general— se lo cargó la señora Ayuso. Hay que decirlo así. Nosotras somos las primeras que hemos dicho que eso es guerra sucia judicial, que había que respaldar al fiscal y que había que ir con todo para renovar el CGPJ. Pero no con el PP, que es el que se ha cargado el fiscal, sino con la mayoría democrática y plurinacional. La justicia está actuando en algunos casos con herramientas judiciales muy cuestionables, como es el caso del juez Peinado. Pero luego está actuando también como debería actuar con normalidad la justicia.
¿Cuál es el verdadero problema, la otra cara de la moneda? Creo que un diagnóstico más ajustado es que la justicia protege al PP y protege a los corruptos del PP. No está mal que la justicia investigue, está mal que proteja a los corruptos del PP, como hizo, por ejemplo, García Castellón. La justicia efectivamente tiene dos velocidades, pero para garantizar la impunidad de la derecha cuando mete la mano en la caja. En ese sentido, el objetivo político que tenemos que tener en esta campaña a la Comunidad de Madrid no es solo echar a la señora Ayuso, sino que la señora Ayuso acabe en la cárcel por todas las cosas que ha hecho.
Con un Partido Socialista acorralado por los casos judiciales y una aritmética parlamentaria compleja, ¿qué sentido le ven a lo que queda de legislatura?
El Gobierno se lo ha puesto difícil a sí mismo. Si hubiese señalado un horizonte de transformación democrática y social y si hubiese implicado a los socios en ese horizonte, con una agenda en la que hubiese podido vincular a Junts, PNV, Esquerra, Bildu o Podemos, creo que la legislatura habría transcurrido de una manera muy diferente, porque todo el mundo se habría sentido interpelado. El PSOE ha utilizado, en cambio, una lógica muy electoralista y muy partidista de ir dando a cuentagotas una pequeña cosita a cada uno. No desde una lógica de transformación, sino desde una lógica parlamentaria de ir ganando pequeña votación a pequeña votación, sin una visión de futuro o de medio plazo.
Es precisamente el haber renunciado a transformar y el haber empezado la legislatura echando a Podemos, que era el motor de las transformaciones, lo que nos ha llevado a una situación absolutamente imposible, que finalmente ha implosionado con los casos de corrupción, con la especulación de la vivienda y con el rearme. Estamos viendo estas semanas una primavera de movilizaciones, mucha gente echada a la calle y peleando por sus derechos frente a un PSOE que, no solo no es parte de la solución, sino que, en muchas ocasiones, ha sido y es parte del problema.
Estaría muy bien derogar la 'ley mordaza', pero estaría mucho mejor haberla derogado hace ocho años
¿Son partidarios de un adelanto electoral, como llevan pidiendo públicamente otros socios de lo que fue el bloque de investidura?
Esa decisión no depende para nada de Podemos. Esa decisión la va a tomar Pedro Sánchez única y exclusivamente por motivos partidistas y personales, lo cual ya es un muy mal indicador. Además de eso, creo que, independientemente de que las elecciones sean antes o después, el proceso político que hay que hacer pasa por poner a la izquierda en pie, pasa por fortalecer a la izquierda dialogando con los movimientos sociales y con la gente que está peleando en la calle.
Estuve en la vaga indefinida del País Valencià y lo que vi ahí es la emoción, la esperanza y la fuerza de profesoras y profesores que están en una situación lamentable. Me contaron de que los institutos se caen a trozos y que lo reparan ellos mismos porque no va nadie del ayuntamiento a reparar las ventanas o las goteras. Y, aún así, ahí estaba la voluntad de reconocerse, de trabajar y luchar juntas. Hemos puesto en pie una huelga indefinida sin precedentes, en la que hay una voluntad de cambio que creo que es la energía política que necesitamos para construir algo muy bonito y que devuelva la esperanza, porque —insisto— con lo que hay en Madrid y en el Estado, si no hacemos nada, si las cosas se quedan como están con esta legislatura, le estamos poniendo una autopista de seis carriles al Partido Popular y a Vox. Es regalarle al PP, el partido más corrupto de Europa, que venga cada miércoles a golpear a Pedro Sánchez con la corrupción. El daño al proceso político y a toda la gente que nos implicamos en echar a Rajoy y que nos movilizamos el 15M es terrorífico.
¿Habría que introducir algún límite legal al tiempo que un político puede ostentar cargos públicos?
Es un debate muy importante. En Podemos tenemos limitación de mandatos supeditados a las primarias y yo creo que ese es el camino: que decida la gente en primarias. Si hubiéramos fortalecido esos procedimientos democráticos dentro del espacio no se habría producido lo que se produjo en julio del 2023 y hoy estaríamos a salvo de los peores vicios de la política que, por desgracia, han cundido demasiado.
Este lunes, PSOE y Sumar hacían público un acuerdo para avanzar en la despenalización de los delitos de injurias a la corona y las ofensas religiosas. ¿Creen que el Gobierno va a ir un paso más allá y a reactivar la negociación para derogar la ley mordaza?
Es terrible cuando los socios del Gobierno se dedican a anunciar cosas. Esto lo anunció Yolanda Díaz hace dos años, diciendo, además, que iba a derogar la ley mordaza. Hubo un estallido de entusiasmo en las redes sociales para enterarnos, hora y media después, de que, en realidad, solo iban a tocar una reforma del Código Penal muy pequeña. Ese tipo de prácticas son peligrosas porque generan una expectativa que luego no se cumple y eso provoca mucha decepción y mucha desafección. Yo trataría de evitar —si me aceptan un consejo en el Gobierno— las expectativas que luego no se cumplen, porque lo que están alimentando es una enorme decepción contra el Gobierno y los partidos del Gobierno.
Nosotras, como decía antes, vamos a ser insistentes y perseverantes con la agenda democrática. Es una anomalía que la ley mordaza siga en vigor ocho años después de que Pedro Sánchez saliera diciendo que nada más llegar al Gobierno la iba a derogar. El último informe que se ha publicado sobre represión muestra que este Gobierno, no solo no ha reducido la represión, sino que la ha aumentado a niveles nunca antes vistos. Creo que el Gobierno tiene que hacer una reflexión sobre por qué ha retrasado la derogación de la ley mordaza para la que sí hay una mayoría. Es evidente que el PSOE está poniendo palos en las ruedas para no derogarla al 100%. ¿Por qué teniendo el Gobierno y el Ministerio del Interior, no solo no han reducido la represión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sino que la han aumentado? Porque lo de decir que súper bien los manifestantes de la Vuelta y luego cascarles multas de miles de euros no es muy coherente. Estaría muy bien derogar la ley mordaza, pero estaría mucho mejor haberla derogado hace ocho años.
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