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La batalla de Cádiz,clave del entendimiento de PSOE y Podemosen toda España

Aunque ambas partes descartan el cambio de cromos entre la alcaldía gaditana y la presidencia de la Junta, tampoco niegan que un acuerdo sobre el Ayuntamiento de Cádiz puede allanar el camino a la investidura de Susana Díaz

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El candidato de "Por Cádiz si se puede" a la alcaldía de Cádiz, Jose María González (c), acompañado por la lider de Podemos en Andalucia, Teresa Rodriguez, tras conocer los resultados electorales de la capital gaditana./EFE

CÁDIZ.- El puente de La Pepa tiene un nombre más largo pero sus obras están a punto de concluir, tres años después de cuando debiera haber sido inaugurado, en 2012, justo cuando se conmemoraba el bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812, a la que festejaba: "Teo, el puente lo inaugurará Kichi y lo sabes", pregonaba una parodia de Julio Iglesias, por Facebook, en vísperas de las elecciones municipales y en alusión a José Manuel González, el profesor de Historia y sindicalista de USTEA, que lideraba la lista de Por Cádiz Sí Se Puede, aunque su apodo le viene del mundo del carnaval, como militante de una de las comparsas más célebres, la de Jesús Bienvenido.

El puente es todo un símbolo, el legado más visible de Teófila Martínez, la alcaldesa del Partido Popular que durante veinte años ha regido la ciudad de Fermín Salvochea. Así se llamaba el legendario alcalde libertario que declaró el cantón de dicha ciudad a finales del XIX y que vuelve a simbolizar ahora la emergencia de la izquierda que, de unirse desde Por Cádiz Sí Se Puede (8 concejales) al PSOE (5 ediles) y Ganar Cádiz en Común (2), puede descabalgar a los conservadores (10 representantes municipales) del palacete de la Plaza de San Juan de Dios, ya que los dos electos por Ciudadanos no podrían alterar dicha balanza. Curiosos resultados los de la capital gaditana donde la sexta fuerza en liza pero fuera del consistorio fue el Partido contra el Maltrato Animal (PACMA), curioso en una ciudad andaluza cuya plaza de toros tuvo que ser demolida por falta de público.

Quizá Teófila Martínez ignorara que Kichi habría de inaugurar el puente, pero empezó a temerse lo peor cuando en las elecciones autonómicas de marzo Podemos arrasó en todos los colegios electorales de la capital gaditana. Al frente de la lista, Teresa Rodríguez, una licenciada a la que siempre interesaron los movimientos migratorios que acababa de hacerse con una plaza en un colegio de Mijas (Málaga), tras haber trabajo durante algún tiempo en el vicerrectorado de Cooperación de la Universidad de Cádiz. Procedente de Rota, de una familia de libreros, militó en Izquierda Anticapitalista y quizá fuera el compromiso mutuo por superar el bipartidismo lo que terminó por unirle sentimentalmente al candidato de Cádiz Sí Se Puede a la alcaldía.

Kichi, sin embargo, no pudo ganarle el pulso municipal al partido de la gaviota: lo mismo le ocurrió durante numerosos comicios al PSOE, que ganaba en las autonómicas y en las generales ─salvo en los aciagos años de 2011 y 2012─, pero caía en las locales ante el carisma indiscutible de La Rubia, que es como se conoce popularmente a la alcaldesa, que se ha granjeado la simpatía de numerosos gaditanos aunque no compartan su ideología, sea zarandeada por las coplas de carnaval, no haya perdido su acento cántabro ─los montañeses de Cádiz son toda una institución─ y siga viviendo todavía en El Puerto de Santa María, al otro lado de la Bahía que ahora va a unir el puente que ella probablemente no podrá inaugurar.

La alcaldesa en funciones de Cádiz, Teófila Martínez (PP)./EFE

Lo intentó todo durante esta campaña para mantener la vara de mando en Cádiz: desde las añejas campañas de plasma con noticias positivas azul PP y noticias negativas rojo PSOE, a la recuperación de antiguos militantes que habían dejado ya su órbita o la instalación por doquier de letras de gomaespuma de tamaño gigantesco y vistosos colores, que mudaban de lugar día a día, sin preocuparse siquiera de enseñorearse junto a bienes de interés cultural como las mismísimas Puertas de Tierra.

Incluso, oportunamente, la directiva del Cádiz fletó quince autobuses gratuitos para que los aficionados que lo desearan pudieran desplazarse a Oviedo para un partido decisivo que el submarino amarillo ─así se le llama al equipo local─ disputó en la capital asturiana el pasado 24 de mayo. Teniendo en cuenta que la mayor parte de Las Brigadas Amarillas eran presuntos votantes de la izquierda, la maniobra despertó tantas protestas como hilaridad.

Lo cierto es que Por Cádiz Sí Se Puede no logró dar el sorpasso pero se quedó a sólo dos escaños de la alcaldía. En su seno, no sólo está Podemos sino otras formaciones surgidas en la ciudad a partir del 15-M y a partir, sobre todo, del Valcárcel Recuperado, un movimiento de ocupación cultural de un vistoso edificio del siglo XVIII que sigue en desuso y que durante varios meses se convirtió en una referencia cultural alternativa. Hasta que llegaron los antidisturbios y expulsaron a los indignados, varios de los cuales terminarán sentándose en el banquillo el próximo 1 de julio.

Al Kichi, para alcanzar la alcaldía, le hará falta el concurso de Ganar Cádiz en Común, una coalición en la que se integró Izquierda Unida y algunos candidatos de tanto prestigio como Antonio Vergara

Al Kichi, para alcanzar la Alcaldía, le hará falta el concurso de Ganar Cádiz en Común, una coalición en la que se integró Izquierda Unida y algunos candidatos de tanto prestigio como Antonio Vergara, que lleva varias décadas liderando el movimiento a favor de la salud pública en la provincia. Su respaldo no será suficiente para que la Alcaldía cambie de signo. La llave está en el PSOE y en un candidato, Fran González, que no ha logrado darse a conocer suficientemente en la ciudad y que ha obtenido los peores resultados de la historia de los socialistas gaditanos.

Sin embargo, el tono utilizado por su tocayo de apellido y aspirante a la Alcaldía ha despertado su pundonor. De entrada, al objeto de cerrar cualquier acuerdo, el otro González invitó a los socialistas y a Ganar Cádiz en Común a decidirlo en una asamblea que habría de celebrarse este próximo viernes. La negativa socialista a participar en semejante encuentro llevó a Kichi a reconsiderar su postura y ahora se aviene a reunirse cuando y dónde decida el PSOE local.

Todos saben que este último partido se suicidaría políticamente si no permitiese que Teófila y, sobre todo, el PP abandonaran la Alcaldía gaditana. La alcaldesa llama, sin embargo, a un pan-cadismo de marcado tono localista, que agrupase a todas las formaciones con el único fin de defender a la ciudad. Es presumible que ni siquiera Ciudadanos compre esa moto y que, finalmente, el partido del puño y la rosa se avenga a respaldar a Kichi, aunque le haga sufrir un rato para bajarle los humos.

Nadie sería capaz de confirmar si la solución de Cádiz supondría también una solución para la investidura de Susana Díaz como presidenta de Andalucía. La candidata más votada necesita una mayoría cualificada antes del 5 de julio, fecha de caducidad del proceso como hoy mismo recordó el presidente de la Cámara andaluza.

Y no la tienen. El coleccionismo de cromos anda en horas bajas y nadie quiere cambiarlos. Tanto Kichi como Teresa Rodríguez han insistido en que la alcaldía gaditana no puede intercambiarse por la presidencia de la Junta. Pero también ya alguien ha deslizado la especie de que si se desbloquea el Ayuntamiento gaditano antes del día 13, podría allanarse la investidura y, al contrario, sería difícil hacerlo.

Sobre todo, si se tiene en cuenta que a la presidenta en funciones no terminan de cuadrarle las conversaciones iniciadas esta semana con Juanma Moreno Bonilla, el presidente andaluz del Partido Popular. El PP, más allá de un pacto explícito a favor de Andalucía, también le exigía un cambio de rehenes, el de algunas alcaldías andaluzas, en donde el PP obtuvo la mayoría pero presumiblemente no le sirva para nada. Todo es posible, incluso ese albur que todos parecen rechazar, el de la convocatoria de unas nuevas elecciones andaluzas para otoño. El problema estriba en que quizá el presumible incremento del abstencionismo que ello podría suponer terminaría por convertir cualquier encuesta en un nuevo castillo en el aire.

Qué hacer

Fran González es socialdemócrata pero, en los últimos días, en su magín repica la típica pregunta del marxismo tradicional: "¿Qué hacer?". Podría votarse a sí mismo, ha llegado a sugerir Juan Cornejo, secretario de organización del PSOE de Andalucía y uno de los interlocutores para la negociación de la investidura de la presidenta de la Junta. Sería una apuesta demasiado arriesgada porque eso supondría que gobernara Teófila. Podrían pedir que ella dejase la Alcaldía, sugieren algunos. Peor remedio: pasaría por ser una víctima propiciatoria en una ciudad que la respalda muy por encima que a su partido. Los representantes de Por Cádiz Sí Se Puede, sin embargo, no sólo quieren el apoyo del PSOE para la proclamación de Juan Manuel González Kichi como alcalde.

Pretenden, además, que los socialistas mantengan un vínculo especial con su futuro equipo de gobierno, aunque no formen parte del mismo. Al hacerlos corresponsables en alguna medida, le desactivarían como oposición, porque quizá la izquierda emergente sabe que pueden pagar demasiadas novatadas en la Alcaldía de Cádiz con una bancada opositora en la que se sentaría Ciudadanos, sin nada que perder y mucho que ganar, el propio PSOE y el PP de Teófila, que no sólo conoce todos los recovecos municipales sino que, como saber nadar y montar en bici, difícilmente habrá olvidado su brillante etapa como diputada del PP por Cádiz, en la oposición, aunque bajo el paraguas, entonces, de un Rodrigo Rato caído ahora en desgracia.

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